“Hay muchos niños que llegan a los 16 años sin haber hablado del sexo y la muerte con los padres”
Pep Garrido lleva al cine 'Tanit', uno de los libros infantiles más queridos de la escritora Núria Albó
BarcelonaMientras preparaba Sense sostre, la película con la que debutaría en 2019 como director, Pep Garrido (Barcelona, 1979) fue padre de una niña, Tanit, y una amiga le regaló el libro Tanit, de Núria Albó, que en 1984 ganó la primera edición del Premio El Vaixell de Vapor de literatura infantil. Para Garrido fue un descubrimiento emocionante: “No es como los libros infantiles de hoy en día, tanto la historia como los personajes son brutales”. De poco más de 100 páginas, Tanit gira en torno a la inesperada amistad entre una niña decidida y una mujer mayor y misteriosa que vive en el bosque, la Perona. “Tocaba muchos temas de Sense sostre, pero era su reverso luminoso, y yo tenía muchas ganas de hacer una película que pudieran ver mis hijos”, dice Garrido.
En Tanit, que se estrena este viernes, la niña protagonista vaga con el perro por el bosque mientras el padre trabaja y un embarazo de riesgo obliga a la madre a hacer reposo. Garrido filma los espacios y las acciones con paciencia y rigor, contemplando el paisaje del Montseny a través de los ojos curiosos de una niña que empieza a descubrir la oscuridad del mundo adulto y a tomar contacto con la realidad de la muerte, sobre todo cuando su futuro hermano muere en el vientre de la madre. “El tema del duelo perinatal ya aparecía en el libro, aunque de una manera menos dramática”, explica Garrido, que escribió hasta trece versiones del guion antes de encontrar la manera de llevar al cine la historia. “La película pone el acento en la revuelta contra el mundo adulto, que en el libro no es central, y también en la sensibilidad mágica o sexto sentido que comparten Tanit y la Perona –explica Garrido–. En algunos aspectos la adaptación es muy literal, pero en otros no lo es nada”.
A pesar de los cambios respecto al libro, Núria Albó ha dado apoyo a la adaptación y asistió al premiere de Tanit en el Festival D’A –también estará en la proyección del 20 de septiembre en el Cine Alhambra de La Garriga, de donde fue alcaldesa de 1979 a 1987. “Al principio Núria se quedó perpleja al ver en la película cosas que ella no imaginaba, como el peso que tiene el duelo perinatal, pero rápidamente se abandonó al juego de esta nueva Tanit y la disfrutó mucho, sobre todo la manera en que está filmada la naturaleza –explica Garrido–. Tanto Núria como su familia salieron casi llorando”. Para Garrido era esencial la complicidad de la autora, con quien contactó antes de poner en marcha el proyecto. “Hace unos ocho años le llamé para explicarle que quería adaptar el libro y en aquella misma llamada ella me dijo: «Sabía que antes de morir alguien me propondría convertir esta historia en una película». Tardamos mucho en hacer la película, pero ella pudo visitar el rodaje y, finalmente, la ha podido ver en el cine”.
Una película hija de Cinema en Curs
Para Garrido, una influencia “total” en la manera de filmar Tanit –y, en general, de entender el cine– es su trabajo en el proyecto educativo Cinema en Curs, del cual es uno de los fundadores y colaborador en activo. “Cinema en Curs es mi escuela de cine. He aprendido prácticamente todo lo que sé –afirma–. En Tanit hay secuencias enteras inspiradas en visionados que hacemos en Cinema en Curs. Y abrazamos una idea que repetimos mucho: las películas no se inventan, las películas se buscan. Se buscan los rostros y el mundo, y la película va apareciendo”. Garrido pone como ejemplo el personaje de la tía de Tanit que interpreta Núria Molas, una ganadera a quien descubrieron mientras buscaban localizaciones en el Montseny. “Tenía un rebaño de ovejas y hacía quesos, y vi que era una mujer absolutamente disidente, como las de la película –dice–. Le propuse hacer de actriz. Aunque le daba mucho miedo, aceptó, y yo transformé el guion para que encajara”.
En Tanit hay una clara voluntad de demostrar que otro cine infantil es posible: uno más riguroso formalmente, exigente con el espectador y con temas a priori incómodos. El gran obstáculo que encuentra este cine no son a menudo los niños sino unos padres que se resisten a dejar que los hijos vean historias donde se hable de la muerte o el duelo perinatal. A Garrido le exaspera: “¿Dejas ver a tus hijos una cantidad demencial de basura audiovisual en TikTok y te preocupa compartir con ellos películas que toquen algún tema un poco peligroso? Es el mundo al revés. Tenemos muchos problemas como sociedad para comunicarnos con nuestros hijos. Hay generaciones de niños que llegan a los 16 años sin haber hablado del sexo o la muerte con los padres”.
Después de veinte años de proyectar fragmentos de películas de Truffaut, Bergman o Carla Simón a los alumnos de Cinema en Curs, Garrido asegura que, con la ayuda de los adultos, los niños están “perfectamente preparados” para enfrentarse a cualquier tema. “Que aparezca un tema difícil de gestionar y que, como padre, te toque hablar de ciertas cosas que tú mismo no tienes demasiado elaboradas, en realidad es lo mejor que te puede pasar –dice–. Para eso sirve el cine, en realidad”. También para descubrir nuevos rostros como el de Dolça Salvans Portell, la niña de 10 años que interpreta a la protagonista, a quien el equipo de la película descubrió en un casting en el Montseny por el cual pasaron más de 300 niñas. "Tiene una manera mágica de mirar y de estar, tanto que reescribí la película a partir del tipo de persona que es ella", explica Garrido.