Música

Muere Gino Paoli, voz inolvidable de la canción italiana

El cantante, de 91 años, compuso canciones como 'Sapore di sale', 'Senza fine' e 'Il cielo in una stanza'

Gino Paoli en los estudios de la RAI en Nápoles en 2014
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BarcelonaLa canción italiana acaba de perder una de sus voces más destacadas, prolíficas y veteranas, la de Gino Paoli, que ha fallecido a los 91 años en Génova, la ciudad en la que vivía desde hacía décadas. La larga trayectoria del músico y cantautor, nacido el 23 de septiembre de 1934 en Monfalcone –en la región del Friul– empezó a finales de la década de los 50 con una canción sencilla, elegante y autobiográfica, La gatta.

Paoli, que dejó el diseño publicitario y la pintura por la música, repitió en numerosas ocasiones que "la canción perfecta es aquella en la que funciona la química". A principios de los 60, durante la relación sentimental que mantuvo con otra cantante de renombre, Ornella Vanoni –muerta hace apenas cuatro meses–, Paoli escribió algunas de sus composiciones más emblemáticas, entre ellas Senza fine y Il cielo in una stanza, que popularizó Mina. "Cuando estalló nuestro amor, Gino estaba casado y yo me casaría poco después –recordaba Vanoni–. Lo vivimos con un gran sufrimiento, más que como un escándalo".

Amor, tragedia y política

En 1963 fue uno de los años más importantes en la trayectoria y en la vida de Gino Paoli. Profesionalmente, porque dio a conocer otra de sus canciones más emblemáticas, Sapore di sale, escrita el verano anterior en una playa siciliana, justo antes de dar un concierto. Personalmente, porque fue el año en el que intentó poner fin a su vida disparándose un disparo en el corazón. "El suicidio es la única y arrogante forma que se da al hombre para decidir por sí mismo. Yo soy la demostración de que ni siquiera así puedes decidir realmente", decía poco después de haber sobrevivido. En esos momentos, Paoli había publicado dos elapés y una décima larga de singles y había participado en el Festival de San Remo de 1961 con la canción Un uomo vivo, interpretada por Tony Dallara.

Sapore di sale acabaría formando parte del tercer elepé de Paoli, Basta chiudere gli occhi (1964), inicio de una segunda y larga etapa creativa que se prolongó durante más de cinco décadas en una treintena de discos e incluyó grandes éxitos como Che cosa c'è, Un uomo che vale, A che cosa te siervo madre y Y giorni senza te. Paoli fue mucho más que uno de los exponentes más relevantes y respetados de la canción ligera italiana. Además de empujar al escenario a cantantes como Lucio Dalla, Fabrizio de André, Ornella Vanoni e incluso Zucchero, homenajeó a Joan Manuel Serrat en el disco Y semaforio rubio non sueno Dio (1974) y reimaginó también su repertorio en clave de jazz en discos como Milestones (2007) y Un incontro in jazz (2011), que llevó al festival Barnasants en el 2012. "El jazz es la imaginación, la fantasía, puedes tener un esquema de canción, pero nunca será igual, eso es lo que le hace divertido y lo que me apasiona", decía entonces.

Gino Paoli también se distinguió por su compromiso político. A finales de los 80 llegó a formar parte de las listas del Partido Comunista Italiano, y fue senador por esta formación durante cinco años, durante los cuales publicó discos como El ufficio delle cose perdido (1988) y Matto come un gatto (1991). "El amor es como el aire, es la misma vía, un sentimiento capaz de generar, a la vez, atracción y repulsión –afirmaba Paoli en el 2015–. No es fácil escribir canciones de amor. He tenido muchas parejas, me he casado tres veces, y sigo sabiendo muy pocas cosas sobre las mujeres". Intentó descifrarlo, o al menos añadir algunos matices, con su esponeroso y delicado cancionero.

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