Primera División

Los eternos milagros de Stuani salvan al Girona de un problema gordo en Vallecas

El uruguayo aparece en el minuto 90 para rescatar un punto que puede valer una permanencia

Cristhian Stuani, celebrando el empate final
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GironaNo podía ser nadie más. Con el Girona perdiendo después de un gol de Alemao en el minuto 86 y el descenso cada vez más cerca, Cristhian Stuani salió al rescate de la permanencia en la Primera División con un remate de cabeza en el minuto 90. El empate provoca que los gerundenses se mantengan en la decimoséptima posición, a dos puntos de la zona roja. Hay cuatro equipos empatados a 39 puntos, entre ellos el Espanyol.

El partido, sin embargo, lejos de atraer, causó una profunda decepción. Quien más quien menos se imaginaba que el Girona mordería, presionaría arriba o mostraría la intensidad que exige la situación actual del campeonato. Pues no, los de Míchel saltaron a verlas venir, como si ya estuviera todo hecho. Como si con el empate bastara dentro del manicomio en que se ha convertido la parte baja de Primera. No parecía que el Girona fuera un equipo que se estuviera jugando la vida. No parecía que la continuidad en la élite pendiera de un hilo.

A diferencia del año pasado, para describir el ejemplo más reciente de los gerundenses en un contexto de lucha por la permanencia, fue el carácter –y no el fútbol– lo que hizo que el equipo se ganara las habichuelas. Fue el esfuerzo, el hecho de ir a por cada balón como si decidiera, porque decidía, el futuro de un vestuario que sufre. Fueron hombres como Portu y Stuani los que deshicieron el nudo que había ido cohibiendo a un colectivo repleto de buenos nombres pero a los que a la mayoría les faltaba espíritu de sacrificio. Un curso más tarde, Portu no puede ayudar por una lesión de gravedad y Stuani solo cuenta para los últimos minutos, cosa que en Vallecas valió oro. Pero esto es un problema, como también lo es que la planificación no haya previsto una sucesión decente para hombres tan importantes para el vestuario.

Que el delantero centro titular, Vladyslav Vanat, se rompiera a principios de abril también fue un peso más en la mochila de un equipo que, desde entonces, ha empezado a encadenar malas noticias y acercarse al borde del fuego. De hecho, las tres derrotas consecutivas que acumulaba el equipo de Míchel coinciden con el adiós de una figura de referencia en la punta de ataque, porque Abel Ruiz también se lesionó. El técnico madrileño, hasta el regreso a casa suya, había optado por la movilidad de Claudio Echeverri, pero en Vallecas fue más allá y prefirió jugar sin un nueve.

A veces fue Ounahi, otras Joel Roca o el menudo argentino, y en el tramo final el eterno Stuani, pero los gerundenses se enfrentaron al Rayo Vallecano sin un delantero que, como mínimo, diera la lata. Si a esto se le suma una falta de dinamismo alarmante en el juego y que la cabeza empieza a jugar malas pasadas y provoca que cada futbolista se encoja un poco más cada semana de la tensión que vive, la mezcla no puede ser positiva. Esto, claro, no es excusa para incumplir el primer mandamiento de una permanencia, que no es otro que la energía que no se vio en ningún sitio.

El Rayo Vallecano, prácticamente salvado y con la euforia de haberse clasificado para la final de la Conference League, compitió mejor, seguramente por las simples inercias de los dos conjuntos, totalmente opuestas. Tuvo las opciones más claras para desequilibrar el marcador, pero Camello, el hombre más destacado de los locales, no estuvo acertado. Tuvo tres, sobre todo un uno contra uno al límite del descanso que Gazzaniga escupió cuando lo peor ya se olía. El portero blanquirrojo también desvió una falta de Lejeune en un tramo más avanzado.

Stuani hace lo que no hizo la virgen

Para que los tres puntos volaran a Cataluña, pues, había que encontrar una acción aislada o algún golpe de fortuna inesperado. Joel Roca, la mejor pieza en clave visitante, estuvo a punto de aprovechar una pérdida de Chavarria, pero cuando ya había regateado al portero Batalla, lamentó que Óscar Valentín le tapara el tiro; Tsygankov, ya en la segunda parte, llegó solo, pero forzado, a una acción al segundo palo que acabó desviada.

Estuvo a punto de aparecer la virgen después de una jugada enredada en el área del Rayo, en la que Guillermo Cuadra creyó ver una mano del mencionado Valentín. Medio Girona debió celebrar la decisión, hasta que vio la primera repetición de la jugada y se dio cuenta de que la infracción había sido fruto de la imaginación del árbitro. Quizás la virgen se lo repensó y dio media vuelta, al ver el panorama.

Tan lejos debió ir que Alemao, cuando los gerundenses ya daban por bueno el empate, superó a Gazzaniga para poner el 1-0 en el marcador. Hasta que Stuani dijo basta y recordó que, en Girona, al santo al que más rezan lleva su nombre: el uruguayo, que acababa de entrar, se elevó en el minuto 90 para rescatar un puntazo y vivir el enésimo capítulo de su historia de amor interminable.

  • Rayo Vallecano: Batalla, Ratiu, Lejeune, Pathé Ciss, Pep Chavarria, Óscar Valentín, Pedro Díaz (Gumbau, 58'), Unai López (Mendy, 88'), De Frutos (Carlos, 68'), Fran Pérez (Alemao, 58') y Camello (Pacha, 68'). Entrenador: Íñigo Pérez.Girona: Gazzaniga, Arnau (Rincón, 72'), Francés, Vitor Reis, Àlex Moreno, Witsel, Fran Beltrán (Stuani, 85'), Lemar (Echeverri, 60'), Tsygankov, Ounahi (Iván Martín, 60') y Joel Roca. Entrenador: Míchel Sánchez.Goles: 1-0 Alemao (86') y 1-1 Stuani (90').Árbitro: Guillermo Cuadra (Comité Balear).Tarjetas amarillas: Pedro Díaz (44') y Stuani (94').Tarjetas rojas: Ninguna.Estadio: Vallecas, 11.782 espectadores.
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