Debut reivindica desde l'Hospitalet una cocina catalana sin etiquetas

Una apuesta gastronómica basada en el producto con aromas y sabores reconocibles y sin artificios

2 min
Jayzer, Beta, Guillem, Ahmad y Antoni con un pastel de hojaldre con higos y mascarpone
  • Dirección: calle Lleida, 32, Hospitalet de Llobregat
  • Carta: platos sabrosos para compartir
  • Obligatorio: coca de sardinas
  • Vino: carta con preeminencia de vinos catalanes
  • Servicio: cercano y servicial
  • Local: amplio y cómodo
  • Precio pagado por persona: 40 €

Hace diez años, Guillem Salazar y un amigo suyo decidieron poner en marcha un proyecto gastronómico en Hospitalet de Llobregat. El covid hizo mucho daño y cambió la mentalidad y las prioridades de muchas personas. Ignasi, su amigo y socio, decidió emprender otro camino, y Guillem se quedó solo al frente del proyecto. Hoy es el propietario, líder y chef de Debut, una propuesta muy personal que cuenta con el apoyo de un gran equipo.

Guillem estudió en la Escuela Hofmann ya de mayor, una experiencia que, como cualquier otra de nuestra trayectoria vital, ha influido en el talante del restaurante. El suyo es un proyecto maduro y adaptado al barrio que lo acoge. Estamos ante una cocina basada en el producto, sencilla, que no quiere decir simple, sino armoniosa y llana, con aromas y sabores reconocibles y sin artificios.

Mientras tomamos una cerveza, nos sirven unos minifuets de Cal Tomàs, de La Pobla de Segur, acompañados de un buen pan, un buen aceite y una buena sal. Son los ingredientes perfectos para realzar un producto tan nuestro. Continuamos con una ensaladilla rusa con ventresca y con las patatas Debut. Sin ser el plato estrella del restaurante, representan bastante bien la manera de trabajar de Guillem. Primero se cuecen al horno y después se fríen. Se sirven con dos salsas, brava y romesco, que armonizan el conjunto sin enmascarar el gusto de unas buenas patatas, que, al fin y al cabo, es lo más importante.

En la carta también encontramos un homenaje a la Hofmann: la coca de sardinas. Se trata de un plato icónico de la escuela que se ha mantenido en la carta del restaurante desde que abrió. Reúne ingredientes muy nuestros, como el pimiento escalivado, la berenjena y las sardinas. Un plato excelente.

Acabamos con cuatro platos muy significativos: el puerro a la vinagreta, con mostaza y verduritas, que muestra las influencias francesas y ayuda a entender de dónde proviene el ideario culinario de Guillem; la berenjena blanca con bacalao desmigado y el toque aromático de ras el hanout, una mezcla de especias emblemática de la cocina magrebí, y, finalmente, una degustación de los emblemáticos macarrones y el callo con capipota.

Durante toda la comida nos acompaña una botella de Collita Roja, un vino tinto de la bodega Pardas, proyecto personal de Ramon Parera y Jordi Arnan, dos viticultores de pura cepa que empezaron a elaborar vinos en el año 1996.

Huir de las etiquetas

“Estamos intentando reforzar la apuesta por los vinos. Nos estamos formando para que estén alineados con la propuesta gastronómica. Queremos que la experiencia sea conjunta”, nos comenta Guillem después de la comida. Es un buen conversador, pero sobre todo es honesto con su clientela. “Quiero huir de las etiquetas. Cada vez es más difícil definir qué es la cocina catalana, porque somos un país integrador en todos los sentidos.”

La cocina de Guillem y de su equipo, formado por Antoni Camara, Jayzer Jen, Beta Curtichs y Ahmad Khan, es sabrosa y está muy bien trabajada. Estamos en Hospitalet de Llobregat, una ciudad marcada por el cruce de culturas, un rasgo que también contribuye a definir la cocina catalana contemporánea.

La propuesta de Debut es honesta, gratificante y bien ejecutada. Los clientes habituales y los ocasionales podemos estar bien orgullosos de contar con proyectos gastronómicos como el de Guillem Salazar. Somos unos afortunados.

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