Festival Grec

La noche en la que Els Pets viajaron en el tiempo

El grupo de Constantí presenta su último disco, '1963', en su debut en el Teatre Grec

Barcelona"Hay conciertos en los que tienes un sexto sentido y sabes que serán especiales desde la primera nota. Hoy es uno de esos", decía este jueves Lluís Gavaldà en el debut de Els Pets en el Teatre Grec. El grupo de Constantí arrancó el concierto con Descafeïnat y un público muy motivado, hecho de fans incondicionales -los que se saben todas las letras y llevan la camiseta de la banda- y otros que quizás no lo eran tanto, pero que enseguida se sumaron a la ola de aplausos justo al empezar. El escenario se tiñó de amarillo con un 1963 enorme proyectado en la pantalla que hacía de telón de fondo. El año de nacimiento de los integrantes de Els Pets también da nombre a su último disco, que marcó sobre todo el primer tramo de su actuación en Barcelona.

Con No t'escoltoEncenalls y la conmovedora Jordi Puig, el grupo reivindicó que, a pesar de mirar atrás, tienen cuerda por años. "Hace tiempo que la prensa nos pregunta, muy elegantemente, si este es nuestro último disco. Nos dicen veteranos e incombustibles. Nosotros solo sabemos que los años no te hacen más sabio. Cometes errores igual, pero ahora eres consciente de que los estás haciendo", apuntó Gavaldà antes de dar paso a S'equivoquen. El público bailaba tímidamente desde las butacas cuando sonó la infalible La vida es bonica (però complicada) y el Teatre Grec se convirtió en un gran océano de brazos aupados que se movían de un lado al otro.

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Hacia la mitad del concierto, Gavaldà empezó a mirar inquieto hacia el patio de butacas. "Quitadme las luces, que quiero veros las caras. Me han dicho que hoy viene el productor y estamos sufriendo, porque hemos cambiado un poco las canciones", bromeaba el cantante. No le costó mucho detectar a Joan Pons, El Petit de Cal Eril, en medio del público. El cantante cruzó recibiendo a las hileras de espectadores para acabar cantando No vull que t'agradi aquesta cançó en el regazo de su productor mientras este lo abrazaba y le hacía cosquillas.

Después de la vibrante AAtracament a La Caixa y de un Blue Tack cantado a viva voz por el millar largo de personas del teatro, el grupo encaró un tramo hecho sobre todo de hits como Tantes coses a fer, que consiguió levantar los culos de las sillas. El público pedía Bon dia -"no podemos hablar mal, que con Bon dia hemos pagado tres hipotecas", admitió Gavaldà-, pero primero llegaron Hospital del Mar y Soroll, que acabó con un fan incondicional bailando descalzo en el escenario.

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Con Jo vull ser rei reclamaron que ellos fueron "los primeros en enfrentarse al emérito" y el público les respondió con gritos de "Independència" que Gavaldà rebatió diciendo que "la independencia se tiene que trabajar cada día". Bona nit fue el himno de despedida de una noche que resiguió la historia del grupo hasta un presente muy vivo. Un rato antes, a la hora de presentar Lent, Gavaldà dijo que el tema "habla de aquellas despedidas que podrían durar para siempre, porque no quieres que se acaben nunca". Esperamos que la de Els Pets, si tiene que llegar, todavía tarde mucho.