Cocina honesta y desenfadada en Torroella de Montgrí
El Descarat alude al su propio nombre con una cocina desenfadada, con personalidad y arraigada al territorio
El Descarat
- Dirección: Passeig de l'Església, 1, 17257 Torroella de MontgríCarta: Con producto de territorioObligado: Arroz seco con bacalao, navajas y alubias del ganxetVino: Carta muy variada y completaServicio: EficienteLocal: El interior es como un palacio, el exterior con terraza espectacularPrecio pagado por persona: 30€
Hay personas que contagian optimismo, y una manera de entender el trabajo basada en la ilusión y la constancia. Joan Carles es una de ellas. Después de toda una trayectoria profesional vinculada al Empordà, hace tres años decidió dar forma al proyecto más personal de su carrera. Así nació hace tres años el Descarat, un restaurante que se aleja deliberadamente de los cánones que han marcado buena parte de su recorrido.
Aquí no hay ninguna obsesión por las estrellas Michelin ni voluntad de seguir caminos preconcebidos. Al contrario. Joan Carles Sánchez, reivindica una cocina más libre, más desenfadada y atrevida, pensada para compartir y disfrutar sin etiquetas. Una propuesta con un punto gamberro y descarado, como el mismo nombre indica, que refleja su manera actual de entender la gastronomía: con menos solemnidad, más diversión y con producto del territorio.
El Descarat se ubica en un enclave privilegiado: el majestuoso Palau Lo Mirador, en el corazón de Torroella de Montgrí. Al lado del gran salón de cristal de los jardines del palacio, el restaurante disfruta de un espacio luminoso y cálido, donde la vegetación, la piedra y los elementos arquitectónicos dialogan con siglos de historia y crean una atmósfera tan elegante como acogedora. Con este escenario de fondo, llega el momento de sentarse a la mesa y descubrir un menú diario fiel al espíritu de la casa.
Para empezar, compartimos tres entrantes que ya dejan entrever la personalidad de la cocina de Joan Carles: una escalivada ahumada con huevo frito, crujiente de cebolla y parmesano; una berenjena escalivada al fuego con sobrasada, anchoas de l'Escala y muselina de miel, y una refrescante ensalada de lentejas y verduritas con esqueixada de bacalao y brotes verdes. Llegan después los platos principales. El tataki de atún, acompañado de un cremoso de guisantes, avellanas y salsa de miel y mostaza; el rape crujiente rebozado con panko, con cremoso de queso, cerezas confitadas y un toque de cacahuetes especiados; y, sobre todo, una de las grandes especialidades del chef: el arroz. En esta ocasión, un seco elaborado con sofrito al fuego, bacalao, berberechos y judías del ganxet, coronado con una delicada muselina de pimentón de la Vera.
El punto final lo ponen unos postres frescos y golosos: sopa de melón y yogur con helado de lima; mousse de café con crema de chocolate y crumble de almendras, y un brownie de chocolate y nueces con helado de vainilla. Todo ello, maridado con un Can Sumoi de garnacha negra del Penedès, que acompaña discretamente una comida que confirma que el Descarat no busca impresionar con artificios, sino seducir a través de una cocina sincera, divertida y profundamente arraigada al territorio. Porque, al fin y al cabo, el Descarat es eso: un restaurante honesto y con personalidad, que lleva el sello de un cocinero que ha decidido cocinar, simplemente, aquello que le apetece. Y pensar que todo empezó hace muchos años en Can Falet, en l'Estartit, cuando Joan Carles Sánchez hacía de camarero después de dejar su trabajo en la Cruz Roja.
Quizás el destino ya estaba escrito. Porque, en el fondo, su vocación siempre ha sido la misma: cuidar a los demás. Antes desde una ONG, hoy desde una cocina. Algunos nacen para ayudar. Y Joan Carles Sánchez lo hace hoy de la manera que más le representa: haciendo feliz a la gente alrededor de una mesa.