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Queremos un monólogo, Empar Moliner

La escritora y columnista del ARA debate sobre articulismo con Ignasi Aragay

Ignasi Aragay y Empar Moliner este miércoles en La Central del Raval.
16/07/2026
3 min

BarcelonaMe parece que el acto se había anunciado como la presentación de la última novela de Empar Moliner, pero no: la cosa acabó con la escritora interpretando a pie firme un monólogo digno de stand-up comedy, explicando un cuento que aseguraba que solo podía tener un final para ser bueno, un final xim-pum, de los que ella también usa en las columnas del ARA, en los cuentos y, veo, en los actos. El público reía porque se sentía obsequiado por su escritora de cabecera que, en efecto, acabó invitando a todos "a un lúpulo gratis" a la fiesta que hacemos para suscriptores la semana que viene en Damm.

Moliner enseguida trató a los presentes con la familiaridad que da haberse leído y comentado en la web durante quince años –"Los lectores del ARA sois más guapos", les soltó, alabando "la mirada inteligente" propia de "la extraña raza en extinción que todavía lee periódicos"– y les anunció que esto de miércoles en La Central del Raval sería otra cosa: "Las presentaciones de libro van de bajada porque nadie quiere ir a escuchar elogios y, en cambio, los clubes de lectura van de subida, y lo veo interesante".

Lo que hicieron con el director adjunto del ARA, Ignasi Aragay, es explicar las interioridades del oficio de articulista, que es el trabajo diario de Moliner y de la protagonista de Instruccions per viure sense ella (Grup 62). La escritora avisó que "esto de escribir artículos es algo que se puede aprender, pero no se puede enseñar", no es como un sofrito. A los presentes que lo quieran probar en casa solo les dio una recomendación y un truco. La recomendación es marca registrada de Emili Teixidor: "Llevad un dietario. Ni un día sin una línea", dijo Moliner. Y el truco es evitar "la cursilería". "Todo el mundo puede detectar el periodismo amarillo. Pero no todo el mundo detecta la cursilería, cuando el autor se pone poético –y aquí viene el truco—. El mal articulista abusa del punto y aparte, porque es como el tatxan de los magos o la cámara lenta de una mala película. Dejan la frase final allí sola, para rematar. No os fiéis nunca de los puntos y aparte: solo sirven para cambiar de tema".

Para Aragay, la clave de nuestra articulista es que, además de mucho oficio, "tiene una cosa muy sencilla: una curiosidad universal". Por eso la envían a cubrir ahora al Papa en Montserrat y ahora al Tour en Barcelona, porque saben que se apunta a un bombardeo con entusiasmo. "Es una mezcla de curiosidad y aburrimiento. Como no te quieres aburrir, tienes que escribir. La curiosidad es como el gusto, es un entrenamiento. Más importante que saber son las ganas de saber", dijo ella. Para Moliner, el plumilla ha de tener una visión un poco periférica, buscar un ángulo diferente, y puso de ejemplos a los novelistas, de Vikram Seth o Kazuo Ishiguro. Esparcieron algunas referencias literarias como maíz que los oyentes cazamos con el pico.

Aragay citaba las cartas con la mano abierta que escribía Oriol Bohigas, mientras que Moliner ensalzaba el "hechos y gente, pero bueno", de Espinàs. Fuster, Pedrolo y Monzó. Ambos coincidieron en un solo escritor que detestan tanto como adoran una de sus obras maestras: Vargas Llosa y La fiesta del Chivo. Moliner no se salvó de las flores de Aragay por artículos como los de esta semana misma, que ella asegura que están basados en hechos reales: "Hay veces que solo tienes que copiar, firmar y cobrar", admitía la autora, aprovechando que no estaba Esther Vera en la sala. "¡Quien diga que sufre..., escuche, peor sería trabajar!".

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