"¡No nos dejéis nunca!": el clamor de los clientes del Motel Empordà
El establecimiento celebra 65 años y conmemora que hace un siglo del nacimiento de Josep Mercader
Figueras“¡No nos dejéis nunca!”, gritaba un señor. “¡Volver!”, “¡Hospitalidad!”, “¡Fiesta mayor!”. La gente del público compartía en qué pensaban cuando les venía a la cabeza el Motel Empordà. Estamos en este lugar de peregrinaje el día que hace 65 años. El 4 de junio de 1961 Josep Mercader inauguraba este templo de la buena cocina y de la cultura justo a las afueras de Figueres. La cultura entendida de una manera amplia, generosa y arraigada a tierra.
No es de extrañar que estemos rodeados de escritores, músicos e incluso actores que harán una obra de teatro, Pla per Roigel mítico carro de quesos que, este sí, siempre ha estado presente en la salaHay Paco Pérez, Fina Puigdevall, Manel Puigvert, Joan Juncà, Jordi Jacas y Joan Roca. Para el cocinero gerundense de El Celler de Can Roca, el Motel es el lugar donde han conseguido "hacer convivir la sencillez con la excelencia. Cuando en el País Vasco comenzaba a funcionar la llamada Nueva Cocina Vasca, aquí en esta casa comenzó la nueva cocina catalana que hoy es punta de lanza a escala internacional", afirma.
Jaume Subirós es quien más años ha pasado allí. Y ahora le acompañan sus hijos e incluso su nieta Paula, que sirve con diligencia el carro de entrantes, el primer plato estrella para todo el que iba allí en los años 1960. En la fiesta ha habido algunos de los platos icónicos que hoy ya no se hacen. Aunque quién sabe si volverán en un futuro. Está el carro de entrantes con sardinas en escabeche, los huevos a la mimosa y la ensaladilla rusa. Pero también el de crudités. Más tarde aparecerá el mítico carro de quesos que, este sí, siempre ha estado presente en la sala.
del Motel”, dice el periodista Joan Safont.
Una idea que continúa viva
“Hoy celebramos dos cosas importantes, los 65 años del Motel y los 100 años del nacimiento de Josep Mercader. A veces pienso que si el Motel ya tiene 65 años quizá debería jubilarse. Pero después recuerdo que yo también estoy aquí desde el principio y pienso en no insistir más con el tema”. Subirós lo dice de broma, claro. Porque está perfectamente flanqueado por la familia que continúa el negocio. Además, si así fuera, los integrantes de la fiesta causarían un tumulto. “Somos groupies del Motel”, dice el periodista Joan Safont.
Una idea que continúa viva
“Llegué allí el 24 de junio. Al día siguiente de acabar la escuela, por San Juan. Tenía 11 años, en septiembre cumpliría 12. No pensaba que todavía estaría allí 65 años después. Y que llegaríamos hasta aquí y nos reuniríamos para celebrarlo. Hay gente que hemos acabado siendo familia. Hoy no pienso tanto en las cifras o los reconocimientos como en las personas. Si hemos llegado a los 65 años es gracias a mucha gente. Hoy recordamos a Josep Mercader. Muchas cosas que continúan pasando en esta casa empezaron con una idea suya. Una idea que por suerte continúa viva. Su escuela clara, limpia y contundente”, dice Subirós.
Un ejemplo de esta escuela lo encontramos en un texto que escribió el mismo Mercader, poco antes de morir, y que nos lee en voz alta el escritor Miquel Berga. Decía que gracias a leer a Josep Pla, entrevió que "si los pescadores traían cualquier pescado, podíamos llegar a hacer un suquet, que si las mujeres traían verduras de los huertos de Llançà, se podían combinar con un trozo de buey del lado francés y tendríamos un buen estofado. Que con un peixopalo y unas cuantas patatas, se podía hacer un buen repaso. Lo encontré explicado de una manera tan sencilla que pasado el tiempo he comprendido que con la cocina también lo más sencillo se convierte a menudo en lo más difícil".
Una cocina sencilla y compleja. Una cocina nacida después de años de hambre y "cartillas de racionamiento", con un toque francés, ya que Mercader trabajó en Francia, donde cogió ideas para platos que entonces eran modernos y ahora son clásicos. Una combinación que tiene sentido en la voz de Miquel Berga, el escritor Josep Maria Fonalleras y otros hombres hechos de cultura que han comido cada primer viernes de mes en el Motel. Calculan que unas 480 veces.
Aquí la cultura la encuentras en el plato, en la pantalla y sobre papel. La hija de Jaume Subirós, Sílvia Subirós, acaba de presentar su libro también en este aniversario, Josep Mercader, el creador del Motel (Perfils Empordanesos, Cal·lígraf). Define a Mercader, a quien no conoció, “como una columna vertebral invisible”, y describe el edificio como un “espacio lleno de restos, de voces, de gestos que todavía están ahí aunque ya no se vean”. Ella de pequeña pensaba que “todo el mundo tenía un hotel, todo el mundo hablaba de cocina y todo el mundo hablaba de Josep Pla”. Se dedicó al cine: es realizadora de cine documental. De ahí su documental 'La cocina de los hombres', que ahora ha ampliado con el libro.
A raíz de una pregunta de Clara Sánchez-Castro Bonfill, presentadora del acto, periodista y cantante de habaneras, la mirada de Sílvia Subirós hace la mejor lectura del valor de lo intangible de este lugar. “Ahora todo es como un producto. Vas a un hotel, un restaurante, un viaje, una ciudad, y todo se consume. Y en el Motel no pasa tanto. La gente habla de comer, pero también de cómo se siente. Es parte del legado de hospitalidad de mi abuelo, que el padre ha seguido y mis hermanos también”. En el Motel han pasado 65 años, aunque el tiempo se detiene allí.
Sale la Tarta Empordà hecha de bizcocho, Grand Marnier, mermelada de albaricoque y azúcar quemado. Un clásico recuperado para la ocasión. El encargado de encender las velas es uno de los trabajadores más veteranos, Joan Manté. Él explica la entrevista de trabajo con Mercader, donde también estaban sus padres. Era 1979. Mercader le preguntó “¿qué día quieres empezar?”. Y Manté, joven e impetuoso: “Mañana mismo”. Mercader le respondió: “Empieza el lunes, y este fin de semana diles a los amigos que los dejarás de ver”. “¿Por qué?”, pregunta Manté. “Porque trabajarás los fines de semana y los festivos. Pero no sufras, que ganarás de nuevos”.
Joan Manté, con toda la familia, Albert, Jordi, Lluís, Sílvia, Paula y, claro, Jaume Subirós y Anna Maria Mercader, soplan las velas. Es el segundo día de fiesta para el matrimonio Subirós-Mercader, ya que el día anterior estuvieron en los jardines del Palau de Pedralbes, donde Jaume Subirós recibió el Premio Nacional de Gastronomía. El mejor premio, sin embargo, es ver tantas caras conocidas reunidas en el Motel, en el corazón del Empordà.