Cine

El cocinero gerundense de personas sin hogar que ha ganado un Goya

Jordi Jiménez ha recibido el galardón por 'Gilbert', un corto de animación hecho con recortes de papel, codirigido con Arturo Lacal y Álex Salu

06/03/2026

GeronaEl sábado por la noche, el cineasta Albert Serra, de Banyoles, ganó al Goya a mejor documental del año con su impactante película sobre la tauromaquia, Tardes de soledad. Sin embargo, no fue el único gerundense al llevarse una estatuilla en la gala de los premios de la Academia del Cine Español: Jordi Jiménez, vecino de Salt, también subió al escenario para llevarse un galardón; en este caso, por Gilbert, una pequeña joya de stop-motion sobre la amistad y el egoísmo, reconocida como mejor cortometraje de animación.

El corto, de 12 minutos, narra la relación entre dos personajes entrañables que viven en casitas en medio del mar, uno toca la trompeta y el otro se dedica a repartir paquetes en góndola. Jordi Jiménez es el codirector, junto con el valenciano Arturo Lacal y el asturiano Álex Salu. Los tres creadores tienen un talento y una pasión extraordinarios por la animación, pero combinan este mundo creativo con otros trabajos para ganarse la vida: Salu es desarrollador de videojuegos; Lacal, profesor de castellano para extranjeros, y Jiménez trabaja como cocinero en La Sopa, el centro de acogida del Ayuntamiento de Girona para personas sin hogar. "Aún sigo en una nube. Porque he visto las imágenes, si no no me lo creería. No íbamos con ninguna expectativa, no íbamos a perder sino a no ganar, porque estar allí ya era un premio", reconoce Jiménez emocionado.

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El corto se estrenó en un festival de Shanghai, y, hasta llegar al Goya, se ha visto en 65 certámenes de todo el mundo, en países como México, Canadá, Polonia y Grecia, con muy buen recibimiento. Se ha financiado con una campaña en Verkami y también con una ayuda de creación del ayuntamiento gerundense.

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Un curso de parados y animación artesanal

Los tres directores se conocieron en un curso de stop-motion para parados en Hospitalet de Llobregat, en el 2018, y conectaron enseguida. Allí crearon una primera pieza hecha con las mismas técnicas que entonces replicarían a Gilbert: el cutout, que, en palabras de Jiménez, consiste en "animar recortes de papel mezclados con animación 2D tradicional basada en transparencias, todo ello grabado en una mesa múltiple". Entre los profesores del curso estaban Irene Iborra, Edu Puertas y Mikel Mas, creadores de la película Olivia y el terremoto invisible, premiada a los Gaudí, que les han asesorado durante todo el proceso creativo de Gilbert.

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La propuesta visual del corto es preciosa, como una especie de collage de títeres en movimiento, con superposición de capas y texturas pintadas que dan profundidad y relieve sin necesidad de recurrir al 3D. "Estéticamente es muy atractivo y plásticamente muy agradable. Con la animación digital, tienes que pelearte con el software, que te facilita algunas cosas, pero te complica otras", defiende Jiménez. Aquí, en cambio, el trabajo es artesanal y manual, fotograma a fotograma, figura a figura. Una decisión que, más allá de la apuesta visual, es casi política: "En este mundo de inteligencia artificial y 3D, reivindicamos la verdad, la realidad, la reflexión, la reflexión, la reflexión. Ir animando poco a poco y disfrutar del trayecto", argumenta el creador gerundense.

Los directores, que ya trabajan en el proceso creativo de otro corto con las mismas técnicas de animación, también insisten en la necesidad de superar la supuesta equivalencia entre animación y público únicamente familiar: "Claro que Gilbert la puede ver un niño y verá muchas cosas, pero también un adulto, tiene muchas capas, los cortos y la animación también son cine y, por tanto, pueden contar cualquier historia", sentencia Jiménez.

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Cocinar para personas sin hogar, un trabajo duro pero gratificante

Jordi Jiménez ha compaginado la vorágine de estos últimos meses con los turnos flexibles en la cocina de La Sopa, en el casco antiguo de Girona, trabajando con personas en situación de pobreza extrema, problemas mentales o de consumo. "No es fácil porque no son historias de éxito, no existe el sueño romántico de superación. Pero a la vez es gratificante: que puedas hacer algo, acompañar, hacer una buena comida… Profesionalmente, también es un reto, porque vivimos de donaciones de comida, ahora mismo tenemos muy pocas, y tienes que apañarte para hacer un buen plato con aquello.

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Esta doble vida laboral pone de manifiesto que vivir de la animación, en Cataluña, es una empresa realmente difícil. Sin embargo, Jiménez saca la parte positiva de no mezclar la vocación artística con el afán de hacer dinero: "Me gusta tener la parte creativa protegida. Si te puedes dedicar con libertad, es ideal, pero si tienes que hacer proyectos que no son tuyos como publicidad, ya es otra cosa. Cocinar me gusta y así puedo separar el trabajo y el arte."