Arquitectura

El COAC explora la "obra abierta" de Josep Lluís Mateo, del banco de Chemnitz en el centro Toni Catany

La antológica es fruto de la donación de los dibujos y maquetas en el archivo histórico de la institución

BarcelonaEl arquitecto Josep Lluís Mateo (Barcelona, ​​1949) logró uno de los primeros grandes hitos internacionales a mediados de los años 90 con una nueva sede del banco central de Alemania en Chemnitz. El concurso era un desafío, y Mateo se impuso con un proyecto de mucho vuelo. Después de descubrir los árboles fosilizados que hay en el Museo de Paleontología de la ciudad, Mateo concibió el edificio, que está ubicado en el Parque de las Víctimas del Fascismo –donde hay un bosque centenario–, como "un árbol petrificado", tal y como se puede ver en la exposición que el Colegio de Arquitectos de Cataluña Mateo dio en el archivo histórico de la institución.

La solución del árbol le sirvió a Mateo para resolver la relación del edificio con el entorno y, también, con la convulsa historia de Alemania. El detalle que más llama la atención es que la fachada principal está hecha de alabastro, que queda helado cuando hace frío, y de cristal. Esto permite la entrada de luz natural, y por las noches convierte el edificio en una linterna urbana. "El edificio es, al mismo tiempo, algo orgánico y geométrico", dice Mateo. La exposición lleva por título Obra abierta y las comisarias son Maria Figueras y Cristina Marcos, del estudio Acto, junto al mismo estudio de Mateo. En cuanto al título, hace referencia a cómo Mateo se plantea su trabajo "como una obra abierta, en cada caso a descubrir", tal y como dice él mismo.

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Mateo se ha definido a menudo como un "arquitecto europeo" y como un "disidente" que en su día se desmarcó de la Escuela de Barcelona, ​​liderada por Oriol Bohigas, para forjar su propio camino. "No me gustaban, eran otra generación, otra mentalidad –explica–. Cuando Bohigas hablaba de monumentalizar los barrios, la periferia, yo no lo compartía. En ese momento, seguir mi camino me costó problemas serios, pero tuve la suerte de que, con la entrada en la Unión Europea, pude relacionarme con arquitectos suizos. Precisamente, uno de sus primeros grandes hitos fueron unas viviendas al final del muelle de Borneo, en el renovado puerto de Ámsterdam. "Las viviendas de Borneo fueron muy importantes para mí, el promotor sigue siendo amigo mío. Fue una extraña casualidad. Yo creo que el promotor me eligió porque era muy aficionado al fútbol. Entonces el Barça era todo holandés, y yo creo que me venía a ver e iba a fútbol", bromea. "Durante la construcción, me entrevistaron en televisión y me preguntaron qué me había creído por haber diseñado los pisos con terrazas, porque me decían que nadie saldría, y tuvieron un éxito enorme", explica.

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En Cataluña Mateo es conocido por la urbanización del pueblo medieval de Ullastret, el Centro de Convenciones del Fórum, la Filmoteca de Cataluña, la rehabilitación del Mercado del Ninot y el Centro Internacional de Fotografía Toni Catany. También por un eje central del polo multimodal de Niza Grand Arénas, y actualmente trabaja en un complejo en Montpellier que incluye unas oficinas, viviendas y una escuela de arte.

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Como puede verse en la exposición, el dibujo es clave en el proceso creativo de Mateo, tanto los bocetos hechos a mano, como otros de carácter más técnico y conceptual. Y pronto aparecen las primeras maquetas, con las que trabaja los volúmenes de los edificios y su relación con el lugar, esta última planteada como un "diálogo cariñoso" y sutil, que no impide que sus trabajos mantengan su autonomía. "Cuando nos presentamos al concurso del centro Toni Catany, otros muchos participantes hicieron propuestas que parecían un Guggenheim, y para mí esto habría sido una salvajada", advierte Mateo.