Plagio o inspiración legítima en la música catalana?
La Ludwig Band, Mazoni, Remei de Ca la Fresca, Gavina.mp3 y Manel remueven la influencia y juegan con los límites de la copia
BarcelonaCopia a conciencia, dice el diablo. Vigila que no te acusen de plagiar, recomienda el abogado. En cualquier caso, haz de la influencia virtud, no la ocultes, que todos saldremos ganando, porque la cosa va de transferencia de conocimiento. Al fin y al cabo, la música es una combinación de familiaridad y singularidad. La vanguardia tensa la cuerda de la singularidad persiguiendo la quimera de la originalidad. El mainstream reclama familiaridad, cosas reconocibles. Entre una y otra hay mucho camino por recorrer, incluidas la copia y la inspiración legítima, cuestiones que sanciona o ampara la legislación sobre propiedad intelectual. Nada legítimo, sin embargo, es el plagio extractivo, como la desposesión de autoría o hacer pasar por propio lo que es de otro.
Ferran Mestre, en un artículo en Núvol sobre el álbum Pel barri es comenta de La Ludwig Band, pedía abordar críticamente la avalancha de préstamos, plagios y homenajes que hay en las canciones de aquel disco, al tiempo que valoraba positivamente "coger una canción existente y crear una nueva, con personalidad propia". Es lo que hicieron Bob Dylan con Woody Guthrie, Oasis con The Beatles, Rosalía con la Niña de los Peines, Nacho Vegas con Nick Cave, Los Planetas con Étienne Daho, John Williams con Gustav Holst, Händel con buena parte de sus contemporáneos del siglo XVIII, Feliu Ventura con Raimon y Víctor Jara... y La Ludwig Band con Bob Dylan y The Killers. A lo largo de la historia, de una influencia bien digerida han salido composiciones inmensas. Siguen saliendo. En este artículo recogemos algunos de los préstamos más exitosos de la música catalana de los últimos años.
Mazón y la fe en The Beatles
La melodía de la trompeta de la Fe dins la tristesa (2025) de Mazoni, el proyecto del bisbalenc Jaume Pla, hace pensar en Penny Lane (1967) de los Beatles. Demasiado incluso. "Cuando volví a hacer canciones y pensé en hacer un disco, como me lo estaba pasando bien haciéndolo, dije: «No sobreanalices tu obra. Si de pequeño te han flipado los Beatles y ahora salen melodías de estas, pues sigue, sigue»", explicaba Pla hace unos meses. Años atrás, Mazoni, como otros músicos, seguramente habrían desistido ante la notoriedad de la influencia, pero ahora la incorporan con naturalidad. El resultado justifica la decisión, porque la trompeta de Fe dins la tristesa redondea una de las mejores canciones del disco Banderes per daltònics (2025) y al mismo tiempo muestra sin subterfugios de dónde viene buena parte del imaginario musical de Jaume Pla. Mazoni, por cierto, ya había hecho otras escudillas a partir de material ajeno, como el disco Ludwig (2021), un ejercicio de pop-rock a partir de la obra de Ludwig van Beethoven. Otras veces, la influencia es muy bien accidental o inconsciente, como la introducción de Teresa Rampell, de Manel, que es igual que la de You only live once, un tema de los Strokes del 2006. "No teníamos ni puñetera idea, y resulta que los primeros segundos se parecen", decía el cantante Guillem Gisbert.
La reincidencia de La Ludwig Band
Una parte de Creure, uno de los temas del disco Pel barri es comenta de La Ludwig Band, se parece mucho a When you were young, de The Killers. "He copiado más que nunca, he copiado sin ninguna vergüenza. Dediqué un par de sesiones de terapia a hablar sobre si el plagio me restaba valor personal o no. Quedamos con mi terapeuta en que en absoluto, y a partir de aquí en adelante las hachas", decía a el ARA el cantante de La Ludwig Band, Quim Carandell. El gesto con The Killers es similar al que Los Planetas hicieron en Segundo premio copiando una melodía de la canción Promesses, del francés Étienne Daho.
The Killers aparte, quien más presente está en las canciones de La Ludwig Band es Bob Dylan, y de diversas maneras. Solo en el álbum Pel barri es comenta hay al menos tres aproximaciones al legado dylanià. En Tal dia farà un any hay una cita doble en las canciones Simple twist of fate y True love tends to forget; es un juego claro, como el que hicieron en discos anteriores y que muestra el ingenio del grupo a la hora de recoger la influencia de alguien como Dylan, todo un maestro de la apropiación creativa. Otra canción, El teu amor, es casi una versión de Is your love in vain?, pero con un teclado que esparce el aroma de la E Street Band de Bruce Springsteen, dos referentes que acompañan el talento lírico y expresivo de Carandell y la banda. Finalmente, está On t'has ficat aquesta nit?, una de las mejores canciones de La Ludwig Band: el andamiaje es Where are you tonight?, pero Carandell se sube a la estructura dylanesca para crear un monumento pop en un buen ejemplo de combinación de familiaridad y singularidad, en el que influenciador e influenciado son bien reconocibles. En un disco sobre el amor con trazas poéticas del disco Blood on the tracks (1975), La Ludwig Band, tal recuerda Ferran Mestre, usa tres préstamos dylanescos del álbum Street-legal (1978), como si quisiera reivindicar expresamente este disco.
Gaviota.mp3 y la fuerza de la versión
Una versión a tiempo puede catapultar la carrera de un grupo y al mismo tiempo fijar códigos de un estilo diferente. El dúo británico Soft Cell, formado por Marc Almond y Dave Bell, versionó en 1981Tainted love, una composición de Ed Cobb que había grabado Gloria Jones en 1964 y que formaba parte del repertorio de los clubs de northern soul. Soft Cell la convirtió en un emblema del tecno-pop que llegó al número 1 de las listas británicas. Es solo un ejemplo, escrupulosamente legal, de la potencia de una versión. En el caso de Soft Cell, la versión nacía de la admiración por una canción que habían oído en un club (versionada por Ruth Swann). Aunque a raíz del éxito llegaron a odiarla durante un tiempo, Tainted love les cambió la vida. Admiración es lo que siente Max Codinach (Gavina.mp3) por el músico italiano Calcutta (Edoardo D'Erme), de quien versiona la canción Gaetano. La adapta en catalán, la retitula L'hivern avança y la interpreta de acuerdo con la estética musical de Gavina.mp3 (tal como habían hecho Soft Cell con Tainted Love); de hecho, podría pasar perfectamente por una composición propia. Y maravillosa. El problema es que ni en YouTube ni en Spotify acredita la autoría.
Las tergiversaciones de Remedios de Casa la Fresca
"Tergiversando Paper planes de M.I.A.", señala el grupo Remei de Ca la Fresca en los créditos del videoclip de Tot el que volem és ocupar-te el xalet (2023). La canción, efectivamente, toma los principales elementos musicales del tema de la artista británica de origen tamil, pero cambia la letra (y la lengua). Menos tergiversadora es la versión que la banda arbucienca hizo de Born slippy (1995) de Underworld: Nascut descarat. La maniobra con Paper planes (2008) fue aprovechar una canción preexistente y cambiarle la letra para abordar una temática cercana a Remei de Ca la Fresca. Es justamente lo que había hecho el grupo Kortatu en 1985: tomar la música de Chatty chatty, del jamaicano Toots Hibbert (Toots and The Maytals), añadirle una letra nueva (en euskera) para explicar otra cosa y cambiar el título original por uno nuevo: Sarri, Sarri, la canción sobre la fuga de Joseba Sarrionandia de la prisión. Es una práctica bastante habitual en la música, sobre todo cuando se aprovechan melodías tradicionales. En el disco Descasada (2026), Magalí Sare versiona The secret marriage, "una canción alemana [An den kleinen Radioapparat], con música de Hanns Eisler y letra de Bertold Brecht, sobre un refugiado de la Segunda Guerra Mundial". Sting le cambió la letra completamente e hizo "un poema precioso sobre un secret marriage". "Me siento identificada, con eso que hizo Sting, porque me gusta trastear las canciones", explica Magalí Sare.
Uno de los problemas de hacer adaptaciones que alteran significativamente la canción original (como cambiar la lengua o la letra) es que, más allá de recibir la remuneración correspondiente, el autor (o el propietario de los derechos de la composición) tiene la potestad de autorizar o negar la versión. Si se salta la norma, a pesar de pagar los derechos de autor, puede ocurrir que el autor pida que la canción se retire de los puntos de venta y de las plataformas de streaming, e incluso puede reclamar una indemnización si considera que la adaptación atenta contra los derechos morales.
Maggie, Paula, Manela y la gente normal
Deslocalizar o relocalizar canciones puede tener resultados fascinantes. Para componer Maggie's farm (1965), Bob Dylan recogió toda una tradición de piezas folk sobre granjas, como Tanner's farm (1934), de Gil Tanner y Riley Puckett, y Down on Penny's farm (1929), de los Bentley Boys. En 1980 el grupo británico The Specials convirtió Maggie's farm en una protesta contra las políticas de Margaret Thatcher. En 2007 fue Mazoni quien hizo una magnífica adaptación al catalán, La granja de la Paula empapada de funk-rock, y que se podía interpretar como una llamada a la emancipación en un entorno rural. En 2022 La Ludwig Band tomó el espíritu para hacer Manela, no quiero currar para usted, una variación de la historia de Maggie's farm en el Alt Empordà con un estribillo irresistible y una dosis de ironía burlona inexistente en el original. Otros grandes ejemplos de adaptación al catalán son del grupo Manel: La gent normal, versión de Common people de Pulp, y Les estrelles, cover de Stars, de Janis Ian, que el grupo barcelonés hizo inspirado por la versión que hizo Nina Simone y con Joan Manuel Serrat en el horizonte.
Manel, Madonna y el arte de acertar el 'sample'
Hang up (2005), de Madonna, le debe buena parte del éxito a Abba. Madonna utilizó un sample de la Gimme! Gimme! Gimme! (A man after midnight) (1979) del grupo sueco; de hecho, esta muestra es el fragmento que marca el tono disco de Hang up. Sin el sample, la canción no sería lo mismo. Aproximadamente, es lo que pasa con Per la bona gent (2019), de Manel, que incorpora un sample de Alenar (1977) de Maria del Mar Bonet que aparece hasta tres veces a lo largo del tema. Cada vez que irrumpe Alenar, la canción recibe un impulso. El grupo Manel pidió permiso a Maria del Mar Bonet para la reproducción fonográfica, indispensable en casos como este. En el mismo disco había otros samples, como uno de menos notorio de Vine a la festa, de Els Pets, al inicio de la canción Aquí tens el meu braç.
La técnica del sample desarrollada por el hip-hop en los años ochenta ha generado grandes momentos musicales, y también unos cuantos pleitos por plagio o uso indebido. Es lo que le pasó al grupo británico The Verve, que en la canción Bitter sweet symphony (1997) utilizó un fragmento del arreglo orquestal que Andrew Loog Oldham había hecho para The last time (1965) de The Rolling Stones. Adan Klein, que era el propietario de los derechos de la producción de The last time, demandó al grupo. El litigio fue complejo, porque The Verve había pedido permiso para utilizar un fragmento concreto de cinco notas, pero Klein consideraba que había utilizado más material del pactado. Finalmente, el grupo tuvo que renunciar a los derechos de la canción. Ten cuidado con no atar bien los samples.
La inspiración del punto de vista: Leonard Cohen, Dolly Parton, Rocío Jurado y Manel
A veces la inspiración (hablar de plagio sería poco cuidadoso) no tiene que ver ni con la música ni con la letra, sino con el punto de vista. Famous blue raincoat (1971) es una de las mejores canciones de Leonard Cohen. Responde al género epistolar, subgénero "el protagonista se dirige a otro hombre", quizás el amante de la mujer que ama, quizás él mismo como amante en un juego de espejos inquietante. Este punto de vista, el del amante dirigiéndose al "tercer vértice" del triángulo sentimental, ha propiciado canciones extraordinarias, como Jolene (1973), de Dolly Parton, en la que la protagonista pide (implora, de hecho) al amante del marido que lo deje. "No puedo competir contigo, Jolene (...) / Por favor, no me quites al hombre (...) / Puedes elegir el que quieras", cantaba Dolly Parton en una canción de la que se han hecho magníficas versiones (sobre todo una de Miley Cyrus). Benvolgut (2011), una de las cimas del grupo Manel y del talento como letrista de Guillem Gisbert, bebe de esta tradición epistolar, y se inspira en dos magos del punto de vista: José Luis Perales y Manuel Alejandro. Del primero toma la curiosidad y el desasosiego de ¿Y cómo es él? (1982): el hombre que interroga a la mujer sobre la sombra del amante. De Manuel Alejandro, asume la contundencia de Señora, la canción que inmortalizó Rocío Jurado en 1979 y que parece una respuesta a Jolene donde es la amante la que se dirige a la esposa. Benvolgut juega con los dos puntos de vista en un ejemplo perfecto de inspiración legítima que da un fruto esplendoroso.