Cómic

Un mosaico extraordinariamente vivo del nuevo cómic catalán

Finestres publica 'Vinyetari 6', una antología que recoge las mejores historietas del 6º Premio ARA de Cómic

07/06/2026

BarcelonaEl 21 de junio de 2021 llegó a las librerías Vinyetari (Norma), una antología que recogía las mejores historietas presentadas a la primera edición del Premio ARA de Còmic. Desde entonces ni el premio que impulsa este diario con el apoyo de Política Lingüística ni el volumen que recopila los mejores trabajos de cada edición han faltado a la cita anual. Esta semana ha llegado a las librerías Vinyetari 6 (Finestres), sexta entrega de un proyecto que se ofrece a los lectores como gran mosaico y escaparate del nuevo cómic catalán y que ha servido para que debuten muchos de los autores llamados a renovar el panorama.

Con las 12 historietas y 200 páginas de este volumen, ya son más de 1.000 páginas inéditas de cómic en catalán publicadas en la serie Vinyetari, un total de 67 historietas cortas de no ficción en las que hay desde la memoria histórica a la autobiografía, el periodismo, el ensayo y la experimentación. Como apunta Marta Cartu en el original prólogo dibujado de Vinyetari 6, el cómic es un banquete con muchos platos y sabores, lleno “de historias vivas que se tocan y dialogan” y que comparten preocupaciones y ambiciones artísticas.

El ganador más joven del Premi ARA

Con solo 22 años, J. Lobo Hispano López ganó el último Premi ARA de Còmic con una historieta incisiva y vivísima que reflexiona sobre su propia experiencia viviendo en un estudio diminuto de quince metros. “Te hace ser un poco más humilde”, explicaba a el ARA el joven dibujante, que estudia el segundo año de un máster de gobernanza internacional y diplomacia en París. En 15 metros cuadrados, el autor revisa el modelo de ciudad moderna a partir de proyectos utópicos de Fourier, Le Corbusier o Ricardo Bofill. “Diseñar una ciudad utópica es un proyecto abocado al fracaso, porque el atractivo de las ciudades es, en parte, el movimiento que genera la existencia de un centro y una periferia”, argumenta Hispano López, que ya se había presentado al Premi ARA en 2024 con la historieta Turismo y utopía. Entre sus proyectos está el de publicar su primera novela gráfica, en la que ya trabaja.

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Volteando por la plana de Vic

El verano pasado la dibujante alemana Marlene Krause (Wanne-Eickel, 1984) hizo una residencia artística en Can Grau, una antigua fábrica textil de Osona convertida en centro de creación. Pudo llevar a sus hijas y, cuando salieron a hacer excursiones, descubrió que los ríos no eran aptos para bañarse y sufrió el impacto olfativo y auditivo de las granjas de cerdos. Con un dibujo aparentemente naíf de colores profundos y ritmo preciso, Krause retrata en La plana “la atmósfera opresiva” de los alrededores de un pantano y la compleja relación de la industria del cerdo y el ecosistema, pero también reflexiona sobre su condición de extranjera y la de muchos trabajadores de los mataderos. “Yo tengo pasaporte europeo y soy blanca y, por lo tanto, privilegiada, pero no puedo dejar de hablar sobre la mierda que se destapa cuando investigas el tema de los cerdos y el agua”, dice. La autora imprime al cómic un humor ácido y fino que ya mostraba en obras como Momento móvil (Apa Apa, 2019) o À un autre endroit, que publicó en 2013 la emblemática editorial francesa L’Association. Por cierto, los cerdos reaparecerán en el próximo trabajo: un fanzín sobre los jabalíes que prepara con Evin Collis, autor del fanzín Litterpig.

Crecer en un restaurante chino

que le decían Chikito Nakatone; me hervía la sangre”. El dibujo de Jo, xinès es su intento de “comprender el porqué” de aquellas situaciones racistas que todavía le remueven. “El cómic es un concentrado de experiencias, pero entonces el racismo estaba por todas partes, incluso en la televisión –recuerda–. Como aquel personaje del Un, dos, tres al que le decían Chikito Nakatone; me hacía hervir la sangre”. El dibujo de Jo, xinès es minimalista y en blanco y negro, alejado de los coloridos trabajos por los que mucha gente conoce al Pang ilustrador. “Quería que el lector se sintiera conmovido por la historia, no por los colores, y despojar el dibujo al máximo”, dice. En el cómic, Pang reflexiona sobre el impacto de las palabras (“xinito", "panda”) sobre la conciencia de un niño, pero también sobre la odisea de su padre, que huyó de la China comunista nadando hasta Hong Kong. Su historia y la de su madre, que huyó de la Camboya de los Jemeres Rojos, es el tema de un cómic en el que el autor lleva quince años trabajando. “En realidad será un cómic sobre el silencio, porque mi familia no habla nunca de estos temas”, apunta.

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La gran mentira del tarot

Como explica en el prólogo de Arcanos, Arcanos, Anna Ferrer –que firma sus cómics como Annadiplosis– compartió piso con una bruja. “Antes de instalarse, me dice, había purificado la habitación de energías y malas vibraciones –recuerda–. Yo me quedé parada. Lo esotérico no me interesaba nada, pero intenté abrirme a su mundo sin prejuicios y me introdujo en el tarot”. Curiosa, Ferrer se empezó a informar sobre el tarot y sus orígenes y ha acabado dedicándole una historieta muy documentada e incisiva que indaga y desmonta con humor muchos de los tópicos que rodean el universo del tarot. “Hay gente que dice que había arcanos ocultos en las pirámides y que es una tradición milenaria, pero a medida que te vas informando te das cuenta de que, a pesar de haber una cierta base histórica, todo es una mentira y cada fuente te explica cosas radicalmente diferentes –señala–. La mayoría son historiadores que tienen un pie metido en el esoterismo, y es muy curioso y divertido ver qué hilo estiraba cada uno”. Ferrer, que suma tres participaciones en el Vinyetari y ha publicado una serie en el ARA, ya prepara la historieta que presentará al Premi ARA 2026.

Caldes de Montbui, centro del universo

El dibujante Ferran Vidal, hijo de Caldes de Montbui, sigue la máxima de Dalí “lo ultralocal es lo más universal” y se erige en cronista incorrecto de su pueblo en una historieta que se jacta de hablar solo “de lo que no puedes encontrar en Google ni en la Wikipedia”. Es decir, un retrato entre el anecdotario y el bestiario humano que incluye al friki que se orinaba en la piscina municipal por un agujero de un testículo, al cartero que es “un dios absoluto de los sudokus” y a la que ha visto Dirty dancing una vez al mes desde los quince años (y tiene cincuenta). Por encima de todo sobresale la figura del Màgik Kandini, personaje casi mítico de Caldes que ha mantenido inalterable el amor por la magia, el aire de outsider y la estética gótica de los ochenta. “Quería hacerle un homenaje, porque desde unos valores muy humildes y sin ninguna pretensión, el Kandini se ha convertido en un icono de resistencia, y eso me parece fantástico”, explica Vidal, un veterano del Premi de l’ARA que ya ha publicado cuatro historietas en el Vinyetari. “Esta vez quería huir de la actualidad informativa y de los grandes temas”, asegura. Vidal publicará la novela gráfica Miller en febrero de 2027 y trabaja con Kiko Amat en un libro de biografías ilustradas de artistas malditos, un proyecto que empezó a ver la luz en el ARA.

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El taller del abuelo

Cuando era pequeño, el abuelo de Jordi Gamon estuvo enfermo de los riñones y, según explicaba, se curó comiendo limas porque eran “un antibiótico natural”. El limonero que plantó más adelante en el corral de casa da título a la historieta de Gamon, en la que los espacios y los objetos liberan una memoria familiar que sirve de eslabón entre generaciones. “Quería restablecer la memoria de mi abuelo, que era un personaje tremendo, para crear un vínculo entre él y mi hija, que tiene nueve años y no llegó a conocerlo”, explica el dibujante valenciano. En el cómic, dibujado con estilo pictórico y un precioso dominio de la luz y el color, el taller del abuelo adquiere un protagonismo central como transmisor de la figura evocada. “Él era mecánico, y durante la guerra trabajó en la fábrica Singer reparando maquinaria de guerra, pero después se estableció en Benetússer y montó este taller de artesanía donde trabajaba con máquinas de rayos X, relojería, cirugía, joyería...”, explica Gamon, que estuvo a punto de perder este espacio sagrado por culpa de la dana, un hecho que hizo aún más prioritario y urgente preservar la memoria del abuelo. El limonero es el primer cómic que publica Gamon, que en 2011 ya ganó el premio Mostra’t de Gandia con Laudanum.

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Cosir en las barracas de Montjuïc

Mientras preparaban un proyecto más extenso sobre la problemática histórica del acceso a la vivienda en Barcelona que verá la luz a principios del año que viene, Anna-Lina Mattar y Marta Sabaté dieron forma a una de las historias reales que descubrieron durante su investigación sobre el barraquismo de los años sesenta, la de una madre que vive en la falda de la montaña rodeada de miseria y no se atreve a pedir trabajo como costurera. “Es una especie de spin-off del otro cómic, una pequeña anécdota que nos pareció divertida, tierna y bonita, perfecta para adaptarla al formato corto del Premi ARA”, explica Sabaté. Quien les contó la anécdota fue Miquel Cartisano, que comparte recuerdos y hechos sobre Barcelona en el blog Tot Barcelona. “El Miquel vivió en las barracas y tiene muchas historias que contar”, apunta Mattar, que con su trazo frágil y delicado defiende el poder de las pequeñas historias para hablar de la memoria colectiva y universal. “En el fondo, todas mis historias funcionan así”, añade la autora de L’anell de la serp (2024), premio València de novela gráfica, que en 2024 ya publicó en el Vinyetari 4 la historieta Ulla.

Crónica poética de un concierto de pop

El 10 de junio de 2025, El Petit de Cal Eril inició la gira del disco Eril Eril Eril en un iglú inflable en el Centre d’Arts Ideal de Barcelona, y Joan Codina viajó desde Guissona para ver aquel concierto en el que, hacia la mitad, el iglú desaparecía y un espectáculo visual hacía volar aún más las canciones. Vent, vent, vent es la historieta que Codina dibujó a partir de aquella experiencia, una crónica más poética y experiencial que informativa que intenta traducir la música del grupo a imágenes, ritmos y colores. El dibujante, que ya se había presentado antes al Premi ARA, asegura que para él “es un ejercicio interesante hacer cómic de no-ficción”, porque su aproximación al cómic “siempre es poética”. Codina, que es cuñado de Joan Pons (El Petit de Cal Eril), vive en el mismo Teatre de Ca l'Eril, centro de operaciones del grupo: “Siempre hay grupos ensayando o conciertos, y eso me hizo pensar en interpretar las sensaciones de la música en el lenguaje de cómic, pero haciendo una especie de dietario del día del concierto, hablando de lo que yo sentí pero también del viaje desde Guissona”. No es la primera vez que Codina traduce otras disciplinas al cómic: en 2022 reinterpretó en la historieta Diàlegs de la incomunicació los Poemes de la incomunicació, de Guillem Viladot.

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Cuando tu casa está en venta

Las metástasis del problema de la vivienda se extienden a la vida cotidiana de una pareja que, poco después de alquilar un piso, empieza a recibir visitas de clientes interesados en comprar el inmueble. El desgaste que provoca el goteo constante de intromisiones en la intimidad y la inquietud de no saber hasta cuándo podrás vivir en tu casa son el tema de La mosca detrás de la oreja, la historieta con que el gallego Hadrián Jamardo relata su propia experiencia con la ayuda en los diálogos y el color del también dibujante Pau Esparó. “Queríamos hablar del drama de la vivienda desde un punto de vista más emocional, intentando no ser melodramáticos, pero transmitiendo lo que se siente cuando pasas por esta experiencia”, dice Jamardo. Con un dibujo vivísimo que puede recordar a maestros de la Nouvelle BD como Sfar y Blain, el cómic captura la situación con humor y empatía, pero hacia el final se empapa de tristeza para explicar cómo los protagonistas son expulsados del piso y, quemados y cansados, acaban separándose. Jamardo recuerda que escribió estas escenas con un “sentimiento de rabia”.

Conspiranoia, REM y cultura pop

En 1994, el grupo REM publicó What’s the frequency, Kenneth?, primer sencillo del disco Monster. Detrás de aquella canción se esconde un pozo de delirios paranoicos y teorías de la conspiración que arrancó en 1983 con la paliza que un perturbado William Tager le propinó a Dan Rather, presentador de la CBS. Marcos Prior y Danide exploran los hechos reales y las conexiones con la cultura pop de esta historia tan extraña como fascinante. “Quería construir una especie de rompecabezas que también toca géneros como el thriller y la ciencia ficción y me permitía hablar de REM”, dice Prior, que escribió el guion pensando en Danide, con quien ya había colaborado en obras de referencia del cómic catalán de autor moderno como Fagocitosis y Potlatch“El miedo a la guerra me ha acompañado toda la vida”. Es la primera frase deActivismo con uñas y dientes

Cuando una amiga de Feliciano García Zecchin anunció por las redes que se marchaba a Egipto para manifestarse contra el genocidio de Gaza, la curiosidad se despertó en el dibujante argentino afincado en el Montseny. ¿Qué mueve a una persona a dejarlo todo para ir a un país lejano para formar parte de una manifestación prohibida por el gobierno? Un viaje lleno de riesgos y que, en algunos momentos, parece una misión de espionaje, llena de mentiras y subterfugios para esquivar a las autoridades. “Me quedé para hablar con ella y me di cuenta de que era una buena historia, sobre todo porque ella tiene ascendencia judía, y eso aportaba una credibilidad al proyecto”, dice García Zecchin, que de joven tuvo “una mala experiencia” en el activismo de trinchera y “poner el propio cuerpo”, pero que a través de 70, 230 y Manolo García estamos bien ha podido hablar de una “sensación de impotencia” personal y colectiva. Un detalle particularmente efectivo del cómic es la paleta cromática de rojo, verde, blanco y negro, los colores de la bandera palestina. “Fue una decisión un poco fruto del poco tiempo que tenía para hacer el color, pero ya hace tiempo que me gusta simplificar las cosas y romper con el dibujo realista”, explica.

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Vivir con miedo a la guerra

“El miedo a la guerra me ha acompañado toda la vida”. Es la primera frase deEsperando a los bárbaros, y la confesión que hace su autor, Pol Guillen, a quien de joven le marcó para siempre un viaje a Bosnia a finales del conflicto de los Balcanes. “Me impactó mucho la cotidianidad con la que se vivía la guerra, y allí me di cuenta de que no había buenos ni malos”, recuerda Guillen, que, aunque tuvo la tentación de dedicar la historieta a su experiencia en Bosnia, prefirió articular una especie de ensayo en primera persona sobre la extraña relación que tenemos hoy en día con la guerra, desde una frágil sensación de distancia y seguridad que puede hacerse añicos en cualquier momento. “Yo no soy filósofo, pero me gusta la filosofía política y quería hacer una reflexión muy personal sobre el belicismo que domina la sociedad actual”, explica Guillen, a quien el interés por dialogar con el mundo a través del dibujo le viene de familia: su padre es Joan Guillen, escenógrafo y dibujante satírico que hizo humor gráfico en revistas de los 70 comoTele/eXpres y Por Favor. El hijo debutará pronto en el cómic largo con La voz del pueblo, adaptación de la obra de Ibsen El enemigo del pueblo que Guillen ambienta en el Empordà de principios del siglo XX, cuando la Mancomunidad creó la marca Costa Brava.