Las escuelas mueven ficha con el ajedrez
Cada vez son más los centros educativos que incluyen el ajedrez en su oferta formativa, si bien en clases y competiciones sigue habiendo poca presencia femenina
BarcelonaUna vez por semana, setenta niños de infantil y primaria de la escuela Betània-Patmos, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi de Barcelona, hacen una sesión de ajedrez al mediodía. Se trata de una actividad que el centro ofrece como extraescolar a los alumnos desde I4 desde el año 2011. "A los padres les gusta mucho porque ayuda a ordenar la cabeza ya concentrarse. Pero a los niños también les atrae", comenta Uriel Jiménez, coordinador de extraescolares de la escuela. Y es así, añade, porque los monitores encargados de la actividad enseñan ajedrez con una metodología lúdica. Por eso, según dice, es de las extraescolares que tiene más altas que bajas a lo largo del curso.
La escuela Betània-Patmos es uno de los 150 centros educativos del área metropolitana donde la Escuela Catalana de Ajedrez (ECADE) enseña ajedrez. En la mayoría lo hacen como actividad extraescolar, aunque también hay algún centro donde realizan clases regulares en horario lectivo y otros donde imparten talleres puntuales. ECADE nació en 2022 de la fusión entre dos escuelas de ajedrez ya existentes: la Escuela de Ajedrez Barcelona y la Escuela de Ajedrez Miguel Illescas. También funciona como academia, con unos 80 niños que dan clases por las tardes en su local, y como club, con 40 socios. Además, hacen casales de ajedrez, juegos de mesa y estrategia en Navidad, Semana Santa y verano. En total, son 38 monitores en plantilla que enseñan ajedrez a 4.000 alumnos cada curso.
Jordi Sardà, director de ECADE, asegura que en los últimos años han notado un mayor interés por parte de las escuelas por ofrecer ajedrez a sus alumnos. Según dice, esto no se traduce en un aumento desmedido de los alumnos, pero sí en un incremento constante. La mayoría de las escuelas con las que trabajan se encuentran en lo alto de Barcelona –muchas son concertadas o privadas– y tienen el ajedrez entre su oferta de extraescolares. En cambio, los centros donde realizan la actividad durante el curso entero en horario lectivo son todas públicas.
Ajedrez contra las desigualdades
Un centro es el instituto escuela Turó d'en Caritg, en el barrio de la Salut de Badalona. Se trata de un centro identificado por el departamento de Educación como de máxima complejidad, una etiqueta que pone a la administración basándose en la situación socioeconómica de gran parte del alumnado, que se entiende que puede dificultar su proceso de aprendizaje. Los alumnos de sexto de primaria y primero, segundo y tercero de ESO de este centro realizan una hora de ajedrez con monitores de ECADE. Lo hacen así desde hace tres años, aunque antes habían hecho algún intento de hacer algo similar con los propios profesores del instituto escuela. Cada jueves por la mañana, los diferentes grupos van pasando por el aula donde practican ajedrez. Primero realizan unos 15 o 20 minutos de teoría y estrategia, y después, ejercicios y partidas.
Según Ferran Roca, profesor de este instituto escuela y responsable del proyecto del ajedrez, el resultado es muy positivo. Roca explica que, por las condiciones socioeconómicas de sus familias, estos alumnos nunca harían ajedrez como extraescolar. Según dice, es una actividad interesante para desarrollar mecanismos de lógica, pero en el caso de este perfil de alumnado lo importante es que "les obliga a pensar, a innovar, a tomar decisiones, a ser autónomos". Roca afirma que sus alumnos están muy acostumbrados a realizar trabajos mecánicos ya reproducir lo que ven. Con el ajedrez, en cambio, "hay que inventar qué hacer, deben pensar y valorar las consecuencias de lo que van a hacer". Por eso considera tan interesante la actividad para el perfil de alumnado de su centro, que habitualmente en casa no tiene apoyo a la hora de estudiar. Por parte de los estudiantes, dice, la respuesta es también buena. "Cada curso hay alumnos que, aunque no lo dirías, se aficionan", asegura.
Más capacidad de concentración
El director de ECADE considera que la práctica del ajedrez aporta a los niños más capacidad de concentración y de cálculo, más organización mental, más método. Y, según dice, esto acaba revirtiendo en mayor capacidad lectora. Entre todos estos beneficios, Uriel Jiménez, de la escuela Betània-Patmos, destaca la mejora en la capacidad de atención y concentración en un momento en el que, según dice, hay muchos niños y adultos desconcentrados y desordenados.
"Les aporta cierta pausa para hacer las cosas. Aprenden a no precipitarse, a meditar y valorar cada situación antes de tomar una decisión". Es la visión de Josep Lluís, padre de un niño de ocho años que asiste a clases de ajedrez desde hace dos años. Bru empezó a jugar de vez en cuando en casa con su padre y su hermano hasta que a los seis años se apuntó a un club de Sants, su barrio. Más adelante, este mismo club empezó a ofrecer clases en su escuela y pasó a darlas allí como extraescolares. Además de esto y al estar federado, sigue las clases y las competiciones online que ofrece la Federación Catalana de Ajedrez los fines de semana. Y también se apunta a tres o cuatro estancias anuales que organiza la propia federación en albergues de la red del Xanascat. "Nosotros, por lo demás, no le apuntamos a más campeonatos porque también hace otras actividades y nos gusta esta diversidad, mantener un equilibrio entre aficiones más intelectuales, otras más de movimiento y otras más artísticas", comenta este padre.
Los jóvenes desiertan
Antes que Bruno, su hermano Pau ya hizo ajedrez en la escuela y estuvo federado. Pero, según su padre, a medida que avanzó en educación secundaria, lo fue aparcando. Primero dejó de ir a competiciones, aunque mantuvo sus clases hasta tercero de ESO. A partir de esa edad decidió dejar también las clases y practicar ajedrez en casa como un juego de mesa más.
No es un caso único, según escuelas de ajedrez y centros educativos que ofrecen la actividad como extraescolar. En secundaria, las exigencias académicas son mayores y son muchos los alumnos que deciden reducir las extraescolares. Y el ajedrez es de las que suelen caer.
Si algo se repite en clases y competiciones de ajedrez es la poca presencia femenina. Lo constatan las escuelas y clubes dedicadas a este deporte y también a los centros educativos que lo ofrecen como extraescolar. Según explican desde la escuela Betània-Patmos, en los grupos de infantil la presencia de niños y niñas está más equilibrada, pero a medida que avanzan los cursos cada vez hay menos niñas y se va notando más la diferencia. Lo mismo dicen desde ECADE sobre las competiciones. Alba Lomas, de 22 años, es campeona absoluta de Catalunya de ajedrez y campeona de España por parejas mixtas y está habituada a esta situación. Ella empezó a jugar al ajedrez por influencia familiar –su padre sabía jugar y sus dos hermanos competían– y ahora es la que más se dedica a su familia. "Siempre ha sido así. Se han hecho muchos estudios y no hay demasiadas conclusiones claras", comenta. Sin embargo, ella está convencida de que las competiciones no ayudan. "Normalmente, voy a un torneo y son 100 hombres mayores y yo", dice Lomas, quien cree que este ambiente es poco atractivo para las chicas jóvenes. Según dice, unos encuentros más femeninos y que las mujeres se sientan en ambientes seguros ayudaría a revertir la situación. Por eso, el Club de ajedrez Tres Peons organiza desde hace dos años los encuentros "Mujeres y ajedrez". Cada sábado se encuentran entre 15 y 20 mujeres, sobre todo de más de 30 años, para jugar al ajedrez. Ante el éxito de la iniciativa, el pasado diciembre se empezaron a realizar también encuentros entre niñas. "El objetivo es que se sientan más cómodos, que hagan amigas y que después puedan ir juntas a competiciones", afirma Lomas.