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El cementerio de Poblenou, un libro abierto de lo que ha pasado en Barcelona en los últimos dos siglos

El "club de los incondicionales del ARA" descubre la gran riqueza arquitectónica y escultórica de esta necrópolis

El beso
05/02/2026
2 min

Las lápidas, los panteones, las esculturas... del cementerio de Poblenou "cuentan" muchas historias de la Barcelona de los últimos dos siglos. Adrià Terol, historiador de cementerios de Barcelona, ​​ha guiado a un numeroso grupo del Club Premium (las plazas estaban agotadas) y les ha revelado un montón de historias relacionadas con esta necrópolis que, cuando abrió, no era nada bien vista por buena parte de los barceloneses, porque suponía enterrar a sus familiares fuera de las murallas y muy lejos.

En el cementerio de Poblenou reposan muchos barceloneses ilustres: miembros de la familia Güell, Josep Anselm Clavé (creador de los corazones Clavé), Narcís Monturiol (inventor del submarino), el poeta Marià Manent, Jordi Sabater Pi (el primatólogo que...

El club Premio visitando el cementerio de Poblenou.

Andando entre los nichos, Adrià Terol explicaba que tiempo atrás muchos barceloneses venían al cementerio a relacionarse, a hacer negocios... Para las viudas, suponía una oportunidad para encontrar a un nuevo marido. También ha recordado que hay pocos textos en catalán en las lápidas: el catalán ha estado prohibido durante muchos años, también en los cementerios. Uno de los primeros epitafios en catalán es de 1857. Dice así: "Josep Verneda me dije. Yo, que sin males ni daños, pasados ​​79 años, robusto y templado vivió. Un médico, no diré quién, sólo un día me visitó, un vomitivo me ordenó y dije que me dije. al día siguiente".

Lápida del poeta Mariano Manent.

El grupo se ha detenido ante los principales atractivos, como el cenotafio que rememora a los que murieron (unas 10.000 personas, el 20% de la población de Barcelona) por la fiebre amarilla en 1821, causada por un mosquito procedente de Cuba, El beso de la Muerte, una bella escultura que encargó un matrimonio que perdió a un hijo joven –un ángel de la muerte se lleva la vida del joven a través de un abrazo y, sobre todo, de un beso; si miras los ojos del ángel y te vas desplazando, él te sigue con la mirada– y el nicho del Santet (renombre de Francesc Canals i Ambrós), que también murió joven. Santet era muy bondadoso y, aún ahora, bastante gente le pide protección en la salud y buena suerte en el amor. Adrià Terol ha sugerido, como es costumbre, alejarse del nicho del Santet caminando atrás, para no darle la espalda, en señal de respeto, algo que naturalmente el grupo ha hecho, pasando junto al nicho de los antepasados ​​de Salvador Dalí (entre ellos el abuelo paterno, que se suicidó después de pudo ser enterrado en el cementerio).

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