Danza

¿Cómo bailarían las gitanas de Isidre Nonell?

Los estudiantes del Institut del Teatre transforman las obras del MNAC en coreografías para celebrar el Día Internacional de la Danza

Barcelona¿Cómo bailarían las obras del Museo Nacional de Arte de Cataluña? ¿Cómo se moverían las gitanas de Isidre Nonell y las ninfas de Joan Brull? Durante este curso los estudiantes de quinto y sexto del Conservatorio Profesional de Danza del Institut del Teatre han realizado un ejercicio de imaginación para dar vida a la colección de arte moderno del MNAC, que incluye piezas de artistas como Marià Fortuny, Santiago Rusiñol, Pau Gargallo, Francisco Gimeno y Damià Campeny. "Visitamos el museo y después, en clase, creamos un solo, un dúo o una coreografía grupal inspirándonos en las obras que nos habían llamado más la atención", explica Ekaitz Villar, uno de los alumnos que han participado en el proyecto El museo danzado.

El 7 de abril estrenaron algunas de estas coreografías en la Sala Oval del MNAC, frente a familiares, turistas y pasavolantes curiosos que aprovecharon la mañana del domingo para visitar el museo. Lo repetirán este sábado por la tarde, como preludio del Día Internacional de la Danza (29 de abril), y también el sábado 15 de junio. "El gran reto ha sido interpretar físicamente una pintura, que es una obra plástica; hacerla revivir con nuestro cuerpo", dice Naia Cascales, quien estudia sexto de danza contemporánea.

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Cascales y Villar han creado juntos un dúo que expone las condiciones de vida de las gitanas que pintó Isidre Nonell en obras como Jefe de gitana (1904)y Dos gitanas (1903). "Hemos intentado ser fieles al pintor", dice Cascales. Raquel Rodríguez, alumna de sexto de danza contemporánea, ha diseñado una coreografía a partir de la Planchadora (1930), de Roberto Fernández Balbuena. "Es un cuadro que representa a la figura de la mujer del hogar, que se pasaba el día arreglando la casa para que su hombre la encontrara perfecta al volver del trabajo –dice Rodríguez–. A través de la danza y la teatralidad, hago una sátira de esta idea de mujer ideal". A su juicio, "lo más exigente ha sido traspasar la frontera del cuadro y conseguir "entrar" en casa de la mujer para preguntarle cómo se siente y qué hace en su día a día, y así poder reflejar el suyo" imaginario".

Pol Ortiz, que estudia sexto de danza clásica, dice que "lo más difícil del proyecto ha sido concretar las emociones que transmite cada obra". "A menudo, cuando nos ponemos ante los cuadros, no acabamos de comprender del todo qué emociones nos transmiten –explica–. Nosotros, como bailarines, debemos tener muy claro qué queremos enseñar para que el público pueda entenderlo". En vez de centrarse en un solo cuadro, Ortiz ha optado por "representar la fragilidad de algunas pinturas, y también la delicadeza de algunos detalles del museo, como los marcos que encuadran las obras".

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"Un museo no sólo debe preservar el patrimonio"

"Fue un alumno quien tuvo la idea inicial de colaborar con el MNAC –dice el jefe de estudios del Conservatorio, Xavier Benaque–. Nos envió un correo electrónico en el que exponía: «Por qué no aprovechamos que al lado del Institut del Teatre tenemos muchos museos para hacer algo juntos?». Y tenía razón. Tenemos grandes casas del patrimonio a cinco minutos y hasta ahora no habíamos tenido un vínculo verdadero". Además, según Benaque, es un proyecto que "cuadra mucho" con su "filosofía de escuela": "Intentamos que los alumnos, aparte de los estudios técnicos, tengan la oportunidad de desarrollar su vertiente más creativa y buscar la su lenguaje. Seguramente, en algún período de su carrera tendrán que combinar los proyectos externos con espectáculos propios".

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En el MNAC enseguida vieron el proyecto con buenos ojos. "Un museo no sólo debe preservar el patrimonio, también debe mostrarlo y darle una nueva vida", dice David Pablo, coordinador de actividades y educación del museo. "Debe ser un lugar donde aprender, donde los jóvenes puedan vivir experiencias", añade. Los técnicos del museo organizaron una visita para los alumnos del Conservatorio "sin entrar en muchos detalles históricos, para que se fijaran libremente en el material, composición y colores", según Pablo.

"Nosotros, como adultos, ya tenemos una mirada construida, cargamos unos conocimientos que nos condicionan, mientras que los jóvenes, en cambio, tienen una mirada muy pura y abierta, como una tabula zanja", dice Benaque. Tanto el Institut del Teatre como el MNAC prevén mantener este proyecto de cara a los próximos cursos. "Este año han interpretado la colección de arte moderno, de los siglos XIX y XX, pero quizás en otras ediciones danzarán el románico y el gótico", avanza Pablo.

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