Abdul El-Sayed consolida en las primarias de Michigan la ola de izquierdas dentro del Partido Demócrata
La victoria del candidato progresista en el 'swing state' profundiza la crisis que vive el establishment de la formación
WashingtonAbdul El-Sayed ha confirmado que la ola antiestablishment dentro del Partido Demócrata no es una fiebre cosmopolita. Después de un recuento de votos agónico que se ha alargado hasta la mañana del miércoles, el candidato progresista se ha proclamado ganador de las primarias de Michigan para el Senado frente a la congresista Haley Stevens. Lo ha hecho con una diferencia de 20.000 votos, un estrecho margen de 0,9 puntos con el 95% escrutado. La contienda electoral en este estado del Medio Oeste ha sido una de las más caras por la cantidad de dinero que el lobby proisraelí AIPAC ha inyectado en la candidatura de Stevens en un intento, finalmente fallido, de desbancar a El-Sayed.
Musulmán, médico e hijo de inmigrantes egipcios, El-Sayed es el último progresista y outsider que ha conseguido desbancar a los candidatos impulsados por el establishment del Partido Demócrata. Su victoria se suma a la de los Socialistas Democráticos de América (DSA) en las primarias de Colorado y Nueva York para las legislativas de noviembre. El caso de El-Sayed, sin embargo, tiene más peso porque pone en cuestión la crítica que se ha estado haciendo hasta ahora al ascenso del ala progresista: que solo puede funcionar en estados marcadamente demócratas.
Michigan es un swing state donde en 2024 Donald Trump derrotó a Kamala Harris por una diferencia de solo 80.000 puntos. Con más de 10 millones de habitantes, es el décimo estado más poblado del país, lo que lo convierte en un primer laboratorio sobre cómo puede funcionar en el resto de los EE. UU. una agenda más escorada a la izquierda y marcadamente populista. El test final, sin embargo, será el 3 de noviembre, cuando se enfrente al candidato republicano, Mike Rogers, por un escaño en el Senado que puede resultar crucial para que los demócratas recuperen la cámara alta.
El-Sayed ha abogado por una sanidad pública ("Medicare para todos"), se ha pronunciado abiertamente en contra de la AIPAC y ha denunciado el genocidio en Gaza. Aun así, el progresista de 41 años ha rechazado la etiqueta de "socialista" y ha eludido el eje de derecha-izquierda, para hablar más de "un movimiento para el pueblo". "Tanto si me disteis apoyo como si no, tanto si votasteis a la vicepresidenta Harris en 2024 como si votasteis a Donald Trump; si, como yo, creéis que deberíais poder pagar la compra; si, como yo, creéis que deberíais poder permitiros una vivienda; si, como yo, creéis que vuestros impuestos deberían invertirse en vosotros y no ser enviados a otros lugares; si, como yo, creéis que un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo es un derecho de nacimiento en este país [...] espero que os unáis a este movimiento", ha defendido El-Sayed este miércoles por la mañana en una comparecencia posterior a la confirmación de los resultados.
El triunfo de El-Sayed envía un claro mensaje a la cúpula del partido sobre el descontento de las bases y la necesidad de buscar un nuevo relato que apele a las necesidades materiales de los votantes. "Lo que hemos demostrado es que, si estás dispuesto a construir un movimiento ladrillo a ladrillo, si estás dispuesto a recorrer todo tu estado y a tener conversaciones en salas grandes y pequeñas, empezando cuando la gente ni siquiera está pendiente de unas elecciones, sino del precio de la gasolina, de la comida, de la vivienda y de la asistencia sanitaria, entonces puedes construir una conversación que acabe convirtiéndose en un movimiento capaz de derrotar a Goliat", ha celebrado.
Giro populista en el Partido Demócrata
El giro populista que vive el Partido Demócrata está impulsado por el creciente proceso de polarización que vive la sociedad estadounidense desde hace años. En el otro lado del espectro conservador, este proceso se consolidó hace años desde que Trump convirtió el partido republicano en su propio partido.
La victoria de El-Sayed no solo envía señales de alerta a la cúpula demócrata, sino también al AIPAC. El grupo se ha gastado más de 30 millones de dólares en la candidatura de Stevens, que ha perdido a pesar de haber sido una de las campañas más costosas de toda la historia del lobby. "Gastaron una cantidad de dinero sin precedentes para derrotarnos: anuncio de ataque tras anuncio de ataque tras anuncio de ataque tras anuncio de ataque, una campaña publicitaria constante. Pero resulta que los anuncios son la parte del programa de televisión que la mayoría de la gente no quiere ver", decía hoy El-Sayed.
Tampoco pasa por alto que el triunfo del progresista se produce en el segundo estado del país con más población de origen árabe. En 2024, el apoyo a Israel y las reticencias a hablar del genocidio en Gaza pasaron factura a Harris. En este nuevo ciclo, El-Sayed es una de las muchas figuras de la órbita progresista que ha corregido esta posición, cargando abiertamente contra el AIPAC y denunciando la masacre en Palestina.
En los últimos meses la visión negativa hacia Israel y su primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha ido creciendo entre los ciudadanos estadounidenses. Una encuesta publicada por Gallup en febrero ya señalaba que, por primera vez desde principios de los 2000, los estadounidenses sienten más simpatía por los palestinos que por los israelíes: un 41% frente a un 36%. Hasta el año pasado la tendencia era a la inversa.