El arrope no es solo un versito de Navidad, es un dulce que puedes prepararte en casa (y comértelo todo el año)

Se prepara confitando y reduciendo frutas como higos, uvas e higos chumbos, y se come como condimento dulce de los platos que queramos

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Un plato con arrope.
04/10/2026 - 18:00 h

El arrope existe. Es la ofrenda literaria que los pastores proponen llevar al Niño Jesús recién nacido junto con pan fresco, queso, miel y requesón. Cuando el escritor Josep Maria Folch i Torres escribió la obra de teatro Els Pastorets debió recurrir a los alimentos más preciados y estimados, entre los cuales estaba el arrope. Hoy todavía es un alimento de los buenos, y nos lo podemos preparar en casa, justo ahora, con las frutas que todavía perduran del verano.

En un puesto del mercado de agricultores de Ciudadela de Menorca, un agricultor me dice que prepara el arrope confitando frutas y después reduciéndolas. El resultado es un tarro de conserva de cristal, como los habituales de mermeladas, que contiene un líquido oscuro, negro. “Lo usamos especialmente para Todos los Santos, para mojar los buñuelos”, explica. El tarro cuesta ocho euros, el mismo precio al que vende un tarro de alcaparras y otro de figat (la mermelada de higos), y le pregunto cómo ha preparado el arrope. En una olla grande, ha confitado fruta de verano, especialmente higos, uvas y chumbos. Una vez se han confitado, cuando todas las frutas se han convertido en una pasta única y homogénea, lo ha traspasado a otra olla para reducir el líquido, a fuego lento. Esta segunda cocción es la que ha hecho que el arrope se convirtiera en líquido. Después lo ha vertido en el tarro de cristal, esterilizado, que ha preparado al baño maría. Para Todos los Santos, en Menorca, los buñuelos se mojan con arrope y también se puede hacer con miel. Las dos opciones son buenas. Por su parte, el cocinero Joan Bagur, que está al frente de todas las cocinas del grupo Vestige Collection Menorca, me confirma la receta y me dice que está muy viva, que se come para el 1 de noviembre, pero en las casas también es habitual tenerlo todo el año, como sustituto natural del azúcar.

De Menorca a 'El libro de Sent Soví'

Mientras los menorquines condimentan platos con arrope, en el manuscrito de recetas más antiguo de nuestro país y de Europa, El llibre de Sent Soví (consulten la edición maravillosa que impulsó el añorado Paco Solé Parellada en la editorial Barcino - 7 Portes), encontramos la palabra arrope en unas cuantas recetas, incluyendo algunas saladas. En ningún momento describe cómo se hace, sino que la menciona para completar un plato junto con la sal y el vinagre. Quizás entonces el arrope era tan habitual que no hacía falta describir cómo se hacía. Es una hipótesis que podemos mantener porque el libro describe paso a paso recetas que hoy todavía podemos hacer en casa: y me refiero, por ejemplo, a la porrada.

Sea como sea, el arrope lo podemos incorporar hoy a nuestras recetas. Es el dulce que podemos tener hecho y preparado, justo para ponerlo por encima de los platos que queramos. Es un dulce natural, y hoy deberíamos decir que es una receta de aprovechamiento de las buenas. En un verano e inicio de otoño en que nuestras frutas se han gratinado en los árboles, no se me ocurre ninguna otra manera mejor de aprovecharlas antes de que todas queden por los suelos.

Y termino con los versos de la obra Els Pastorets,tal como los representan en el Círcol Catòlic de Vilanova i la Geltrú, en los que todavía hoy oímos la palabra arrop, que afortunadamente existe de verdad.

¿Qué le daré al Niño de la Madre.

¿Qué le daré que le sepa bueno?

Yo le daría pan fresco y queso.

Yo un platito de miel y requesón.

¡Si encontrara una cosa bien buena!

Dadles arrope del mejor.

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