Literatura

"Ningún amor es eterno, excepto el de la maestra"

El Palau de la Música acoge el 41º Festival Internacional de Poesía, en el cual han participado Susanna Rafart, Koleka Putuma y Eduard Sanahuja

21/05/2026

Barcelona"En cuanto amaine la tormenta, me inmolaré", proclamaba este jueves, con voz serena, el turco Adnan Özer (Tekirdag, 1957) al inicio del 41º Festival Internacional de Poesía de Barcelona en un Palau de la Música casi lleno.

Manuel Forcano y Anna Gual, los directores del festival, han querido destacar este año "la capacidad de mirar y de mirarnos, de reconocernos, de interpretar el mundo y de transformarlo a través de la palabra". Lo han hecho escogiendo siete voces de todo el mundo de larga trayectoria o emergentes. La más veterana era la del catalán Eduard Sanahuja (Barcelona, 1953). La más joven, la de la sudafricana Koleka Putuma (Port Elizabeth, 1993), que ha leído al final de un recital que ha contado con las intervenciones sonoras de Alejandro da Rocha, los efectos escénicos de Cube.bz y la dirección de Lucia del Greco.

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Los versos impregnados de misticismo, reflexivos y un poco pesimistas de Özer, marcados por esa "daga de tristeza" que el autor asegura llevar clavada en la espalda, han dado paso a Miriam Reyes (Ourense, 1974), que ha sabido conectar con la audiencia desde el primer poema. "Desnuda como una cinta te ofrezco / la oscuridad del nudo", ha comenzado Reyes, que ha recitado de memoria durante diez minutos, con una dicción hipnótica y autoconsciente de su fuerza.

El tercer poeta de la noche, Bewketu Seyoum (Mankusa, 1980), ha permitido degustar cómo suena el amárico –una lengua de Etiopía– al público del Palau. "Busco las palabras, palabras para describir el sufrimiento de mi generación –ha recitado–. Una generación tanto tiempo forzada a arrodillarse que ha olvidado cómo es ponerse de pie". Aunque en su país sea también conocido por sus actuaciones humorísticas, Seyoum se ha ganado a los espectadores dejando de lado la ironía. La voz elegante y delicada de Susanna Rafart (Ripoll, 1963) ha declamado algunos de los mejores versos de la noche, como este cuarteto con el que arranca uno de los poemas de La luzconstante (2012): "Señor, no me abandones al amor / tu ley es fuerte y se me llevan, / entre zarzas, los perros del miedo. / Yo no sé los males que tantos peligros comportan".

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Camas, sepulcros y grandes corporaciones

La suntuosidad etérea de Rafart ha ido seguida de la intervención de Mama Sangar (Bangalore, 1966), llegada de la India. Íntimamente conectada tanto con el presente como con la naturaleza –"los versos que escribí / vuelven a llover / vuelven a fluir / gota a gota / palabra a palabra", ha dicho–. Y la voz juguetona de Sangar ha contrastado con el torrente poderoso de Eduard Sanahuja, autor de una docena de libros, entre los cuales se encuentra Teorías del no, premio Jocs Florals 2016. "Todas las camas tienen forma de sepulcro –empieza Mantras de la cama–. Cuando te adentras en ellas te entrenas para morir". Sanahuja ha dedicado un poema, muy aplaudido, a las maestras: "Ningún amor es eterno / excepto el de la maestra / que te ha enseñado los signos / de puntuar el lamento".

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Koleka Putuma ha cerrado el recital con una muestra de sus versos contundentes y políticos, recogidos en libros como Collective amnesia (2017). "Las grandes corporaciones han aprendido muy bien / cómo conmemorar las tumbas / sobre las cuales se han erigido", ha dicho, con un notable control escénico, que le ha merecido una de las ovaciones más efusivas de la velada, junto con las de Rafart, Sanahuja y Sangar.