Inserción social

Un día enseñé a hacer tortillas de patatas a mujeres latinoamericanas en una iglesia de L'Hospitalet de Llobregat

El cocinero Òscar Manresa ha creado la Fundación Catalina con la que forma a población en riesgo de exclusión social en cocina, y también prioriza la lucha contra el desperdicio alimentario

Gavá MarEl cocinero Òscar Manresa ha creado la Fundació Catalina, con el nombre de la madre y del restaurante que tiene en Gavà Mar. "Un día me dije que quería hacer algo más que cocinar en el restaurante", dice, y sobre todo explica que lo vio claro durante la pandemia, hace seis años, cuando entonces tenía el Casa Leopoldo de Barcelona junto con el cocinero Romain Fornell, y allí empezó a preparar comidas para hospitales, para asociaciones. Cuando los restaurantes pudieron volver a abrir con normalidad, cocinaba comidas para entidades una vez a la semana desde el restaurante Catalina en lugar de cada día, como había hecho hasta entonces. "Y lo llevaba a la residencia San Lorenzo". Entonces es cuando pensó que, además de repartir platos, quería ir más allá: "Pensé que quería que la gente tuviera un día que disfrutara con la comida, que aprendiera a hacer recetas en casa, y todo esto que rumiaba lo tenía que hacer con una fundación".

Vincular la comida con la salud emocional de las personas para el cocinero del restaurante Catalina y de la Torre de Alta Mar es básico. "Mi padre murió cuando yo tenía catorce años, y entonces todo cambió: empecé a trabajar cada tarde; mi hermano y mi madre, también, pero me di cuenta de que mi madre era la que más trabajaba de todos, en casa", dice. La familia Manresa vivía en la Barceloneta, y mi madre trabajaba fuera de casa, en casa misma y cuidaba a los hijos. "Nunca salió a comer a un restaurante; no podía hacerlo, y eso me hizo pensar también en crear la fundación". No es solo dar de comer, que también, sino que la gente disfrute con la comida, que un día se "puedan hacer un homenaje", y es con estas ideas que lo ha profesionalizado todo. Al frente de la Fundación Catalina tiene una directora, Maite Ferré, que se dedica a diario.

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Iniciativa contra el desperdicio

Con la Fundación, el cocinero ha ido a impartir clases de elaboración de una tortilla de patatas en una iglesia de L'Hospitalet de Llobregat. "Un día enseñé a hacer tortillas de patatas a mujeres latinoamericanas en una iglesia de L'Hospitalet de Llobregat", dice. También ha preparado la comida de bautizos y comuniones. Todo ello lo ha hecho con acuerdos con entidades sociales, escuelas, empresas y restaurantes. "Hay escuelas a las que les sobra diariamente un 10% de comida, porque han hecho comida de más, porque los niños no se han quedado a comer, por el motivo que sea, y sanitariamente es difícil de reaprovechar, pero hay una manera que permite hacerlo: si la comida no ha salido de la cocina, si se ha mantenido en un lugar refrigerado, entonces sí que se puede reaprovechar". Y así, con la normativa en la mano, es como la Fundación Catalina reaprovecha comida de escuelas, de festivales, de cáterings y de muchos otros lugares con los que colaboran. "Lo congelan desde el origen, le ponemos una etiqueta en la que indicamos la fecha y los alérgenos y entonces nosotros lo recogemos con una furgoneta refrigerada y lo damos a entidades que se encargan de repartir comida", dice Manresa. Es decir, la Fundación Catalina hace todo el trabajo previo de organización para que las entidades que tienen el contacto con la población en riesgo de exclusión puedan darles la comida. "Hay restaurantes que nos dan comida, pero que no proviene de ninguna partida que haya sobrado, sino que quieren colaborar con nosotros, con la fundación, y entonces nosotros les damos un certificado de donación, que pueden usar para desgravar impuestos".

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Otras tareas de la fundación es la inserción en restaurantes de jóvenes cocineros. "Colaboramos con el Barcelona Culinary Hub, una escuela de cocina, y los estudiantes hacen prácticas de cocina en el Catalina". Con la colaboración de entidades sociales, el cocinero Òscar Manresa también ha insertado en sus restaurantes a jóvenes sin papeles. En este sentido, el trabajo estrecho con las entidades sociales es básico para la Fundación Catalina, porque es como hacen conexiones para llegar a la población con todas las tareas relacionadas con la cocina que quieren impulsar: comidas, inserción, extender el conocimiento de cocina y ofrecer comida para una celebración especial de una familia. Con todos los contactos del cocinero, podrá crecer la actividad de su fundación. "Ahora me he juntado con la Fundación Gasol, con la que colaboraremos diseñando dietas para los niños. ¿Sabías que en Castelldefels los hermanos Gasol han hecho una pista de baloncesto?".