España como veredicto del destino
En 'Una y eterna', Ferran Garcia-Oliver analiza la maquinaria ideológica, simbólica y discursiva que da cuerpo a la españolidad y la hace funcionar desde hace muchos siglos
'Una y eterna. Sobre el nacionalismo español'
- Ferran Garcia-OliverAfers360 páginas / 20 euros
En términos políticos y económicos, la distinción entre centro y periferia suele ser clara: allí donde están el dinero y el poder es el centro, allí donde hay menos dinero (porque te lo espolian o no generas) y un poder subalterno está la periferia. En términos culturales, sin embargo, la distinción es mucho menos evidente. Podemos decir que el centro cultural es allí donde se generan las obras, los discursos y las ideas que más se expanden y más influencia tienen, pero esto a menudo depende más de factores políticos y socioeconómicos que de calidad cultural. Las editoriales del País Valenciano y de las Baleares suelen ser tachadas de periféricas desde Barcelona, y tienen menos presencia mediática y menos impacto comercial, pero hay editoriales valencianas e isleñas que, por volumen, calado y trascendencia del catálogo, son más centrales que muchas de barcelonesas. La editorial Afers, por ejemplo.Si borráramos del panorama literario catalán todos los libros que Afers, concebida y dirigida desde Catarroja por Vicent Olmos, ha publicado a lo largo de los últimos treinta años y pico, el vacío que quedaría sería inmenso. En todos los géneros, pero sobre todo en los de la historia y el pensamiento ensayístico. Y tanto de autores del país (Joan F. Mira, Vicent Flor, Ricard Chulià, Antoni Simon Tarrés, Antoni Martí Monterde... ) como de referentes mundiales de la historia cultural y del pensamiento político (Benedict Anderson, Michael Billig, Joep Leerssen, Craig Calhoun). Si los líderes y los ideólogos de esto que aún llamamos catalanismo hubieran leído y asimilado los títulos de Afers sobre nacionalismo y cuestiones nacionales e identitarias, el marco ideológico y el argumentario que usan para defender la causa que dicen defender no serían tan débiles ni tan erráticos.Dar cuerpo a la españolidad
A la nómina autoral apenas apuntada se ha de añadir, ahora, Ferran Garcia-Oliver (Beniopa, 1957), catedrático de Historia Medieval de la Universitat de València. Para escribir su nuevo libro, Una y eterna. Sobre el nacionalismo español, Oliver se ha quitado la armadura de medievalista y se ha enfundado el traje de ensayista pugnaz y de escritor inquisitivo que no tiene miedo de ensuciarse las manos manejando maquinaria monstruosa, rotunda y sofisticada. En concreto, la maquinaria ideológica, simbólica y discursiva que da cuerpo a la españolidad y la hace funcionar desde hace muchos siglos.Manejando un caudal vastísimo de hechos, citas, personajes y referencias, la tesis del libro de Garcia-Oliver no es, como algunos han dicho tendenciosamente, que todos los españoles son iguales. La tesis de Garcia-Oliver es que el nacionalismo español hegemónico –constructor de la identidad española oficial, secular y transversal, adaptativo pero sobre todo fiel a él mismo y a los objetivos fundacionales del castellanismo uniformizador y expansionista– está hecho con unas materias primas (imaginario, referentes, ideas-fuerza, relato) que impregnan la inmensa mayoría de españoles. Los de ahora y los del pasado y, cuando les llegue el turno, los del futuro. Porque España es teológicamente una, inmutable y eterna, tal como han escrito de una manera o de otra miles de historiadores, filósofos, novelistas, dramaturgos, periodistas, poetas, jueces, funcionarios y políticos. Garcia-Oliver reconoce excepciones y matices, pero su libro demuestra que liberales y conservadores, ilustrados y románticos, católicos y ateos, republicanos y monárquicos, socialistas, comunistas y anarquistas, no han concebido más que una España perpetuamente unida y troncalmente castellana.Desde los clérigos anónimos de principios del segundo milenio hasta Gustavo Bueno, filósofo de cabecera del aznarismo, pasando por figuras tan dispares (pero tan semejantes en su concepción de la españolidad) como el cardenal Cisneros, el Conde Duque de Olivares, el poeta Quevedo, los literatos Unamuno y Ortega y Gasset y el historiador republicano Claudio Sánchez Albornoz, todos han contribuido a fabricar la imagen y el relato de España como una entidad política y cultural que se autopercibe, se explica y se proclama desde unos parámetros pre-políticos y post-políticos, lo cual quiere decir que no se pueden discutir políticamente.Con un estilo rico, denso y robusto, idóneo para la exposición de información copiosa pero también para la invectiva creativa, Ferran Garcia-Oliver explica minuciosamente cómo se ha fabricado la idea actualmente todavía hegemónica de España y de la españolidad no como una nación y una identidad nacionales cualesquiera, sino como productos naturales de la historia y veredictos incontestables del destino.