Literatura

La magia y la oscuridad de la 'Ilíada' quieren conquistar a los lectores más jóvenes

Combel publica una atractiva y fiel adaptación del clásico de Homero a cargo de Pau Sabaté e ilustrada por Arnal Ballester

10/05/2026

BarcelonaEl ascensor que sube hasta la sede de Combel, sello de literatura infantil de la editorial Casals, es una puerta de acceso hacia otra dimensión. Cuando se ha llegado a la planta correspondiente, el visitante se encuentra cara a cara con la versión en cartón de los personajes que hacen las delicias de los lectores más jóvenes de casa: Agus Pianola, protagonista de la serie Agus y los monstruos, el robot Bitmax, el entrañable gato Mixifú y los misteriosos Ticniks. Dentro de una pequeña estancia están los artífices de la última y tentadora propuesta del sello, la adaptación de la Ilíada que han preparado el traductor Pau Sabaté (Barcelona, 1989) y el ilustrador Arnal Ballester (Barcelona, 1955). El volumen condensa, en poco menos de 200 páginas, toda la magia y la oscuridad de uno de los clásicos literarios por excelencia. El poema épico atribuido a Homero y que data del siglo VIII aC quiere ganarse nuevas generaciones de adeptos como lo hizo, en 2008, la adaptación para Combel de la Odisea hecha por Albert Jané e ilustrada por Pep Montserrat.

«La primera vez que leí la Ilíada fue a los 14 años, porque la teníamos en la biblioteca de casa –recuerda Sabaté–. Es una obra muy introspectiva y existencial. Es oscura y sanguinària. Todos estos elementos la hacen muy atractiva para el lector joven, pero el reto de adaptarla me dio respeto». Sabaté, que durante la última década ha traducido al catalán autores como Nikos Kazantzakis, Iannis Ritsos y Odisseas Elitis, ya se ocupó de la última traducción en verso de los más de 15.000 versos del poema, publicada por La Casa dels Clàssics en 2019, que llegó pocos meses después de la de Montserrat Ros para Adesiara. «En esta adaptación he intentado mantener los símiles del original, que son abundantes –asegura Sabaté–. La lengua homérica no es recargada, sino extraña sintácticamente, aunque la exposición de ideas siempre sea sencilla y llana».

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¿Qué se esconde tras la ira de Aquiles?

La Ilíada profundiza en la ira de Aquiles durante la guerra de Troya. "¿Por qué se pelearon Aquiles y Agamenón? –leemos al inicio del volumen de Combel–. Llevaban nueve años luchando juntos bajo las murallas de Troya; Agamenón, como comandante supremo de los griegos, Aquiles, como el mejor de sus guerreros. ¿Qué dios los empujó a enfurecerse el uno con el otro?”. Aquiles decide abandonar el campo de batalla porque la guerra ha dejado de tener sentido para él, pero su decisión comportará la muerte de Patroclo, su amigo del alma. Guiado por la ira, Aquiles buscará al asesino de Patroclo, nada menos que a Héctor, hijo del rey de Troya, para acabar con él.

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Arnal Ballester quedó cautivado por la Odisea cuando la leyó hace años, pero la Ilíada se le resistió. "La encontré más exigente –comenta–. Si te acercas a ella de una manera superficial, ves sobre todo las batallas y la violencia, pero bajo ese envoltorio he podido comprobar, gracias a la versión de Pau, que hay una visión muy fina de la psicología de los personajes y de las contradicciones humanas". Para dar su visión del poema épico, Ballester no ha querido tener presente la ilustración de clásicos. "Es muy decimonónica y novecentista, se aleja de mis planteamientos estéticos –dice–. He partido del imaginario griego que todo el mundo tiene en la cabeza, y que viene básicamente de la pintura de cerámica, para llegar hasta un lugar que no sea ni una copia ni un pastiche". Aunque esta Ilíada esté pensada para un público que aún no ha llegado a la adolescencia, Ballester no ha querido ahorrar ni violencia ni crueldad: "Los jóvenes están rodeados de agresividad y no se puede ocultar que en el libro la hay. El otro elemento es la crueldad: Aquiles no tiene suficiente con matar a Héctor, también quiere humillarlo como enemigo y adversario que es". Las corazas que Ballester dibuja no están impolutas. Aunque en el poema de Homero los guerreros acaben empapados de sangre, el ilustrador se ha limitado un poco a la hora de mostrarla: "Me permito salpicaduras y basta", dice.

Uno de los personajes preferidos tanto por parte de Ballester como de Sabaté es Helena. Cuando Paris rapta a la reina de Esparta y esposa de Menelao y se la lleva a Troya, desencadena la guerra en la que acabará participando Aquiles. "Es fácil cargar con Helena como culpable del conflicto, pero siempre que habla en la Ilíada dice cosas interesantes y poderosas –recuerda el traductor–. En la obra de Homero no se la juzga, es la literatura griega posterior, la que de alguna manera la condena". La simpatía que muestra Ballester por Helena en las ilustraciones consiste en "ridiculizar a Paris", su secuestrador: "Me parece un tío patético", dice.

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A Sabaté también le cae bien Héctor: "Se dedica a defender a la mujer, al hijo pequeño y a la ciudad. Es admirable, pero su psicología no tiene tanto interés ni tanta complejidad como la de Aquiles, que es el centro de la historia". Ballester reconoce que Aquiles se le hace antipático, "aunque expresa más contradicciones y dice más verdades". "Es un adolescente –reconoce–. Vive en una montaña rusa emocional, igual que muchos jóvenes. Por eso creo que todavía puede conectar de seguida".