Viktor Ishchuk: "Cada día de mi vida ha girado alrededor de 'El lago de los cisnes'".
El Ballet de Kiev lleva la pieza de danza clásica al Teatro Tivoli con una treintena de bailarines
BarcelonaEl ucraniano Viktor Ishchuk (1983) dice que prácticamente todos sus recuerdos, también los de infancia, están ligados a la danza clásica. Durante años, Ishchuk fue solista del Ballet del Teatro de la Ópera Nacional de Kiev y, desde 2011, ejerce como director del Ballet de Kiev. "En 35 años, cada día de mi vida ha girado alrededor de la danza y, especialmente, deEl lago de los cisnes. Es la obra más famosa del mundo de ballet clásico, y es inacabable", afirma el coreógrafo y bailarín desde el vestíbulo del Teatro Tívoli. Es lunes 17 de agosto por la tarde y la sala de la calle Casp acaba de reabrir tras el parón de las vacaciones. Técnicos y personal de sala se preparan para el primer espectáculo de la temporada, El lago de los cisnes del Ballet de Kiev, que se verá desde este martes y hasta el 30 de agosto.
La compañía está formada por 36 artistas, algunos de los cuales son ucranianos pero otros proceden de países como Cuba, Estados Unidos, Italia y Japón. Entre los solistas se encuentran Veranika Auchynnikava, Yevhen Svetlitsa y Paulo de Jesús González. Este último es, según Ishchuk, "un bailarín con un talento y unas capacidades físicas increíbles" que se ha incorporado recientemente al Ballet de Kiev. El espectáculo hace parada en Barcelona por quinta vez –la primera vez que vinieron fue en 2022–, pero en esta ocasión el montaje llega completamente renovado respecto a las versiones anteriores.
Además, el Ballet de Kiev ha incorporado nuevo vestuario, nuevas escenografías y nuevas coreografías. "En la danza clásica, la técnica está muy marcada y nosotros lo mantenemos así. Hemos intentado casar la innovación con la tradición de la disciplina y, por eso, el espectador verá los tutús y las puntas características de la obra. Al mismo tiempo, sin embargo, algunas coreografías de los bailarines incorporan la flexibilidad más propia de las mujeres y a la inversa, ellas toman técnicas de los hombres", dice Ishchuk, que añade que uno de sus deseos sería poder representar la obra con música en directo. "Es un sueño que tengo, porque trabajar con música en vivo es siempre una experiencia muy buena", subraya.
Una compañía que da la vuelta al mundo
Ante la imposibilidad de trabajar en Ucrania por culpa de la guerra, el Ballet de Kiev ha instalado su sede en Alicante. "La situación es complicada. Me encantaría poder trabajar en mi país, pero ahora mismo eso no es una opción y, de hecho, resulta muy difícil hacer previsiones. No podemos saber hasta cuándo se alargará el conflicto", lamenta Ishchuk. Por ahora, la compañía se centra sobre todo en poder mover sus espectáculos por todo el mundo. Durante la temporada pasada, hicieron más de 200 funciones en diferentes países y reunieron a más de 350.000 espectadores. Con el próximo espectáculo, El cascanueces, harán gira por Portugal, Italia, México y los Estados Unidos antes de volver a la capital catalana, de cara a Navidad. "Barcelona está al nivel de Nueva York, Londres y San Petersburgo como centro de la cultura –afirma el director–. Para nosotros es muy importante venir aquí y poder mostrar nuestro arte".