Corpinnat continúa sumando bodegas: se incorpora Fèlix Massana Ràfols, con quince mil botellas de espumosos

Situado en Sant Pau d'Ordal, la nueva bodega es la que hace 24 del total de las agrupadas en la marca colectiva, con un total de seis millones de botellas

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El vicepresidente de Corpinnat, Roc Gramona; los elaboradores Cristina Carrillo y Fèlix Massana, y Pere Llopart, presidente de Corpinnat
05/10/2026 - 07:04 h

San Pablo de Ordal“Estamos muy contentos”. Así se expresaba el matrimonio Fèlix Massana y Cristina Carrillo, de la bodega Fèlix Massana Ràfols, para explicar qué les supone formar parte de la marca colectiva Corpinnat. Hace dieciséis años que empezaron a elaborar espumosos, a partir de viñedo y vinos elaborados en su misma bodega, situada en Sant Pau d’Ordal, a los cuales han dado crianzas largas. La bodega había formado parte de Covides, la cooperativa vitivinícola del Penedès, que incluye la DO Cava y la DO Penedès, pero se marchó en 2012, cuando Fèlix Massana Ràfols optó por la producción ecológica. Ahora han dado un paso más y han dejado la DO Cava para entrar en Corpinnat, que suma un total de 24 bodegas y un volumen total de seis millones de botellas. “No queremos ser ni jardineros que cuidan el entorno ni funcionarios, sino que queremos vivir de nuestro trabajo, de hacer espumosos y vinos”, afirma Fèlix Massana, que también dice que este verano la uva que ha vendido como viticultor para bodegas que pertenecen a la DO Cava ha estado “muy por debajo del precio de coste”.

Fèlix Massana y Cristina Carrillo fotografiados en su bodega de Sant Pau d'Ordal.

El matrimonio abrió la bodega en 2001, pero no partían de cero, sino que muchos años antes habían ido haciendo pruebas. Además, Fèlix Massana es la cuarta generación de su familia que se dedica a la viña, y contó en el equipo con el enólogo asesor Emili Esteve, que siempre les animó para que entraran en Corpinnat como sello de calidad. De todas las variedades que tienen plantadas, tanto blancas como tintas, las que utilizan para los espumosos son el xarel·lo y el macabeo. Con ambas variedades, juntas o por separado, elaboran cuatro espumosos, la mayoría monovarietales de xarel·lo. “Como novedad hemos hecho un espumoso de garnacha, al cual debemos dar dieciocho meses de crianza antes de ponerlo en el mercado”, explican Fèlix Massana y Cristina Carrillo, que recuerdan que para poder formar parte de Corpinnat los espumosos deben tener una crianza mínima de dieciocho meses. Hay muchas normas más que deben cumplir, como estar situado en el Penedès, realizar la vendimia a mano, tener la viticultura certificada como ecológica y elaborar los vinos base y los espumosos en la misma bodega, entre otros.

Cuatro espumosos diferentes

Los elaboradores explican que también habían llegado a hacer un espumoso rosado, que hacían con la variedad pinot noir, pero que lo han dejado de hacer porque es una de las variedades que Corpinnat ha excluido para formar parte de ella: sitúa el macabeo, el xarel·lo y la parellada como las básicas, porque son las tradicionales y actualmente las que soportan mejor los embates del cambio climático, como las temperaturas altas y la sequía.

Con los cuatro espumosos dentro de Corpinnat, los elaboradores opinan que les dan valor. “Cuando llamamos a un restaurante o a una tienda y les explicamos qué hacemos, ya saben qué significa Corpinnat, ya saben que son espumosos hechos con agricultura ecológica, crianzas largas, vendimiado a mano”, dicen. Aseguran que es más fácil presentarse al mercado bajo el sello Corpinnat, y por eso hace dos años que han ido pasando las auditorías que la marca exigía para formar parte. En total son un volumen de quince o veinte mil botellas, según los años, que se incorporan, y que la bodega vende en el Penedés, “y también en Barcelona, en Japón y en los Países Bajos, puntualmente”, comentan.

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