La taberna indocatalana del barrio de Sants de dos viejos conocidos
El Bar Bitxo es el último proyecto de Jordi Devesa y Jordi Bernús, que defiende la cocina catalana jugando con ingredientes de otras culturas
BarcelonaMuy cerca de la plaza Osca hay una taberna simpática. Desenfadada. Con un bonito patio detrás, muy acogedor. Como “un espacio balinés sin budas”, lo describen. Y con una oferta que no encontraréis en ningún otro lugar. Cocina catalana con un acabado indonesio. Fui a parar allí sin saber nada, más allá de que se llamaba Bitxo. Y una vez tuve la carta entre las manos dije “eh, estamos en un sitio interesante”. No me costó mucho averiguar de dónde salía el talento. Y entonces lo entendí todo.
Es el restaurante de Jordi Bernús y Jordi Devesa. A los dos Jordis ya los teníamos fichados. Bernús, porque era el cocinero y propietario del Sants Es Crema, un restaurante único que fue una lástima que cerrara. Difícilmente Barcelona volverá a tener unos bocadillos tan excelsos. Devesa tiene La Clote, el establecimiento del barrio del Clot con pizzas suculentas por bandera. El nexo de unión fue el barrio de Sants, donde Devesa también había tenido el restaurante Vilardell. Ambos estaban dentro de la asociación DO Sants. Fue en este eje de restauradores en el que hicieron amistad. Y de esta amistad nace el Bar Bitxo.
Cuando Bernús cerró su restaurante, Devesa lo contrató para mejorar los entrantes de La Clote. Hizo una asesoría sobre el tema e impartió una formación al personal. “Probamos de hacer un fricandó javanés, con leche de coco y curry de verduras. O un capipota japonés con edamame y teriyaki de cerveza”, platos que todavía se pueden probar en La Clote. Había sintonía entre ellos. “Nos gusta lo que hacemos; somos muy radicales. Si tenemos que estar muchas horas, estamos muchas horas”. Decidieron abrir un restaurante de cocina tradicional catalana con un toque diferente. “Podemos darle una vuelta a la gastronomía catalana, ¿no? No hace falta hacer siempre lo mismo. Podemos probar nuevos gustos. Sin perder esencia podemos poner lima al fricandó”, afirma Devesa. Y así es como se toparon con la influencia indonesia, ya que Jordi Bernús había vivido allí y su mujer es de allí. Así es como se materializó esta taberna indocatalana.
Pero que nadie se confunda; no quieren que se les describa como un lugar de cocina fusión. Es un término que evitan. “No es pad thai con callos. Es cocina catalana tradicional con ingredientes diferentes”, dice Devesa. Pongamos ejemplos, que se entenderá mejor. Tienen Bomba de la Barceloneta, pero en lugar de patata ponen arroz picante, el nasi goreng, que es el plato nacional por excelencia de Indonesia. Brutales la lumpia de capipota y la lumpia de ensaladilla con anchoa. Qué interesante la textura y el contraste de temperaturas. La lumpia sería el rollito de primavera que comen allí. Más platos: satai de pollo a la brasa, albóndigas con calamar con salsa gulai, que es un curry típico de Indonesia, y un bikini, que está teniendo mucho éxito, hecho de tempeh fermentado con salsa de cacahuete. Muy recomendable. El ticket medio es más que razonable, de unos 25 euros por cabeza.
Uno de cuatro
Para anunciar la apertura del restaurante solo les hizo falta colgar una foto juntos; el resto vino solo porque son dos personas queridas y respetadas. “Somos una taberna catalana”, dice Devesa, y explica que por este motivo la carta está en catalán, y que ellos, si hace falta, ya traducen lo que convenga. Y creen que con nuestra cocina tradicional como base se puede ir donde se quiera. Por eso, piensan abrir más restaurantes con esta idea: cocina catalana con un giro hacia la gastronomía de otro país. De momento podemos decir que serán todos en Sants, el barrio que los unió. Habrá cuatro y estarán bajo el paraguas “Crit de la terra”. En cada uno de ellos, habrá recetas que no encontraréis en ningún otro lugar.