Música

Prodigios artísticos para celebrar 50 años de música en el Grec

Maria del Mar Bonet, Mayte Martín, Tarta Relena y Estrella Morente, entre otras, brillan en una noche bochornosa en el Teatre Grec

BarcelonaLa elección artística hacía prever una noche muy interesante para celebrar musicalmente los 50 años del Festival Grec en el Teatre Grec de Barcelona. Y el repertorio que aparecía en el programa de mano mostraba un cuidado especial en la selección del material, con un sutil hilo de referencias griegas, puentes entre las diferentes orillas del Mediterráneo y Latinoamérica, determinación pacifista y vuelo poético (de Zülfü Livaneli a Kavafis, de Aristófanes a Ramon Llull). Más que de verbena y embriaguez, Cançons del Grec. 50 anys de música, ponts i mestissatge se intuía como una noche serena, y lo fue, pero con un montón de momentos inolvidables.

El primero de todos, la aparición inicial de Maria del Mar Bonet, diva del Mediterráneo y patrona del Grec por derecho y arte desde las memorables noches en la Plaça del Rei en los años noventa. A trío, con el guitarrista Borja Penalba y el percusionista Antonio Sánchez, declamó los versos a la mar mestiza de Livaneli en Merhaba ("Al recuerdo de Ulises que enseñó a la tierra / la pasión primera de hacerse a la mar"), más pertinentes que nunca también por la coincidencia con el estreno de la Odisea cinematográfica de Christopher Nolan. También cantó al amigo amado de Llull, y entre uno y otro espetó la rabia de S'aigo no, la canción dedicada a las víctimas de la dana de Valencia de 2024 que se ha convertido en uno de los momentos cumbre de los conciertos de este año de Maria del Mar Bonet, tal como hizo notar la reacción del público. Qué estremecedora sensibilidad.

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El segundo momento inolvidable fue la actuación de Mayte Martín, combinando la formación de cuarteto y la de trío. Pletórica de voz y de intención dramática, comenzó dulcemente, meciéndose en la melodía de El breve espacio en que no está de Pablo Milanés y mirando al cielo cuando llega la asunción de los versos definitivos (“La prefiero compartida / antes que vaciar mi vida. / No es perfecta, mas se acerca / a lo que yo, simplemente, soñé”). Después encajó el desconsuelo de Ne me quitte pas de Jacques Brel, rematada con un arreglo de la pianista Nelsa Baró a la manera de Nina Simone. "Lia", de José María Cano, que Martín canta con entrañas de bolero y piel de jazz, fue fantástica como siempre, proyectando el deseo y haciendo de la vulnerabilidad firmeza (“Cuánto amor nos cabe de una sola vez”). Pero el prodigio final llegó con "Porque vas a venir", de Carmen Guzmán y Amanda Velazco, que la cantante barcelonesa administra con perfume de tango hasta que acelera las estrofas y bien parece que vive dentro de la canción. Rigor en la afinación y toda la vida puesta en la interpretación. Ovación y bocas abiertas entre una sofocación insoportable que habría desesperado al mismo Odiseo.

No debe de ser fácil salir al escenario después de Maria del Mar Bonet y Mayte Martín. Con buen criterio, el espectáculo se convirtió entonces eminentemente coral. Producido por Abacus Idea, Tresc y el Taller de Músics, y con dirección artística de Cristina López, el homenaje al Grec convocó a otras solistas, pero acompañadas por una decena de instrumentistas y un ensemble vocal dirigido por Selma Bruna. La buena predisposición y el despliegue conceptual no siempre garantizan grandes resultados en este tipo de formatos, pero esta vez funcionó, tanto por la calidad de los músicos como por la generosidad de los solistas y la contención de unos arreglos que huían de la acumulación gratuita. Solo las pausas logísticas entre actuaciones hicieron que se resintiera el ritmo. Nada grave, dada la cantidad de buenos momentos que se pudieron disfrutar.

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Por ejemplo, Rosa Zaragoza regaló sonrisas y espíritu festivo en una celebración coral de raíz sefardí. Meritxell Gené pilotó el Vaixell de Grècia de Lluís Llach jugando con las dinámicas del micrófono mientras Borja Penalba hacía dialogar el acordeón con el bajo de Tomàs Pujol. Y el mismo Penalba invocó a Víctor Jara con la adaptación al catalán de Te recuerdo Amanda que hizo Raimon. Lucía Fumero representó buena parte del propósito del concierto ligando diferentes tradiciones musicales (jazz, canción de autor y músicas populares latinoamericanas) y dejando espacio para la magnífica trompeta de Alba Careta (otro apellido arraigado en la música del país, como Fumero) a La muerte despierta, que también incluyó pandero cuadrado, coro, viola y violonchelo.

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La impactante Estrella Morente y las impactantes Tarta Relena

Y entonces llegó el impacto: Estrella Morente, vestida de rojo y con la calma de las más grandes (parecía Rocío Jurado), apareció para encarnarse en una Lisístrata flamenca y jazzística y para reivindicar el legado morentiano, tanto el artístico como el humanista. La cantante granadina, que exclamó su amor por Barcelona y el Taller de Músics, se movió con naturalidad entre los arreglos de la banda y aplaudió tanto la viola de Uixi Amargós (más sagas musicales) como la trompeta de Careta. Era muy gratificante ver a una personalidad artística como Estrella Morente tan bien avenidas con los músicos. El último momento inolvidable lo protagonizaron las Tarta Relena, primero las dos solas cantando Kavafis vía Carles Riba y después acompañadas de la banda, elevando El suïcidi i el cant, una de las mejores canciones del dúo barcelonés. Casi dos horas después del inicio del concierto, todos los músicos (menos Maria del Mar Bonet y Mayte Martín) cerraron el espectáculo con un juego de coplas injertadas de canciones populares como Jo no canto per la veu (a la manera de Maria Arnal y Marcel Bagés) y La presó de Lleida, entre otras.

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"Celebramos 50 años del Festival Grec, un acontecimiento que hace que las personas quieran un poco más a esta ciudad", dijo Maria del Mar Bonet. "Es un festival importantísimo para este país", añadió Mayte Martín. "Es un placer, un privilegio, formar parte de una noche mágica en el Grec", admitió Estrella Morente. "¡Por muchos años de Grec y viva las artes en vivo!", gritó Helena Rosa, de las Tarta Relena, sintetizando el espíritu de todo ello.

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