Cuando era pequeña

Eugènia Broggi: "Pasaba el día leyendo y soñando con otras vidas y otros mundos"

La editora de L'Altra Editorial recuerda los veranos de infancia en el Port de la Selva como un período de "felicidad inmensa"

22/07/2026

Eugènia Broggi (Barcelona 1974) fundó L’Altra Editorial en 2014 y en poco más de diez años se ha convertido en un referente para la literatura catalana.

Creció en el centro del Eixample, en Barcelona. “Siempre ha habido mucho turismo, mucha gente arriba y abajo. Y sí que recuerdo comercios, una zapatería, una granja... pero enseguida todo acabó absorbido por la gentrificación y realmente se hacía poca vida de barrio”.

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Fue a la escuela Aula. "De pequeña muy bien, porque era una escuela muy grande. Allí hice amigos que aún conservo. A medida que fui creciendo todo fue más difícil. Era una escuela muy exigente, muy elitista, y a temporadas te podías sentir realmente muy fuera de aquel sistema. Aunque, obviamente, había muchos beneficios, porque trabajábamos mucho las lenguas, nos estimulaban mucho la lectura; por lo tanto, cosas que para mí han sido muy beneficiosas y allí también las pude explorar mucho”, reflexiona.

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Era una niña soñadora. “Pasaba el día leyendo y soñando con otras vidas y otros mundos. Siempre he tenido la cabeza llena de fantasía”. ¿Qué leía de pequeña? “Cualquier cosa, pasé por todas las fases: Los cinco, Los siete secretos... había una colección de Bruguera que era el texto normal, pero había páginas con cómics, y allí, por ejemplo, leí Julio Verne, Mujercitas...”

La madre era bibliotecaria. “Fue la persona que me guió y acompañó en la lectura. Me puso una norma que era que todos los libros que se empiezan se deben terminar. Pero podía elegir lo que fuera. Tanto ir hacia Agatha Christie como ir hacia los clásicos”.

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Tiene un hermano dos años y dos meses más pequeño. “Tenemos muy buena relación. Hemos compartido siempre el círculo de amigos y todo. Nuestros hijos tienen la misma edad. Él es abogado, como el padre”.

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El abuelo Moisès Broggi

Su abuelo era el médico Moisès Broggi. “Cuando eres pequeño no dimensionas mucho la figura pública de tu abuelo. Recuerdo sobre todo los veranos que íbamos a su casa en El Port de la Selva, gente que entraba y salía a todas horas. Era una familia muy grande. Y como era médico, entonces entraba uno que se había hecho daño en el pie, uno que le quería venir a traer un pez para agradecerle que hubiera curado a su hija...”

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Le preguntamos qué más recuerda de los veranos en El Port de la Selva. “Una felicidad inmensa, porque siempre me ha gustado mucho el mar y salíamos con la barquita del abuelo. Y recuerdo muchas horas libres, me tiraba horas leyendo”.

Cuando era pequeña y le preguntaban qué quería ser de mayor respondía: escritora. "Desde muy pequeña yo sabía que me quería dedicar a las letras, desde siempre. Y que quería hacer filología desde primero de BUP. Pero he descubierto que no todo el mundo lo tiene tan claro. Tengo dos hijos y hay uno que empezó la universidad este año. Y el año pasado, cuando debía elegir carrera, no sabía qué hacer. Yo estaba desesperada, pero todo el mundo me decía que es lo más normal”.

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Prueba de ser escritora. “Después de la universidad, fui a vivir a Londres y allí me puse a escribir un poco más seriamente, pero no acababa de estar muy convencida. Era muy artificial, no conseguía escribir de verdad. Y además me costaba mucho, me angustiaba mucho, no me lo pasaba bien”, explica.

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Y ¿cómo pasó a la edición? “Fue leyendo un libro de Ramón de España, que se llamaba Sospechosos habituales, y había un retrato de Jorge Herralde, el editor de Anagrama. Y allí empecé a entender qué quería decir el trabajo de editor. También trabajaba en una librería en Londres y entraban y salían muchos editores y muchos representantes editoriales. Y empecé a pensar que quizás mi camino no era tanto escribir yo como leer lo que hacían los demás. Y a partir de aquí la bolita se fue haciendo grande y acabé aquí. Y encantada de la vida, porque no lo cambiaría por nada del mundo”.