Música

Ginestà: "Cataluña no puede absorber más canciones sobre la chica guapa de Cadaqués"

Grupo musical liderado por Pau y Júlia Serrasolsas

BarcelonaLos hermanos barceloneses Júlia y Pau Serrasolsas han consolidado Ginestà como una propuesta singular en el ecosistema musical catalán. Un pop atento al presente y unas letras sobre las circunstancias eternas del amor continúan construyendo un grupo que acaba de publicar el quinto álbum, Gira tot igual, però diferent (Halley Records, 2026). La gira de presentación comenzará el 1 de mayo en las escaleras de la catedral de Girona, dentro de la programación del Festival Strenes.

¿Habéis hecho un disco sobre el ciclo del amor, a pesar de que la última canción es otra historia sobre la cual ya os preguntaré después. Da para tanto, el amor?

Julia Serrasolsas: Pues sí, aunque no es del todo un disco sobre los ciclos del amor, sino sobre los ciclos en general. Ciclos también políticos, como el de la última canción; ciclos como proyecto y sobre el paso del tiempo. Sí que teníamos muchas ganas de hablar del amor desde una perspectiva más panorámica y quizás más madura que en otros trabajos. Queremos explicar cómo te va configurando cada relación, y va modelando la siguiente.

Pau Serrasolsas: Es un disco mucho más reflexivo, en el que las palabras están mucho más pensadas y hay menos lugar al azar o a la espontaneidad.

Las cuatro primeras canciones reflejan la primera fase de enamoramiento y las inquietudes que comporta, ¿verdad?

J.S.: Teníamos claro que queríamos empezar con Amb tu i per tu, que en medio tenía que haber La casualidad y que queríamos acabar con la canción de Gira tot igual, però diferent. Aun así, el resto de canciones las hemos ordenado más por dinámica musical. Pero sí que es verdad que en las primeras canciones hay esta primera llama.

P.D.: Sí, pero después en la segunda parte del disco hay Muamuamua y Finestres, que también es una expresión de amor enorme.

Musicalmente es un disco con bastantes contrastes. ¿Habéis elegido el color musical de acuerdo con el sentimiento que estáis expresando o no?

P.D.: Depende de cada canción. Hay canciones que cuando las estás componiendo ya te lo indican ellas solas, pero a veces hemos trabajado mucho más con el Xicu [Cesc Valverde, el productor], tanto la producción como la composición. Cuando tienes la primera versión de la canción con letra y guitarra, siempre hay muchos caminos, y es probable que en este disco hayamos elegido el camino más lógico. Si es una fiesta, es una fiesta. Si es rabia, es rabia. Si es tranquilidad, es tranquilidad.

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¿Identificas algún instrumento con estos sentimientos? Por ejemplo, la cuerda y el piano que empapan de romanticismo La casualidad.

J.S.: Es una canción muy bonita sobre la casualidad que hace que las trayectorias vitales se encuentren. La misma canción decía: "¡Por favor, ponme un cuarteto!".

P.D.:La casualidad tiene una parte menos visible que explica que muchas veces estamos cara a cara en una guerra entre la tranquilidad de una relación estable y las miradas que te echa alguien por la calle. Creo que hay muchas canciones que, por mucho que la letra te lleve hacia un lado y la música la acompañe, no está tan claro el blanco o el negro.

Y por qué decidís que El espejo y Ventanas tengan estas guitarras que no tienen las otras canciones?

P.D.: Porque también queríamos suciedad. Estamos pensando mucho en un directo nuevo, que queremos llevar hacia un punto mucho más rock'n'roll, mucho más desenfadado, mucho más marrano... Bueno, no muy marrano, pero...

J.S.: Pero que llegue al corazón.

En Ventanas colabora Ernest Crusats, el excantante de La Iaia. De hecho, la canción recuerda lo que hacía La Iaia, y no solo por la voz.

P.D.: Hablábamos en el estudio. Ernest nos decía: "¿Qué queréis? ¿Que cante yo o que la gente vuelva a pensar en La Iaia?" Y le dijimos: "Haz tú la voz, haz también la segunda voz, y entonces será La Iaia".

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J.S.: Ha sido muy guay trabajar con Ernest, porque hemos visto diferentes maneras de hacer. Él tenía clarísimo cómo se tenía que editar su voz. Por ejemplo, cuando decía "Ahora necesito que me quites la reverb" o "Ahora necesito que esta nota no me la afines, que está bien así".

Y la colaboración con Alba Armengou en Te quiero tanto ¿cómo fue?

P.D.: Con Alba fue diferente. Cuando oí su voz noté una punzada. Necesitaba tenerla en el disco. Escribimos la canción a medias. Quedamos en mi casa y nos pasó algo muy curioso. Para no llegar allí y sentarnos a desayunar y ya está, le pedí que trajera alguna idea, y yo ya traería otra. Hacía mucho tiempo que yo tenía en la cabeza, como referencia, la canción Telefonía, de Jorge Drexler, pero la quería llevar a otro lugar. En vez de odiar el medio de comunicación que te aleja de otra persona, amas ese medio y lo respetas porque es el que te conecta. Se me ocurrió en el tren, porque, por muy mal que funcionen, te llevan a ver a quien más quieres. Le propuse esto a Alba. Y la casualidad fue que ella, yendo hacia mi casa, estaba escuchando ese disco de Drexler, que hacía años que no escuchaba.

J.S.: En Te quiero tanto también hay una frase que dice "Si se fuera la luz, vendría hasta tu portal". Y el último día que quedamos para ver cómo encajábamos las voces fue el día de la gran apagada [el 28 de abril de 2025].

Formad parte de la generación que ha crecido con aplicaciones como Tinder. Pero, en cambio, en la canción Muamuamua, hacéis un llamamiento a favor del amor que surge presencialmente en una discoteca, yendo de la sala 1 a la sala 2.

P.D.: Yo no he tenido nunca Tinder.

J.S.: Yo tampoco.

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P.D.: Me lo paso muy bien conociendo a alguien estando de fiesta en algún sitio; he disfrutado mucho, de esta mezcla entre nerviosismo y libertad.

J.S.: Además, es una sensación tan concreta, esta. Hay 3.000 extraños alrededor, pero tú estás solo en una cosa: ver qué pasa esta noche con este nerviosismo que llega a ser un poco de obsesión.

P.D.: Es muy mediterráneo conocer gente de esta manera, cara a cara.

Es una buena manera de perder el tiempo.

P.D.: Sí. Y de perder la cabeza.

J.S.: ¿Sabes quién me siguió ayer en Instagram? Tinder España. Me enviaron un mensaje para hacer una colaboración conmigo. Ni de coña.

Este tipo de propuestas entrarían en contradicción con cosas que explicáis en la última canción, Todo gira igual, pero diferente, sobre los personajes que venden sus ideales por la fama.

J.S.: Sí, vigilamos mucho con las cosas que decimos y que hacemos, porque a veces te despistas y de golpe estás colaborando con una marca o te está enviando un mensaje una marca que quiere hacer una cosa y detrás hay cosas más turbias.

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P.D.: En esta canción le intentamos explicar a nuestro abuelo cómo está el mundo desde que él no está. Y también era una buena excusa para hablar de nuestra visión sin pelos en la lengua y con la crudeza de un micrófono colgado captando una guitarra y dos voces en medio de unos campos de naranjos en Cambrils. Él vivió un mundo muy diferente del que vivimos ahora: nació en 1927 y murió en 2022. Al final, la vida sigue, todo continúa girando igual, pero diferente. Aun así, no podemos dejar de decir las cosas que nos incomodan, que nos molestan y que, por desgracia, casi nadie más dice de esta nuestra buena escena musical.

¿Os sentís obligados a hacer canciones así para recordar de dónde venís?

J.S.: Hace muchos discos que no hacemos una canción así, explícitamente con letra política. Lo que sí que hemos hecho siempre es participar en proyectos como la Flotilla por Gaza, las iniciativas a favor de la vivienda digna... Da la sensación de que estamos hablando de política todo el rato, pero no es explícito en las canciones.

“Hay quien viene a contar historias, quien solo quiere hacer el hit, quien se lo come el propio personaje”, cantáis.

P.D.: Hay mucha gente a la que parece que no le guste la música, que solo quiera hacer el hit.

J.S.: Y gente que usa la IA: "Hazme un hit para el verano que hable sobre la playa y con estos grupos como referencia". ¿Dónde está la artesanía de la música? Y creo que el público vuelve a valorar la artesanía de la música en un mundo en el que no sabes si algo es verdad o no.

P.D.: Es como estos reels que te salen en Instagram, que parece que es la misma canción que habla de la chica guapa de Cadaqués. Vueltas y vueltas sobre el mismo tema. Creo que Cataluña no puede absorber más canciones como esta porque estamos con la barriga llena.

J.S.: Y ojalá la gente encuentre en nuestro disco este refugio de la sinceridad y la verdad.

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Se puede decir que queréis cambiar las cosas desde dentro, porque de alguna manera participáis de una escena que, precisamente, potencia este tipo de cosas.

P.D.: Sí, claro, nosotros estamos, y es evidente que queremos cambiar desde dentro. Creo que en este momento de nuestra vida nos sentimos con la libertad de hacer lo que queremos. Somos conscientes de que la fórmula del EP Només viure nos funcionó a un nivel que no nos habríamos imaginado, y que es un poco lo que el público nos pedía por ausencia de otros grupos o por demérito nuestro, porque no lo habíamos sabido hacer antes, no lo sé. Con el disco nuevo quizás no le estamos dando a nuestro público lo que siempre quiere de entrada, pero creo que es lo que necesita. Hemos vertido muchas paladas de verdad en las canciones de este disco. Y esto creo que se capta.

¿Lo que necesita la gente es recuperar la fe en las cosas sencillas, tal como cantáis en una canción?

J.S.: Es importante, y creo que es hasta antisistema hablar de las cosas sencillas en un momento como el actual, cuando todo gira superrápido, te pasa el día a día por encima y parece que tengas que vivir las cosas toda la rato superintensamente. Bajemos el ritmo y hablemos de estas cosas sencillas que existen y que son supernecesarias y que te hacen feliz.

De la vida de músico, ¿qué es lo sencillo que más os gusta?

P.D.: El contexto de esta canción es que no nos paran de pasar cosas que jamás habríamos soñado y mucho más a menudo de lo que una persona puede asumir. Al cabo de los años, lo acabas relativizando y no le das suficiente valor. Y a la vez das el paso inverso, que es valorar cosas como continuar viviendo en tu barrio cerca de tus amigos, que es algo que parece muy normal, pero que muchísima gente ya no puede hacer porque tiene que marcharse. Es que quedará muy cursi, pero da igual: tener una rutina tranquila y normal y poder hacer las cosas que me apetecen y trabajar de lo que más me gusta son cosas que se deben valorar. Si no las valoras, después te mirarás en perspectiva y te detestarás.

J.S.: Después de tanta velocidad y tanta inercia con la gira, necesitamos más salir de la ciudad e ir a la montaña. Salir de aquí y ver el paso del tiempo desde otro lugar.

¿Habéis tenido que sufrir el culebrón mediático o no?

J.S.: Quizás tú un poco más. Yo no.

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P.D.: Con mi anterior relación un poco sí, pero no es algo que nunca me haya hecho perder el sueño.

Julia, tú le debías una canción a Pau como respuesta a la que te dedicó él. Finalmente, la has hecho y se titula Pau. ¿Te ha costado mucho encontrar las palabras para describirlo?

J.S.: ¡Caramba! Me costó mucho ponerme. Fui al Macba con una amiga a ver una exposición sobre las palabras, y salí muy inspirada. Es muy fuerte que Pau tenga esta facilidad para poner palabras a las cosas que le pasan y que acaban transmitiendo lo que le pasa al resto de la sociedad cuando se enamora, cuando se desenamora, cuando está herido, cuando está triste. Llegué a casa y escribí el estribillo. Esto me salió superfácil y, a partir de aquí, me sirvió para entender el trabajo de Pau: cómo empieza una canción, la inquietud cuando la enseña, cuando la viste... A veces llevo fatal que la canción pierda la esencia acústica, y por eso quería que esta fuera a tempo medio y tranquila para que él también pudiera escuchar bien lo que le quería transmitir. Pero ha sido un viaje tremendo.

Describes a Pau como una persona que escribe historias de grandes amores... y alguna despecho. La canción de despecho del disco es El espejo. ¿Teníais ganas de hacer una canción de despecho que no estuviera influida por vuestra propia vida?

P.D.: Exacto. Un día estábamos en casa tocando el piano y el Xicu me puso una canción del mexicano Christian Nodal. Y escuchamos las rancheras, todo el mundo este del desamor sin filtro, incluso rozando el delito muchas veces. Y fue un poco de picarnos y atrevernos a meterle mala hostia. Y salió El espejo.

J.S.: Es todo un sentimiento, el despecho.

P.D.: Yo, tan extremo, no lo he oído nunca en mi vida, pero me lo pasé superbien escribiendo esta canción y cantándola con mucha rabia. Para mí es un hit.

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"Ahora me da pena lo que antes me hacía mal". Despiste sofisticado en estado puro.

P.D.: Es la canción más bestia que hemos escrito nosotros, aunque la música no es tan agresiva.

Canciones de amor preferidas, ¿tenéis?

P.D.: Una canción de amor preferida que he quemado mucho estos días es Pura geografía, de Maria Jaume. Es muy buena.

J.S.: Yo estoy escuchando Mon amour, de Naâman, una canción que me enseñó mi pareja el otro día. Es como si el personaje de la canción se estuviera muriendo y le hiciera una canción a su pareja. Es muy heavy, está muy bien hecha.

P.D.: Y después está el Socunbohemio, que es un fuera de serie. Creo que se está tomando las cosas con calma, y está haciendo el disco a su ritmo. Creo que es el mejor en esto.