Christopher Nolan convierte la 'Odisea' en un film de venganza, oscuro y fascinante
'La odisea' recapitula las inquietudes habituales del director británico, que redobla su apuesta por el cine como espectáculo audiovisual abrumador
- Dirección: Christopher Nolan. Guion: Christopher Nolan a partir de Homero172 minutosReino Unido y Estados Unidos (2026)Con Matt Damon, Tom Holland y Anne Hathaway
En el prólogo de la reciente traducción de la Odisea editada por Bernat Metge Universal, Roger Aluja recuerda cómo Ulises se diferencia de Aquiles, el guerrero triunfante de la Ilíada, en el hecho de que su gloria no culmina en la victoria en la batalla sino en el regreso posterior a casa. En su apropiación del clásico de Homero, Christopher Nolan toma buena nota. Nueva muestra del cine entendido como un espectáculo audiovisual inmenso, la grandiosidad de La Odisea no radica en la épica del combate sino en el peso abrumador de unas circunstancias externas que un humano como Ulises no puede controlar. En su film más oscuro (nada mediterráneo), Nolan vacía el viaje de la dimensión aventurera más gozosa y se acerca al terror en algunos de los mejores pasajes: la captura en la cueva de Polifemo, la perturbadora transformación de los navegantes en cerdos por parte de Circe, el inquietante descenso al Hades... Ludwig Göransson lo envuelve todo con una banda sonora táctil que nos sumerge en la ira oceánica de Poseidón.
La experiencia subjetiva del tiempo por parte de los protagonistas configura la mayoría de films del director de Origen. En La Odisea se traduce en la estructura típica del mejor cine de venganza: la acumulación demorada de reveses y esperas por parte de Ulises desemboca en un último acto de violencia desatada, una puesta en escena de la brutalidad como nunca habíamos visto en la filmografía del británico. Nolan convierte la adaptación bastante fiel de una obra canónica en una recapitulación de sus inquietudes habituales. Interstellarya era, de hecho, una versión libre de la Odisea. Pero aquí Ulises se emparenta sobre todo con la figura atormentada de Oppenheimer como héroe que lamenta cómo su gesta más celebrada ha roto las reglas del juego de toda una civilización. Y el film se acaba distanciando finalmente del original literario en la autoconsciencia del protagonista respecto al horror de sus actos, una reflexión que resuena en nuestro presente.