Literatura

Irene Solà, la escritora que podría haber pactado con el demonio

La autora de 'Canto jo i la muntanya balla' ha sido traducida a más de una veintena de lenguas y ha ganado premios como el Anagrama, el Lletra d'Or y el de Literatura de la Unión Europea

12/09/2026 - 20:36 h.

BarcelonaLa voz robusta, flexible y joven deIrene Solà (Malla, 1990) se ha metido en el bolsillo a miles de lectores de todo el mundo en menos de una década, y a estas alturas ya es una de las autoras más traducidas y queridas de las letras catalanas. La trayectoria meteórica y todavía ascendente de la osonense podría hacer que las mentes más maliciosas pensaran en un pacto con el demonio para ganarse una repercusión tan insólita. Solà ha conseguido que Canto jo i la muntanya balla (Anagrama, 2019) se haya traducido a 23 lenguas y haya recogido premios como el Anagrama de novela, el de la Unión Europea y el Nota Bene. Antes de este gran éxito, que contó con una adaptación teatral e incluso con una obra sinfónica, Solà ya había recibido el Documenta con Els dics (L'Altra, 2017) y el Amadeu Oller con Bèstia (Galerada, 2012), su único poemario, que Anagrama acaba de reeditar.

"Me arrancaron como una cebolla / me pusieron nombre / y me agujerearon las orejas": con estos tres versos, la autora resumía su nacimiento. Con estos otros explicaba cómo la peinaba su padre: "Las manos torpes para las cosas pequeñas / hacían ir mi cabeza / como una máquina de cosechar. / El trigo húmedo escarpit / empezando a pudrirse / se hacía fino / y me tiraba hacia atrás, / y la coleta me duraba / hasta el desayuno". Tras estudiar bellas artes en la Universidad de Barcelona, Solà cursó un máster en literatura, cine y cultura visual en la Universidad de Sussex. "Los cinco años que estuve en bellas artes me permitieron aprender a perseguir las ideas y a desarrollar proyectos largos –recordaba poco después de publicar Els dics–. Escribir es cortar trozos de la vida de todo el mundo".

Cargando
No hay anuncios

Interesada en mezclar "ruralidad y experimentalismo", la autora dio un paso adelante con Canto yo y la montaña baila, donde daba voz a una galería de personajes humanos, animales y mitológicos a partir de un mosaico de historias ambientadas en el Pirineo, entre Camprodon y Prats de Molló. "Las palabras todo lo mueven, tienen una gran potencia y magia", explicaba Solà. Como si hubiera lanzado un conjuro, hizo que más de 100.000 lectores quedaran embrujados por el libro, y que el fenómeno no tardara en traspasar las fronteras. Con la tercera y, de momento, última novela, Te di ojos y miraste las tinieblas (Anagrama, 2023), la escritora ha vuelto a triunfar: se ha traducido a 18 lenguas y ha ganado premios como el Finestres, el Lletra d'Or y el Premio Europeo de Literatura de los Países Bajos. El libro propone un viaje deslumbrante a una casa perdida en medio de las Guilleries donde hay un grupo de mujeres que, una vez muertas, recuerdan sus vidas pasadas. La fundadora de la saga es Joana, "una mujer fea que busca un marido, pero no lo encuentra de ninguna de las maneras" –en palabras de la autora– hasta que toma la decisión de pedir ayuda al demonio y hacer con él un pacto que al poco tiempo acabará rompiendo. Quizás es esta libertad de desmenuzar las normas, y no ningún tipo de pacto, el secreto del éxito de Irene Solà.