Música y poesía

La oda de Anne Carson a Rosalía, con un regusto amargo

La premio Nobel de literatura quedó cautivada por el artista en un concierto de la gira 'Lux' en Chicago

Sílvia Marimon
08/10/2026 - 16:57 h.

Barcelona"Tengo resaca de Rosalía". Así empieza la poeta canadiense Anne Carson, ganadora del premio Nobel de literatura 2026, el artículo On Rosalía, que se publicó en la revista London Review of Books. En él describe un concierto de la artista de Sant Esteve Sesrovires celebrado en Chicago el 20 de junio dentro de la gira del disco Lux. Carson describe allí de manera muy poética los efectos de la música pero, sobre todo, de la presencia magnética de Rosalía sobre el escenario. Le fascina el poder para emocionar al público. "A cada inhalación de aire todo el público, uno por uno, gritaba como si ella les estuviera recorriendo la columna vertebral con la uña", escribe Carson. "¿Cómo puede alguien seducir a veinte mil personas de esta manera cada noche, a lo largo de una gira por quién sabe cuántas ciudades? Yo soy incapaz", explica la poeta, que va desgranando todo lo que le fascina de la voz de Rosalía.

"Se dice que el flamenco exige una voz madura; su voz, que todavía conserva una cierta luminosidad adolescente, podría pasar de ser maravillosa a milagrosa de aquí a unos cuantos años. Se eleva por encima del sonido demencial del equipo de sonido como una saeta de plata disparada hacia el espacio; la gente grita, y la voz se eleva, y vuelven a gritar, y vuelve a subir", escribe la autora, que va detallando el impacto de Rosalía y la catarsis. "Unos cuantos seguidores se acumulan al borde del escenario para tocarla y llorar, pero la mayoría se quedan en sus sitios. Permanecen de pie y gritan. Me repito: durante las dos horas que dura el espectáculo, cada una de estas personas (excepto C. y yo) se mantiene de pie y grita sin ningún tipo de descanso. Nunca había oído un sonido semejante", escribe la premio Nobel, que también se pregunta si esta reacción es por todo lo que significan las letras. No tiene respuesta, porque las tiene que ir siguiendo con la traducción de la pantalla y solo tiene una visión parcial. Carson también se plantea qué hay de realidad en todas las referencias religiosas de Rosalía: "Hace referencia a Dios, pero también a Cristo, al sacrificio o a la redención. ¿Esta religiosidad tiene un fondo real de fe? Me resulta imposible saberlo, aunque no creo que a nadie le importe, realmente", concluye.

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"Rosalía, a los 33 años, es una encarnación del glamur y la fuerza femeninos. Sabe hacer morritos, posar y parodiar su propia seducción: eso es el nuevo feminismo. Me fascina. A diferencia de Björk, que desaparece de la feminidad adentrándose en otras especies, Rosalía se hunde más profundamente en la feminidad misma, perforándola hacia abajo", escribe Carson.

"Exigimos un punto de heroísmo a nuestros artistas. Queremos que se sacrifiquen hasta el último aliento. Nadie puede cantar tan fuerte, y, sin embargo, ella lo hace. Nadie puede bailar con tanta intensidad y durante tanto tiempo, pero ella continúa. Nadie puede sobrevivir a ser amado con esta vehemencia; somos nosotros quienes quedamos exprimidos como esponjas mientras la miramos, con el corazón latiendo a mil por hora y con un cierto miedo de lo que vendrá después", escribe la poeta, que continúa haciéndose preguntas sobre por qué el público responde con más ruido, por qué existe esta necesidad de grito.

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Sin embargo, el espectáculo deja en la poeta un cierto regusto amargo, un punto de tristeza, porque a veces, cuando el público comparte una gran actuación, "hay una cierta sensación de comunidad, de camaradería... de haberse dejado llevar y de compartir algo". "Aquí no hay nada de eso. Aquí cada persona está profunda e individualmente enamorada de Rosalía", reflexiona Carson, que explica cómo después del concierto, mientras todos esperan que llegue el metro, no hay ninguna euforia compartida. "Cada persona se hunde en su propio sueño mientras se ajusta los auriculares", escribe la premio Nobel de literatura 2026.