Música

Guitarricadelafuente y Rusowsky ponen la guinda final a un Festival B descafeinado

La nueva hornada del pop estatal toma el protagonismo en una edición de contrastes que continúa marcando la agenda musical urbana

Concierto de Guitarricadelafuente en el Festival B.
Sebastián Marín
20/09/2026 - 17:08 h.
4 min

BarcelonaAl ritmo de Guitarricadelafuente y Rusowsky, dos de los referentes –ya internacionales– de la nueva hornada musical y artística española, el Festival B puso punto final a la edición 2026 con una sensación agridulce por los altibajos vividos durante los tres días, pero también de continuidad. El festival barcelonés, que se volvió a celebrar en el Parc del Fòrum, sigue siendo una cita de referencia para la música urbana y un termómetro de los nuevos sonidos emergentes que, con los años, acaban saltando al mainstream. Pero, a diferencia de la edición anterior, esta vez la cita, alargada a tres jornadas, parece haber perdido fuelle. Mismo público joven, pero menos colorido y atrevido que otros años en la vestimenta, con una predominancia clara del negro, menos ambiente festivo a priori y con la novedad de una masa en aumento de espectadores de habla inglesa.

Mushka, Jimena Amarillo, Sanguijuelas del Guadiana y Alosa fueron algunas de las propuestas que pasaron por los cuatro escenarios repartidos por el recinto durante tres días de presentaciones de álbumes, finales de ciclo y nuevos comienzos. Desde el jueves, más cercano a la esencia del festival, hasta el viernes de los virales, antes de llegar al sábado del mainstream, el Festival B cumplió, pero sin la contundencia esperada después del cartel del año pasado, con Judeline, Amaia, Ralphie Choo y Barry B como cabezas de cartel, que se han visto acompañados de la viralidad estos últimos meses.

Viernes de contrastes

Tras un jueves inaugural marcado por la naturalidad de Jimena Amarillo, la solidez de Natalia Lacunza y el ñunk de los valencianos Mala Gestión, el segundo día llegó con un menú más comercial. Mushka, Leïti y Yung Beef acapararon las miradas, mientras artistas como Ultralone, Akriila y MVRK sacaban pecho de sus producciones. Leïti recordó Palestina durante el concierto con la presencia de varias banderas, alternando catalán y castellano, y Stereo Madness ofreció una de las propuestas más sólidas del día, con una exhibición instrumental de cosmik funk de los ochenta que el público celebró y bailó sin miramientos.

D. Valentino movilizó al público con Mikasa, Fvck e Soltera, antes de dar paso a Claudio Montana y Juicy Bae y, finalmente, a Mushka. La de Vilassar ofreció un concierto redondo, acompañada de una banda muy sólida y de su productor de referencia, el Roots, a la guitarra. Ouineta y Julieta completaron la fiesta antes de que todo el escenario principal cantara Colgando en tus manos, de Carlos Baute y Marta Sánchez. Un clásico generacional muy lejano al estilo del festival, pero que nadie dudó en entonar. Yung Beef, en cambio, cerró la noche con una actuación irregular y un playback notable.

Imagen del público del sábado, tercer día del Festival B.

Sábado redondo para cerrar

El tercer y último día lo inició el barcelonés Gavina.mp3, con un concierto mucho más potente, emocional y rockero que el de su aparición sorpresa del día anterior. Cambio completo de ritmo con Alosa, que con una propuesta casi acústica y 100% instrumental bajó las pulsaciones e hipnotizó al público con los ocho instrumentos sobre el escenario.

Nuevo concierto sorpresa, esta vez de Alizzz, que el año pasado fue uno de los cabezas de cartel del festival. Enérgico y contundente, consiguió que un público que ya se marchaba hacia los diferentes escenarios retrasara la partida para quedarse con la propuesta del productor que ha hecho grande, entre otros, la figura de C. Tangana.

De la energía de Alizzz a las baladas tristes de Pablopablo, que concentró las miradas en el escenario principal, donde desde hacía horas decenas de fans esperaban a Guitarricadelafuente y Rusowsky. Antes de los dos protagonistas de la jornada, la badalonesa Maria Arnal dejó una exhibición vocal íntima pero poderosa, amplificada por los movimientos de las bailarinas que la acompañaban.

Dan las nueve en punto de la noche y sobre el escenario principal del Festival B aparece el hombre del momento. Guitarricadelafuente, doblemente consolidado como cantautor con Spanishleather (2025) y como protagonista de La bola negra (2026), la película de los Javis, abre con Full time papi. Le sigue una quincena de canciones escogidas para que el ritmo no baje ni un segundo. Suenan Calypso, Pipe dream y Guantanamera, antes de que Agua y mezcal, el éxito viral, resuene por todo el recinto.

La potencia de los bajos, la voz del público siguiendo las letras, los más fanáticos con los ojos cerrados para sentirse un poco más cerca del cantautor valenciano. La conexión es tal que, cuando acaba el repertorio, nadie se marcha. Absolutamente nadie. Reclamado por el público, al que se ha ganado también después de mantener el catalán durante buena parte del concierto, interpreta un bis de dos temas. BABIECA! acaba de liberar a un público que entra en un primer éxtasis antes de la llegada de Rusowsky y el imaginario de uno de los álbumes del verano.

Con una puesta en escena equivalente a la de sus conciertos en solitario, el cantautor madrileño quiso cerrar gira en Barcelona después de meses girando con el lanzamiento de Daisy (2025). Empezó a ritmo de Johnny Glamour en una declaración de intenciones, aunque la energía no recuperó toda su fuerza hasta el tramo final. Los problemas técnicos iniciales no impidieron una demostración de por qué Rusowsky es una de las figuras que ya han traspasado las fronteras: Altagama, 4 daisy, Sophia y Pink+Pink marcaron un primer tramo más lento; Liit, Bby Romeo y Gata, uno más romántico; y Mwah:3, Malibu y Dolores sirvieron de redoble final.

Al ritmo de los dos artistas que mejor representan el momento actual de la música estatal, el Festival B bajó el telón de una edición más larga, irregular y menos sorprendente que la anterior, pero que mantiene intacta su capacidad para ser escaparate de los sonidos que, tarde o temprano, acabarán marcando la agenda musical nacional e internacional.

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