Literatura

Empar Moliner: "Cuando te estás a punto de morir, incluso puedes permitirte ser cursi"

La escritora presenta la novela 'Instrucciones para vivir sin ella', sobre una autora de éxito muy productiva que sufre una enfermedad terminal

Esther Vera y Empar Moliner, en la librería Finestres
23/03/2026
3 min

Barcelona"Escribir una crónica debe ser un acto de libertad", ha dicho Empar Moliner hacia el final de la presentación de su nueva novela, Instrucciones para vivir sin ella (Columna, 2026), a los lectores que le escuchaban con devoción este lunes por la noche en la librería Finestres. Entre el público había un hombre que se parecía misteriosamente a Michel Houellebecq —uno de los autores de cabecera de Moliner—, un antiguo director de TV3, un puñado de estudiantes de periodismo y alguien que desprendía un intenso hedor de tabaco, camuflada bajo la fragancia, quizás aún más invasiva, de un chicle de .

Poco antes de empezar la conversación con Esther Vera, directora del ARA, Moliner nos ha recomendado personalmente que escribiéramos la crónica antes del acto. "A ver si coincide con lo que ocurre de verdad", ha propuesto. Entre la libertad y la invención hay una línea, fina pero existente, que los cronistas quizás no deberíamos cruzar. Siempre vale la pena parar la oreja a lo que explica la autora de Te quiero si he bebido (2004), pero es necesario saber interpretar su ironía y los dobles sentidos que siempre le acompañan, dentro y fuera de los libros, y también de los artículos que escribe cada día.

"Decía Kapuściński, maestro de periodistas, que el cronista tiene que llegar el primero y marcharse el último", ha recordado Moliner. Si el artículo es para el día, y la presentación es de Moliner, el cronista debe vulnerar esta norma y retirarse a una hora prudente. "Desde que publiqué mi primer libro, El enseñador de pisos que odiaba a los mimos, en 1999, hay cosas que han cambiado: trabajamos más y cobramos menos —ha dicho—. Otras cosas se mantienen igual. Ya se decía que el catalán se estaba muriendo. Y que al periodismo le quedaban cuatro días".

Cruda, pero no deprimente

Empar Moliner decidió aferrarse a la literatura y los artículos. "Todo lo que hago está moribundo, pero es lo que tiene gracia —aseguró—. Si estamos tan enfermos, que nos desconecten de la máquina y nos den un whisky". Una enfermedad terminal es precisamente el punto de partida de'Instrucciones para vivir sin ella, una novela "cruda pero no deprimente", en palabras de Esther Vera, protagonizada por una autora de éxito y muy productiva que tras saber que tiene los días contados toma la decisión de trabajar más que nunca para dejar una almohada económica a la familia. "La novela va de una mujer que estaba enganchada a cuidar a todo el mundo y que se da cuenta de que cuando muera dejará a los suyos a la intemperie", ha dicho, antes de asegurar que escribe novelas con argumentos escasos: "Lo que me gustan son las descripciones y los excursos. Con mis libros no se puede hacer espoi".

Para entrenar su mirada analítica —incluso ya la vez compasiva—, a Moliner siempre le acompaña una libreta. "Tal y como decía nuestro amigo y gran divulgador Emili Teixidor, «ningún día sin una línea» —ha admitido—. Tener una libreta para escribir es lo que nos salva". También nos salva la lectura: "Si eres lector habitual tienes la mirada más despierta. Activas muchas más áreas del cerebro leyendo que mirando reeles".

En manos de Isabel Coixet, la premisa deInstrucciones para vivir sin ella sería de un color mucho menos oscuro y dejaría un regusto menos amargo que leyendo a Moliner, que Esther Vera ha comparado acertadamente con Dorothy Parker. "La vida doméstica ha acompañado a todos mis libros —afirmó Moliner—. En literatura, el costumbrismo está un grado por debajo del realismo, porque propone una mirada más a ras de suelo. Es la diferencia que existe entre Faulkner y Folch y Torres". Moliner es una "gran defensora de Folch y Torres". Detesta, en cambio, "la cursilada de poner muchos puntos y aparte". "Es como cuando en un telefilme el ritmo se ralentiza en una escena crucial, para que te des cuenta", dice. "Tu literatura es más dura que curse", aseguró Vera. "Supongo que sí —contestó la autora—. Pero cuando te estás a punto de morir, incluso puedes permitirte ser cursi".

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