Cine

Más que nostalgia: la Filmoteca conecta 50 años de mujeres cineastas y lucha colectiva

La exposición 'Feminismos fílmicos 1976-2026' reúne trabajos de Carla Simón, Mar Coll, Eugènia Balcells y Emma Cohen para repensar el presente

BarcelonaEntre el 27 y el 30 de mayo de 1976, el paraninfo de la Universidad de Barcelona congregó a más de tres mil mujeres que abarrotaron un espacio donde hoy la legislación vigente señala un aforo máximo permitido de cuatrocientas personas. El éxito de las Primeras Jornadas Catalanas de la Mujer fue abrumador. Las mujeres venían de una dictadura que las había relegado y aspiraban a muchos cambios. Además, acudieron de la mano con los sectores sociales y políticos más diversos. Cincuenta años después de aquel hito, la Filmoteca de Catalunya no ha querido limitarse a hacer un ejercicio de nostalgia histórica, sino que propone un diálogo entre generaciones y una inspiración para imaginar futuros. La exposición Feminismos fílmicos 1976-2026, comisariada por Alexandra Laudo, con el asesoramiento de Anna Solà y Marta Selva y el montaje cinematográfico de Pilar Monsell, demuestra cómo la cámara puede derribar muros e inspirar nuevos futuros. Se puede visitar hasta el 29 de noviembre.

"Cuando empecé a entrar a fondo en las Primeras Jornadas no era lo suficientemente consciente ni de la relevancia ni del impacto que tuvieron, ni de que hicieron posibles muchos de los derechos de los que disfrutaron las mujeres de las generaciones que vinieron después –explica Laudo–. No hemos optado por la estética de grisura que a veces se utiliza con el material de archivo, porque hemos querido recuperar aquel espíritu, que era comprometido y combativo, pero también el sentimiento de alegría, de celebración y de confianza en la fuerza colectiva. Los archivos no hablan del pasado, sino que son un repositorio de ilusiones y un lugar de posibilidades para la construcción del imaginario", añade.

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En la exposición hay nueve espacios de proyección, que se articulan en torno a una plaza, cada uno dedicado a uno de los grandes ejes que se debatieron en 1976: trabajo, barrios, familia, educación, medios de comunicación, política, legislación, ruralidad y sexualidad. La discusión sobre la violencia machista, que entonces impregnaba los debates de manera inherente pero no tenía un espacio propio, se ha mantenido intencionadamente como un eje transversal invisible que atraviesa toda la muestra. "No hemos querido hacer una mirada historicista, sino interpelar nuestro presente –afirma el director de la Filmoteca, Pablo La Parra Pérez–. Las Jornadas actúan como catalizador para navegar por la colección, y lo que podemos ver es un ágora donde dialogan 55 mujeres cineastas; es una gran conversación entre generaciones", añade.

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De Eugenia Balcells a Carla Simón

Hay el trabajo de algunas de las artistas que formaron parte de aquel momento, como Eugènia Balcells (Barcelona, 1943), Fina Miralles (Sabadell, 1950), Emma Cohen (Barcelona, 1946 - Madrid, 2016) y Mari Chordà (Amposta, 1942), y otras nacidas en democracia, como Hajar B. Boujtat (Marruecos, 1995), Carla Simón (Barcelona, 1986) y Mar Coll (Barcelona, 1981). Cada espacio muestra fragmentos de películas, piezas de videoarte y reportajes televisivos creados exclusivamente por mujeres. Todo el material proviene de los fondos de la misma Filmoteca. "Son fragmentos, pero es también una invitación a profundizar, una antesala para conocer muchas de las películas y libros que guarda la biblioteca de la Filmoteca", dice Laudo.

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"El feminismo promueve nuevas maneras de mirar y crear, un nuevo lenguaje y nuevas perspectivas. Es un cine comprometido hecho por mujeres comprometidas que emocionan, pero también que son capaces de mover voluntades. En momentos como ahora nos falta una mirada crítica", asegura la consellera de Cultura, Sònia Hernández Almodóvar. Por su parte, Carmina Gustrán, comisionada del programa del gobierno español España en libertad. 50 años de democracia, pone el acento en la importancia de revisar el pasado en el contexto actual. "Hay que repensar para qué sirve la memoria y cómo nos ayuda a construir el futuro. Sobre todo en un momento de retrocesos de la democracia, es importante recordar toda esta energía, la sensación de que el cambio era posible", asegura.

La exposición también pone en contexto las jornadas que tuvieron lugar en el Paranimf de la Universidad de Barcelona. Aquel 1976 se habló mucho de cómo comunicar, de dar a conocer los debates y, sobre todo, de sobrepasar el recinto de la universidad para expandir la discusión con la voluntad de incidir social y políticamente. Se recurrió a prácticas imaginativas y creativas para dar visibilidad a todo aquello que hasta entonces había quedado silenciado. Se crearon espacios que facilitaran la creación y el encuentro, como la primera Librería de las Mujeres del Estado (en la calle Lledó de Barcelona) o el mítico bar-biblioteca feminista La Sal.

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