Cómic

Marcos Prior: “La estética de la IA es una estética fascista”

El guionista y dibujante publica la distopía tecnológica 'Droga a la luna', su primer cómic largo en catalán

11/08/2026 - 18:15 h.

Barcelona¿Qué pensaría el Marcos Prior de 1995, el que empezaba su carrera como autor en el fanzine Rau, de Droga a la luna, la novela gráfica que ha publicado este año? “Alucinaría, pero sobre todo porque en los años 90 era inimaginable publicar un libro en tapa dura. ¡Un cómic ya parecía una gran oportunidad!” Durante tres décadas, la presencia de Marcos Prior (l’Hospitalet de Llobregat, 1975) en las librerías ha sido continuada, unas veces como autor completo y otras como guionista de dibujantes como Danide, Artur Laperla, David Rubín, Jordi Pastor o Gustavo Rico. Pero es en las obras que firma en solitario –como la serie Focus group, que publicó en el ARA– donde sale quizás el Prior más puro y radical, el que reivindica el trazo sucio y “un dibujo que no se pueda usar para anunciar un banco, que no pueda ser asimilado por el sistema capitalista”.

Droga a la luna (Finestres, 2026) es, efectivamente, una bofetada al capitalismo en forma de una pesadilla algorítmica y distópica, ambientada en un futuro próximo en el que estalla una guerra sucia entre guerrilleros anticapitalistas y oligarcas digitales. “Quería hacer una crítica de los medios de comunicación masivos, una sátira a partir de las noticias que salen cuando abres un navegador, que acostumbran a ser temas banales o muy escorados a la derecha”, explica Prior, que más que explicar una historia dispara un flujo imparable de noticias, cada una más delirante: tests de antígenos explosivos, un robot de cocina implicado en un tiroteo, el triunfo de los Estados Unidos e Israel en el concurso Neurovisión... “Hay autores a los que solo les importa la historia y les da igual el medio, pero a mí me pasa al revés –dice–. Lo que me importa es el medio, hacer cómic. Y hacer política, también. Pero la historia es solo una excusa, un subterfugio para hacerle llegar al lector las imágenes”.

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Politizar el arte

Huelga decir que Prior es uno de los autores más políticos del cómic catalán, pero no solo por los temas sino también por la manera en que los pone en escena a través de una narrativa experimental que visibiliza un mundo fragmentado y saturado de estímulos. “Walter Benjamin decía que la estética y la política se relacionan de dos maneras: politizando el arte, como hace el comunismo, o estetizando la política, que es la vía del fascismo. A mí lo que me interesa es politizar el arte”, dice. Uno de los juegos de palabras que abundan en el libro es que el año en que transcurre es “el año de la inteligencia emocional artificial”. Como la mayoría de dibujantes, Prior se declara “en pie de guerra” contra la IA generativa, a la que no solo critica por las implicaciones éticas de su uso sino por su “estética hiperrealista” e iluminación siempre igual. “La estética de la IA es una estética fascista –espetó–, y no en vano la usan tan alegremente desde el gobierno de los Estados Unidos”.

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Droga a la lluna es el primer cómic largo que Prior publica en catalán. Aficionado como es a inventar neologismos y juegos de palabras, esta vez ha intentado hacerlos “específicos del catalán”, jugando también con el imaginario pop propio. “Referentes como aquello de Sagrat Corpetit son para un lector que ha sido espectador de TV3 y ha visto series como Max Headroom o Bola de Drac”, explica el dibujante. “Pero también hay juegos visuales, como tener de presentador una mezcla de Max Headroom y Tintín, que no deja de ser una crítica al periodismo de Tintín”. Prior reconoce que sus choques y yuxtaposiciones tienen un elemento de violencia, pero matiza que “también un punto de humor”. Y pone como referente al artista griego Jannis Kounellis, referente del arte povera. “Una vez llevó un caballo a una galería de arte, simplemente eso –explica–. Me parece una obra increíble porque sorprende tanto que te hace reflexionar sobre qué es el caballo en realidad. Y eso es lo que yo quiero conseguir al representar en el cómic cosas de las redes sociales y sacarlas de su contexto, generar esta extrañeza tan interesante en el lector”.