Ni un día en casa

El referente gastronómico de la Cerdaña mira al futuro con fuerza y talento

Trumfes inicia una nueva etapa con una propuesta fresca capitaneada por Àlex Molas

Trumfes

  • Dirección: Carrer del Raval 27. Llívia, Alto Pirineo
  • Carta: Cocina catalana con contrastes y personalidad
  • Obligatorio: Careta con espardeñas
  • Vino: Carta amplia, de calidad y con propuestas muy bien encontradas
  • Servicio: Profesional y cercano
  • Local: Cómodo y agradable con un reservado exclusivo junto a la bodega
  • Precio pagado por persona: 95 €

Álex y Pau son dos amigos y antiguos compañeros de la Escuela Joviat, con un bagaje gastronómico compartido tanto en el ámbito profesional como en el personal. Un día, en la Barceloneta, decidieron montar un negocio juntos. El lugar escogido fue Llívia, y esta es la pequeña historia del nacimiento del restaurante Trumfes. De esto hace ya diecisiete años.Desde Pascua, sin embargo, la sociedad se ha disuelto. Pau ha decidido buscar nuevos alicientes personales y profesionales fuera de Llívia, mientras que Àlex ha optado por dar continuidad al proyecto, aportando frescura y nuevas ideas. Àlex Molas es un luchador y un trabajador incansable. Hace lo que hace falta en cada momento para sentirse bien consigo mismo, con su familia y con un equipo plenamente implicado en este proyecto tan arraigado al territorio.La cocina de Trumfes se basa en el producto y la temporalidad, a los cuales añade talento y conexiones inesperadas. Pedimos a Àlex que nos prepare un menú que nos permita descubrir, en una sola comida, la propuesta gastronómica de este restaurante de referencia. Comenzamos con una brandada de bacalao y una anchoa con grasa de carne madurada. Es una combinación arriesgada, porque la anchoa tiene mucha personalidad, pero el contraste funciona. En este caso, el mar y montaña está muy bien resuelto. Acto seguido, nos sirven una ensaladilla rusa con tartar de gamba roja; una coca de higo con foie-gras a la sal, piñones garrapiñados y jamón de pato, y un tiradito de vaca vieja madurada con atún marinado, salsa teriyaki y brotes frescos. Son platos sabrosos que conectan universos muy diferentes.Nos detenemos un momento para hablar del vino. Álex es un entusiasta y un gran conocedor que cada día cata, busca, compra y continúa aprendiendo con el objetivo de ofrecer una experiencia completa al comensal. “Siempre pienso en aquello que me gustaría encontrar a mí en un restaurante, pero, sobre todo, intento entender al cliente. Es cierto que hay vinos que me apasionan personalmente, pero mi trabajo es encontrar el que encaja con la comida y con la persona que tengo delante”. Nos lo explica mientras nos sirve una botella de Vèrtebra de la Figuera 2022, una garnacha fresca de la bodega Terroir Sense Fronteres. Es un vino que no conocíamos y que agradecemos haber descubierto.Platos clásicos y reinterpretaciones triunfadoras

Continuamos con una de las nuevas propuestas de la carta: careta con espardeñas. Álex y Javi, el jefe de cocina, han ido ajustando sus sabores hasta encontrar el equilibrio perfecto con los rebozuelos y el pil-pil. Después de esta novedad, llega un clásico que triunfa desde hace diecisiete años: el carpaccio de pulpo. Lo preparan laminando las patas muy finas y lo sirven con espuma de patata y aceite de oliva. Es su interpretación personal del pulpo a la gallega. Acabamos los platos principales con una lubina a la brasa procedente de la lonja de Blanes y un corte de carne asturiana. Y, de postre, el famoso coulant de avellana y una tabla de quesos del Pirineo catalán.Una vez finalizada esta magnífica comida, Àlex nos muestra la bodega. Estamos en el piso de abajo, en un espacio reservado que da gusto. Como hoy no tenemos que conducir, vamos dando pequeños sorbos de ratafía de la abuela mientras charlamos un rato con él. Durante la conversación, destaca especialmente el papel de su equipo a la hora de sacar adelante este proyecto de éxito.Javier, Helena, Ekaterina, Ivan, Camelia y Naia son piezas fundamentales para conseguir aquello que persigue Álex: “Queremos dar bien de comer y que la gente venga a disfrutar”. Os podemos asegurar que lo consiguen. La comida, el servicio, el espacio y el entorno convierten al restaurante Trumfes en un destino gastronómico imprescindible. La nueva etapa pinta muy bien.