Historia

La democracia antes de Grecia: cómo regiones de todo el mundo dieron voz a sus ciudadanos

Un estudio analiza a partir de datos arqueológicos formas de gobernanza colectiva en América, Europa y Asia

Una plaza y avenidas de la antigua ciudad mexicana de Teotihuacan
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BarcelonaEl debate sobre lo que hay que entender por "democracia" no es nuevo. Nadie pone en cuestión que los griegos inventaron la palabra de mokratía, que significa que las decisiones políticas las decide el pueblo. Sin embargo, mucho antes que los griegos, otras sociedades tuvieron gobiernos participativos o asamblearios que representan formas de gobierno colectivo. Por otra parte, la democracia no ha seguido una trayectoria lineal desde Grecia hasta la fecha, sino que se ha reinventado en diferentes épocas y lugares. Un nuevo estudio, publicado en Sciende Advance, a partir de datos arqueológicos y textuales de 40 casos históricos en 31 sociedades de todo el mundo, defiende que en Europa, América y Asia existieron mecanismos de asambleas y consejos que tomaban decisiones comunitarias, a menudo vinculadas a la gestión de los recursos, la agricultura y la defensa colectiva. Estas instituciones no eran democracias en el sentido moderno, pero permitían participación y cierta deliberación colectiva.

"La gente a menudo asume que las prácticas democráticas empezaron en Grecia y Roma", dice Gary Feinman, autor principal del estudio y conservador del Negaunee Integrative Research Center del Museo Field de Chicago. "Nuestra investigación muestra que muchas sociedades alrededor del mundo desarrollaron formas de limitar el poder de los gobernantes y dar voz a la gente común". En una autocracia, sólo una persona o un pequeño grupo tiene todo el poder, esto incluye monarquías absolutas y dictaduras. En una democracia, el poder de decisión se comparte entre el pueblo. Las elecciones, según este estudio, no garantizan una democracia porque muchos autócratas han sido escogidos. "Las elecciones no son exactamente el mejor indicador de lo que cuenta como democracia, así que con este estudio hemos intentado basarnos en ejemplos históricos de organización política", dice Feinman. "Definimos dos dimensiones clave de la gobernanza. Una es el grado en el que el poder está concentrado en un único individuo o en una sola institución. La otra es el grado de inclusividad, cuánta parte de los ciudadanos tiene acceso al poder y puede participar en algunos aspectos del gobierno", añade.

Se encontraron ejemplos comparables de autogobierno colectivo entre los Haudenosaunee y los Zuni (América del Norte); en ciudades de Mesoamérica como Teotihuacan y Monte Albán, y en Mohenjo-daro en el valle del Indo (en el actual Pakistán). Algunas de estas sociedades mantuvieron estructuras colectivas durante siglos, incluso más de un milenio, demostrando que la gobernanza inclusiva no es efímera ni inestable. El estudio analiza distintos factores a partir de hallazgos arquitectónicos como de fuentes escritas. Por ejemplo, evalúa y compara la escala y la disposición espacial de la arquitectura monumental para examinar los centros de poder y las instituciones centrales de toma de decisiones. Los rituales son otra cuestión a tener en cuenta. Existen representaciones grandilocuentes, que alimentan la grandiosidad de un líder y apelan a las emociones. En estas sociedades, también la muerte distingue a los más poderosos, con tumbas monumentales. En cambio, existen rituales más participativos que inciden más en la identidad cultural como grupo.

"El uso del espacio es muy revelador"

"Creo que el uso del espacio es muy revelador", dice Feinman. "Cuando encuentras áreas urbanas con espacios amplios y abiertos, o cuando ves edificios públicos con espacios grandes donde la gente puede reunirse e intercambiar información, estas sociedades tienden a ser más democráticas." Por otra parte, algunos vestigios arquitectónicos y urbanísticos indican una sociedad en la que menos personas concentran el poder. "Si ves pirámides con un espacio muy pequeño en la parte superior, o planes urbanos donde todas las carreteras conducen a la residencia del gobernante, o sociedades con muy poco espacio para que la gente pueda reunirse e intercambiar información, puedes llegar a la conclusión de que son casos más autocráticos", explica Feinman.

Según el estudio, ni el tamaño de la población ni la situación geográfica es determinante. El factor más decisivo es cómo se financian las instituciones de gobierno. Las sociedades que dependen de recursos externos –como el control de minas, rutas comerciales o botines de guerra– tienden a concentrar el poder en pocas manos. En estos contextos, los gobernantes tienen menos incentivos para compartir el poder con la población y, a menudo, los funcionarios tienden a proteger los intereses de los gobernantes. Por el contrario, cuando la financiación proviene mayoritariamente de impuestos y contribuciones internas, los ciudadanos ganan capacidad de negociación y participación. El estudio revela que la autocracia no depende sólo de quien gobierna, sino también de cómo se organizan las sociedades. Entre los rasgos que acompañan a la autocracia, hay burocracias basadas en la lealtad personal. Es decir, suelen designarse familiares, clientes o aliados en los lugares de poder. Sin embargo, las sociedades más igualitarias tienden a tener instituciones meritocráticas. Cuentan las competencias, no los vínculos personales.

El estudio también muestra que las sociedades con sistemas políticos más inclusivos generalmente tienen niveles más bajos de desigualdad económica. "Estos resultados desafían la idea de que la autocracia y la gran desigualdad sean resultados naturales o inevitables de la complejidad o el crecimiento –dice Feinman–. La historia muestra que la gente de todo el mundo ha creado sistemas políticos inclusivos, incluso en condiciones difíciles". En un momento en que muchas democracias contemporáneas afrontan dificultades, el estudio defiende que mirar al pasado puede aportar lecciones bastante útiles. "Cuando haces arqueología, buscas patrones que contengan posibles lecciones para el mundo de hoy", asegura Feinman.

El estudio explora caminos alternativos de gobernanza y confirma la importancia de la financiación, las instituciones, la igualdad económica, y los rituales, en la configuración del poder político. "Ampliando la perspectiva histórica y global, se pueden cuestionar ideas arraigadas nacidas en el contexto del colonialismo europeo, que presentaban la democracia como una invención exclusiva de Occidente. Nuestros resultados muestran que formas de gobernanza colectiva han existido en múltiples regiones y épocas", aseguran los autores.

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