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¿Se puede ser feminista y que te guste Jane Austen? El pódcast que demuestra que sí

Las Punkis Decimonónicas se despiden después de cinco años de conversación sobre las autoras victorianas

03/07/2026

BarcelonaEl restaurante y coctelería Jok, escondido en un entresuelo del Eixample de Barcelona, con su decoración modernista y los sofás de terciopelo rosado, parece el envoltorio perfecto para el pódcast victoriano más cuqui de los que se hacen y se deshacen. Voy a ver las Punkis Decimonónicas justamente el día que se deshacen: este será el último programa después de cinco años de deshojar las mejores novelas de las escritoras victorianas, la mayoría de las cuales publicadas recientemente en catalán por Viena, en colecciones como Club Victòria y Petits Plaers. Justamente su editora, Blanca Pujals, con la entonces librera de La Carbonera, Carlota Freixenet, son las "damas victorianas del siglo XXI".

El dresscode de miércoles era el rosa, y diría que la mitad del público lo creyó. La gracia de las Punkis Decimonónicas es que han abrazado una comunidad de acérrimas seguidoras de las autoras del XIX que se pensaban que estaban solas. "Hemos hablado de muchas autoras y de muchos libros de los que no se había hablado en catalán, pero tampoco en castellano, ni en ninguna lengua románica, solo en inglés", me dice Pujals, así que este archivo con contenido original de más de treinta libros queda guardado.

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La pandemia y las redes contribuyeron a convertir la lectura en un fenómeno social sobre todo entre los jóvenes. "Cuando hicimos votar cuál era el mejor Darcy de la historia, si Colin Firth o Matthew Macfadyen, casi hubo violencia. La gente nos ha seguido el rollo, comentando todas las adaptaciones que salían o si aparecían noticias de un cuento de la Brontë", dicen las Punkis, que esencialmente han escogido los libros que las hicieron lectoras y las hicieron adultas, pero que tuvieron que leer en castellano o inglés, como Mujercitas.

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El origen de todo ello es una pregunta: "¿Tú que eres tan feminista, cómo es que te gustan Jane Austen o las Brontë?" les decían. "¡Justamente por eso! —responde Pujals—. Había una necesidad de explicar que detrás de la imagen de las tacitas hay mucha reivindicación feminista". "Hemos hablado de economía, de lucha de clases, de la posición de la mujer, de cosas muy serias y desde el rigor, pero adaptado a las generaciones millennial y Z", añade Freixenet. Al fin y al cabo, "Jane Austen se inventó el ghosting" y Anne Brontë alertaba de las red flags de la masculinidad tóxica, como supimos el miércoles, que citaron de Rosalía a los Stark.

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El último capítulo es una hora y media de jugo sobre la vida y obra de la pequeña de las hermanas Brontë y su "moralista y cruda" Agnes Grey. Para Pujals, es "una gran guía para navegar por la treintena; hay frases que parecen extraídas de Substack, y como buena milenial evidentemente tiene el síndrome de la impostora". A pesar de la calidad literaria de la obra, pero, no es la autora más popular. Resulta que fue la hermana mayor, Charlotte ("Jane Eyre"), la última de las Brontë que murió, quien desdibujó la imagen de Anne simplemente como "piadosa y mustia" y cercenó la difusión de su obra, especialmente la que estaba inspirada en el hermano alcohólico. "Era la hermana con más conciencia de clase, la más radical", defienden. Y por eso es la escogida para cerrar el pódcast, que se despidió con la misma frase que Agnes Grey: "Me da la impresión de que ya he hablado bastante".