Ester Invernon: "No puedes amar más a un hijo que a otro, pero puedes tratarlos diferente"
La escritora mataronina publica 'Després de tu', la historia de una familia marcada por los silencios, la culpa y la vergüenza
BarcelonaFue después de una conversación con su hijo mayor que Ester Invernon (Mataró, 1973) decidió poner todos los huevos en la cesta de la literatura. "Él había llegado a casa enfadado con el mundo, preadolescente total, y yo le dije: «A mí muchos días no me gusta lo que hago y me aguanto»", explica Invernon. Aquella noche no paró de dar vueltas a la frase y, a la mañana siguiente, desayunando, anunció a su familia que había decidido cambiar su vida. "Les dije que al cabo de un año publicaría un libro y me puse a ello", recuerda. Así arrancó la carrera de una escritora que ya ha dado vida a cinco novelas –entre las cuales se encuentran Un estiu per estimar (La Campana, 2021) y Ningú ens va dir que seria fàcil (La Campana, 2023)– y ha vendido más de 20.000 libros. Ahora ha llegado a las librerías su última historia, titulada Després de tu y desvinculada de la Trilogia dels Albons que ha situado a Invernon como una autora de éxito en catalán.
La escritora debutó con una novela autopublicada (que después La Campana rescató) protagonizada por mujeres en la cincuentena. "Era el 2019 y tenía la sensación de que las mujeres de esta edad desaparecíamos del mapa. Quería reivindicarlo", afirma. En Després de tu también hay dos personajes que tienen esa edad, dos gemelas llamadas Laura y Raquel y completamente distanciadas. La muerte súbita de la primera llevará a Raquel a replantearse toda su vida, el vínculo con la hermana y la influencia de su entorno. La novela avanza a través de capítulos cortos que van adelante y atrás en el tiempo, recorriendo la vida de las gemelas en la madurez pero también durante la infancia y juventud, cuando tiene lugar un hecho que una de ellas mantendrá en secreto durante años y que las marcará para siempre.
La figura central de su historia es Núria, una madre con un pasado complejo que tiene que salir adelante sola, porque el padre de las protagonistas las abandona. A través de ella, Invernon se fija en cómo la maternidad puede variar en función de los hijos y en cómo, a veces inconscientemente, hay patrones que se repiten. "Quería hablar de los silencios que hemos vivido, especialmente mi generación, y de cómo también se pueden considerar violencia. Pero he intentado hacerlo sin juzgar en ningún momento a los personajes. Al final, Núria hace lo que puede", apunta la escritora, que añade que esta mirada sobre la maternidad se aleja de su experiencia vital. "No puedes querer más a un hijo que a otro, y esto es algo que repito a menudo. Pero puedes tratarlos diferente, porque son personas diferentes", subraya.
Romper con los patrones
La novela se sustenta sobre dos grandes sentimientos compartidos por los personajes: la culpa y la vergüenza. A medida que la historia se adentra en la vida interior de Raquel, ella se da cuenta de que es la oveja negra de la familia y que su rol será el de romper con el patrón heredado generación tras generación. Lo hará después de convencer a la madre de que vayan al psicólogo juntas. "Quería plantear cómo todavía hay un estigma muy fuerte respecto a la salud mental. Para mucha gente, ir al psicólogo todavía es motivo de vergüenza, pero yo pienso que como personas siempre tenemos cosas que trabajar, hasta el día que nos morimos", dice Invernon, que subraya que el perdón es uno de los elementos propios de sus novelas.
El cambio de vida de Invernon llegó cuando ella, justamente, también bordeaba la cincuentena, que fue cuando dejó el trabajo al que se había dedicado durante décadas, en una empresa del sector de la moda donde se encargaba de tareas comerciales y de producción, y se volcó en escribir y en conseguir que sus libros tuvieran recorrido. "Al final, vengo del mundo de la empresa. Soy autora y soy vendedora. De mi experiencia anterior, el aprendizaje más grande que me he llevado es que hay que trabajar en equipo y que, allí donde no llegues tú, busca a alguien para que te ayude", destaca. Siguiendo esta idea, antes de autopublicar el primer libro hizo un taller de escritura y clases de marketing y contrató correctores y personas que le hicieran un informe editorial.
Una vez el libro salió del horno, envió ejemplares a diversos perfiles de bookstagrammers (influenciadores de libros), que dieron un buen empujón a la novela. "Me ayudaron muchísimo y conseguí que el libro funcionara, también gracias al boca a boca", explica Invernon. Ahora ha alcanzado una visibilidad que antes no tenía, pero continúa esforzándose para que sus novelas lleguen al máximo de lectores posible. "Hago campañas de publicidad por Facebook e Instagram y también creo vídeos con la ayuda de la editorial. Invierto para vender más; y siempre se rentabiliza. Llegará un punto en que no me hará falta, pero ahora todavía lo he de hacer —subraya la escritora—. Lo más importante es no salir de la mesa de novedades de la librería, y eso es muy difícil con la cantidad de libros que se publican hoy en día. Pero, si de la mesa te vas a la estantería, ya estás casi muerto".