Ferran Adrià dice que todos deberíamos hacer un plan de gestión para llegar a fin de mes
El cocinero ha presentado el libro 'Plan Genhesis, plan de empresa para la restauración gastronómica' en el Auditorio de Caixabank de Barcelona
BarcelonaEl cocinero Ferran Adrià quiere ayudar a los restaurantes con un plan de gestión, porque sabe que seis de cada diez cierran. Así lo ha asegurado este lunes en el Auditorio de CaixaBank ante el presidente de la Generalidad de Cataluña, Salvador Illa, del consejero de Industria, Jordi Hereu, del presidente de CaixaBank, Tomás Muniesa y de autoridades económicas y de cocineros, como Joan Roca, Nandu Jubany, Jordi Vilà, Albert Raurich y su hermano, Albert Adri.
"He hecho el libro Plan Genhesis, plan de empresa para la restauración gastronómica" para el alumnado de formación profesional de cocina, de las universidades especializadas. Según el cocinero, siempre que alguien quiera abrir un restaurante debe tener hecho un plan de gestión. De hecho, "en nuestra casa todos también deberíamos tener una planificación para llegar a fin de mes; yo mismo no tengo coche, porque con mi mujer vimos que yendo en taxi ahorrábamos".
La innovación, buscarse la vida
Así pues, cuando alguien quiera abrir un restaurante, cabe preguntarse por qué quiere abrirlo, si con lo que ganará podrá pagar los créditos y ahorrará dinero. Una vez nos hemos hecho las preguntas, después hay que realizar auditorías de innovación, que son vitales, y tanto se pueden realizar cada mes como cada año. "Cada día debemos ser algo mejor, de ahí nace el plan de innovación". Y después es necesario hacer el plan estratégico. "Para que funcione un negocio pequeño debe haber tres cosas: calidad, buena gestión y actitud innovadora", aseguró Ferran Adrià. Y la actitud innovadora significa "buscarse en la vida de verdad". Y a todo esto hay que añadir que cuando abras el restaurante, "no trabajarás ocho horas, pero tampoco tendrás que pedir al equipo lo que tú haces", que ésta es una de las grandes premisas que aprendió Ferran Adrià en su restaurante, El Bulli. Finalmente, el cocinero recordó que en el 2011, cuando pensó con el amigo añorado Juli Soler, de cerrar el restaurante y abrir una fundación, no sabían muy bien qué harían. "Estábamos locos, sí, pero queríamos devolver a la sociedad lo que la sociedad nos había dado a nosotros". Y por último, ha dicho: "Los presupuestos en mi casa los hace mi mujer, pero mi pasión siempre ha sido los números".