El restaurante que 'planta cara' en la Torre Eiffel de París con la mejor vista panorámica de Barcelona desde el mar
Altamar, de los hermanos Carlos y Òscar Manresa, que hace 26 años este 2026, abre todos los días del año por la noche, a partir de las 19 h
BarcelonetaLos hermanos Manresa, Carlos (Barceloneta, 1958) y Òscar (Barceloneta, 1962) conocen bien el barrio en el que está situado el restaurante Altamar. Nacieron y crecieron en la Barceloneta, en el paseo Nacional, como le llaman ellos y muchos vecinos en el paseo de Borbó. Cuando les salió la oportunidad de dirigir el restaurante Altamar se echaron de cabeza. "Tiene la mejor vista panorámica de Barcelona desde el mar", afirman, y lo señalan desde las ventanas, desde donde también se ven las piscinas del Club Natació Atlètic-Barceloneta. Ciertamente es difícil debatirlo. El restaurante está situado en lo alto de la torre de setenta metros desde donde parten las cabinas rojas del teleférico que conecta la Barceloneta con Montjuïc. Para acceder, hay que subir por un ascensor que sube con calma tierra arriba. El restaurante tiene la puerta de entrada unos pasos más allá desde donde arranca el viaje en teleférico, que atraviesa el mar, y llega en diez minutos a la otra punta de la ciudad.
Los hermanos tienen la concesión del restaurante cedida por la empresa Telefèrics de Barcelona, que a su vez depende de la Generalitat. Hace veintiséis años que la consiguieron, y puesto que estamos con fechas y datos hay que recordar al ingeniero Carles Buïgas, que la construyó y que en la ciudad condal es conocido también por la Font Màgica de Montjuïc. El proyecto formó parte de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, pero los trayectos desde la ciudad hasta Montjuïc se inauguraron en 1931; pocos años después quedaron interrumpidos por la Guerra Civil.
Y ahora, en el grano. En el 2000, los Manresa alquilaron el espacio, invirtieron ahorros para reformar la elipsis que ocupa el restaurante. "Era un palomar, porque llevaba muchos años en desuso", recuerdan. Pensaron bien el proyecto de reforma, e incluso acudieron a la Torre Eiffel de París para estudiar cómo gestiona la logística el restaurante Jules Verne, situado en el segundo piso de la construcción francesa. "Conocimos al jefe de sala de Julio Verne, que era de Murcia, y nos dio todos los detalles". Con esta información, se pusieron en el trabajo, y ambos recuerdan la grúa que contrataron para subir mesas, sillas, cocina y los cristales que cierran el espacio circular.
Cocina de arroces y pescados
Y fue así como empezaron en el 2000, con Òscar Manresa en la cocina, y el hijo mayor de Carlos, el añorado Alexis, en la sala. "Siempre hemos pensado que el Altamar es el restaurante que quisiéramos que los barceloneses tuvieran presente para llevar a los amigos extranjeros que visitan la ciudad", relatan. Como las grandes ciudades del mundo, un mirador con buenas vistas que tenga en su interior un restaurante donde se coma muy bien es una de las mejores recomendaciones posibles. "Y con esa idea, y con una carta de arroces y pescados, fue cómo pudimos llenar todas las tablas". Relatan que en cinco años habían pagado la inversión, y pudieron invertir de nuevo para que el restaurante siguiera levantando el vuelo. "Siempre hemos respetado el producto, que el pescado es el más importante del Altamar, y con elaboraciones creativas, porque en Altamar siempre hemos tenido un equipo de cocineros muy bueno", dicen.
Hoy, veintiséis años después, los hermanos defienden un menú de degustación y carta para cien comensales en servicios únicos de noche. El precio medio del servicio, de 95 euros de media, y los Manresa aseguran que "hacen cocina de estrella Michelin pero sin tenerlos". Cuando empezaron, la idea de comer en las alturas con vistas a toda la ciudad era genuina, pero actualmente no hay hotel que no la comparta. "Lo llaman rooftop, y todos los hoteles lo tienen, pero aseguramos que el nivel culinario de nuestro restaurante y las vistas desde el mar hasta la montaña hacen único al Altamar".
Entre las curiosidades de lo que han vivido en el Altamar están los noviazgos de que algunas parejas se hayan hecho estas cenas "Nos encantaría que todavía nos encuentren señalan. El caso es que los hermanos Manresa tienen la concesión del restaurante hasta el 2028, y entonces no saben lo que podría suceder.