10 dragones icónicos del Gótico catalán
El dragón es fantasía y enemigo político en diez obras icónicas
BarcelonaLas imágenes del dragón reflejan la audacia creativa de los artistas a la hora de hacer una figura fantástica, y las escenas de San Jorge matando al dragón que enaltecen la figura del santo evocan las luchas políticas de su época. San Jorge le debe toda la fama al dragón. Estos son 10 dragones emblemáticos del Gótico catalán, uno de los momentos históricos más esplendorosos en cuanto al arte.
'Retablo de la Virgen y san Jorge' de la iglesia de San Francisco de Vilafranca del Penedès
De Lluís Borrassà (c. 1395). Conservado en la misma iglesia
Una de las imágenes más tempranas de San Jorge matando al dragón, de la mano de uno de los máximos exponentes del gótico internacional catalán, Lluís Borrassà. A lomos de un caballo blanco, el santo asesta el golpe de lanza mortal a la bestia, una criatura monstruosa que ha quedado acorralada e indefensa. También se puede ver cómo la sangre ha comenzado a manar de la herida.
'Retablo del Centenar de la Pluma'
De Marçal de Sax y taller (ca. 1400), conservado en el museo V&A de Londres
Es uno de los casos en que la figura del dragón evoca el mal encarnado en los poderes musulmanes: encima de la imagen de San Jorge matando al dragón hay una escena de la Batalla del Puig de agosto de 1237, un hecho histórico que permitió la entrada de Jaime I a la ciudad de Valencia y declarar la victoria del reino cristiano un año después. San Jorge lleva la cruz plana de gules (una cruz plana de brazos rectos de color rojo), la misma que en la imagen de arriba donde ayuda a Jaime I en la batalla.
Medallón escultórico de 'San Jorge matando al dragón' en la fachada gótica del Palau de la Generalitat
De Pere Joan (1418-1419)
El Palau de la Generalitat concentra algunas de las representaciones de san Jorge y el dragón más excepcionales. Este relieve circular, visible en lo alto de la fachada que da a la calle del Obispo, es considerada la representación escultórica de san Jorge más antigua de la Corona catalanoaragonesa, y una de las mejores del siglo XV. En la Diputación del General quedaron tan contentos con el trabajo que pagaron a Pere Joan el doble del precio acordado, que era de 10 florines. En cuanto a la composición, que revela influencias francoflamencas, el dragón queda aplastado por el caballo, al mismo tiempo que san Jorge le clava la lanza.
'San Jorge matando al dragón'
Anónimo parisino (1420-1450). Procedente de la capilla de San Jorge del Palau de la Generalitat. Conservado en el Palau de la Generalitat
Se trata de una obra maestra de la platería: el artífice fundió cada pieza del arnés por separado y después las encajó para formar una armadura en miniatura. Pero, si se puede decir esto, la figura del dragón quedó malparada, ya que es simplemente una miniatura que pone de relieve la grandeza del santo, que en este caso no va a caballo.
Llave de la bóveda de san Jorge de la capilla de San Jorge del Palau de la Generalitat
Obra dirigida por Marc Safont (1432-1434)
Otro dragón alado en el Palau de la Generalitat, esta vez en la clave de bóveda central de la capilla de Sant Jordi. En las otras está el escudo de la Generalitat y las cuatro barras de Catalunya. Todo ello, un manifiesto visual político y del mejor arte. En este enlace se puede ver un modelo 3D de la clave de bóveda de Sant Jordi matando al dragón.
'San Jorge matando al dragón', de Bernat Martorell
Procedente del retablo de la capilla de Sant Jordi del Palau de la Generalitat (1434-1435). Conservado en el Instituto de Arte de Chicago
El dragón más espectacular del Gótico catalán se encuentra en los Estados Unidos; solo hay que ver el miedo con que lo mira el caballo de sant Jordi. "Martorell quería crear una fiera que diera miedo, sin que la escena dejara de tener este tono general elegante y sofisticado, y sin dejar de insinuar que el santo era más poderoso que el monstruo", afirma Guadaira Macías, profesora de historia del arte de la UB y exconservadora del MNAC. Por eso, Martorell pintó el dragón "acurrucado, con las alas de murciélago desplegadas y con la boca bien abierta, respondiendo al ataque del santo, mostrando los colmillos y esta lengua ondeante", explica Macías. Otro detalle que hace al dragón más terrorífico es que la cabeza y el cuerpo los trabajaron en relieve de yeso para que tuviera más "potencia matérica". Sant Jordi matant el drac guarda anècdotes curioses, com la que va viure Inés Tell de Pallejà, que va estar en contacte amb el museu durant els vint anys que va viure a Chicago. Els tècnics que restauraven la pintura li van demanar si podia identificar la llengua en què estaven escrits uns petits fragments de paper de diari que van trobar sota les ales del drac, que no era altra que el català.
Clave de bóveda del surtidor del claustro de la catedral de Barcelona
De Antoni Claperós (1448-1449)
Un dragón con una cruda larguísima queda herido de muerte por la lanza de san Jorge. Todos los detalles del santo y la fiera se adaptan al perfil redondo del marco, lo que da un gran dinamismo a la composición. Se trata de una de las esculturas más extraordinarias de todo el complejo de la catedral de Barcelona. El hecho de que la escultura esté en el claustro, que es un espacio de meditación, tiene un carácter pedagógico para los miembros del capítulo.
Frontal de altar bordado de la capilla de Sant Jordi del Palau de la Generalitat
De Antoni Sadurní a partir de un diseño de Bernat Martorell (1450-1451). Conservado en la capilla de Sant Jordi del Palau de la Generalitat
Es considerado la mejor pieza del bordado catalán del siglo XV y una de las mejores en el ámbito europeo. El dragón ha perdido las alas que se pueden ver en el retablo de Bernat Martorell, pero mantiene la boca abierta y la lengua ondeante. También el relieve, ya que el bordado está relleno con algodón y estopa. Asimismo, es un trabajo delicadísimo: el oro de la base está matizado con puntadas de seda amarilla y verde. Las escamas son hechas a punto de cordoncillo y la cresta es de seda azul, verde y de oro. Y los dientes son de plata, y los ojos y la lengua de seda roja.
'Retablo de la Virgen de los Pares'
De Jaume Ferrer (1451-1454). Conservado en el Palau de la Paeria de Lleida
El dinamismo en las composiciones es una de las características del Gótico internacional: el dragón de san Jorge de este retablo (a la derecha; el de la izquierda es san Miguel) está alado, y se retuerce por "la herida de la lanza que le ha impactado en el cuello", tal como explica el historiador del arte Isidro Puig. El dragón rompe la lanza con una garra y con la otra agarra una de las patas del caballo. Pero, al mismo tiempo, san Jorge blande la espada, la alza y se prepara para atacarlo otra vez. La actitud del caballo, que se alza sobre las patas traseras, añade dinamismo y dramatismo a la escena.
'San Jorge matando al dragón', tabla central del 'Retablo de san Jorge'
De Pere Niçard (1468-1470). Conservada en el Museu Diocesà de Mallorca
El Retablo de san Jorge de Pere Niçard es considerado una de las grandes obras de la pintura gótica catalana y una de las piezas paradigmáticas de toda la historia del arte mallorquín. El dragón es muy curioso: las formas redondeadas recuerdan más a un dinosaurio que a un dragón, y le dan un aire entrañable. Y el color marrón de la piel hace pensar en cómo los dragones representaban las fuerzas telúricas que había que combatir y someter. "Los pintores medievales no acostumbran a pintar a partir de la naturaleza, sino que usan modelos, aunque esto no quiere decir que no incorporen otros elementos que puedan ver", dice el conservador de Gótico del MNAC, Cèsar Favà. "En la época gótica el dragón está muy tipificado, y hay precedentes, entre los cuales hay manifestaciones festivas como las entradas reales y la fiesta del Corpus", añade Favà. Por otra parte, el rasgo más distintivo de esta pintura es que incluye una de las representaciones más tempranas de Palma.