Cine

El músico de Bañolas que crea las bandas sonoras de Albert Serra

Marc Verdaguer, compositor habitual en todas las obras del cineasta y miembro del grupo Molforts, acaba de participar en el proyecto de Ingrid Caven estrenado en Locarno

13/09/2026 - 08:00 h.

GeronaMarc Verdaguer es uno de los nombres habituales dentro del particular universo creativo de Albert Serra. Músico y miembro del grupo de Bañolas Molforts, ha trabajado en todas las bandas sonoras del cineasta, desde la embrionaria Crespià (2003) hasta la última obra, Out of this world, todavía en la fase final del montaje. También ha firmado la música de filmes de otros directores, como Alain Guiraudie, producidos por Andergraun Films, y ha colaborado en propuestas audiovisuales experimentales y performativas de artistas como Jordi Mitjà y Vagina Dentata. Ahora acaba de estrenar en el Festival de Locarno la película Seize moments de ma vie,un concierto extravagante con la mítica actriz Ingrid Caven y los Molforts, grabado en París por el mismo Serra y que se verá en Barcelona dentro del Festival In-Edit.

El músico y el cineasta se conocieron en un bar de noche de Banyoles alrededor de los años 2000. A partir de aquel encuentro, Verdaguer se animó a participar en el rodaje de Crespià, una especie de musical rural muy alocado, y desde entonces forma parte de la troupe artística de Albert Serra. En las obras del director de Banyoles nada es convencional. Tampoco la música. Así que, cuando compone las notas que acompañan a las películas, Verdaguer no trabaja con imágenes del rodaje ni con órdenes muy precisas, sino que Serra, especialista en generar confusión y desconcierto en todo su equipo, solo le transmite ideas o temas bastante vagos. Después, el compositor crea libremente, envía horas de material sonoro y todo se acaba de perfilar durante el montaje, clave en el proceso creativo del cineasta. "En Pacifiction, por ejemplo, Albert me dijo que quería una mezcla de música electrónica y de la Polinesia. Con estas indicaciones empecé a investigar, con mucha intuición, buscando sonidos y huyendo siempre de cualquier estereotipo", explica Verdaguer.

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Esta libertad de crear sin apriorismos y de huir de cualquier yugo que limite la creatividad y la originalidad es una máxima absoluta en la manera de entender el arte de Serra. Verdaguer comulga con ello, y por eso sus dos formas de trabajar casan muy bien. El compositor, lejos de incomodarse con esta falta de coordenadas e instrucciones, lo valora positivamente. "Es una incomunicación deliberada, me permite abrir caminos y hace que la música no caiga en clichés. Me imagino los mundos que me explica y les busco un sonido", destaca el compositor.

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"La banda sonora es como el olor de la película"

En las composiciones de Verdaguer, música y sonido son términos bastante indistintos, ya que, en las películas de Albert Serra, la banda sonora no está hecha de grandes melodías, temas reconocibles o progresiones armónicas al estilo de los grandes maestros de Hollywood. Todo ello es más bien un paisaje sonoro o una atmósfera auditiva que acompaña y dialoga con las imágenes. Así lo define el músico: "La banda sonora es una parte sensorial de la película, es como el olor de la película. Y cada proyecto pide un olor diferente, sea para reforzar una situación o, al contrario, para buscar un contraste".

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De hecho, Verdaguer se autodefine como un "pintor que mezcla colores", seleccionando sonidos e instrumentos hasta encontrar el concepto sonoro que más tarde encajará con las imágenes. No trabaja con una partitura convencional, con notas, compás y tonalidad armónica, sino que, a partir de las posibilidades de los sintetizadores, el músico pasa horas combinando instrumentos, ritmos, armonías y melodías hasta el resultado final. "Si aparece un leitmotiv, aparece; si una determinada armonía funciona, se mantiene, pero no pienso en notas ni armonías, eso lo dejo para los maestros. Yo prefiero no bloquearme y que todo pase y surja de manera natural", argumenta.

Esta manera de trabajar es bastante singular, pero los referentes musicales y cinematográficos que le alimentan son de tradiciones muy diversas. "He escuchado mucha música y, claro, se ha filtrado todo esto que hago. Son pequeñas cosas de cada una", reconoce. Desde la música clásica del barroco hasta Schönberg, desde las bandas sonoras de Ennio Morricone hasta las tonadas épicas del cine clásico. También los ritmos y las reverberaciones de la música electrónica de los setenta francesa, americana y sobre todo italiana, con nombres como Piero Umiliani y Alessandro Alessandroni.

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El primer disco de los Molforts

Después de estrenar el proyecto con Ingrid Caven, Verdaguer continúa con muchos proyectos entre manos. Serra ya le ha hablado de una futura película, todavía muy embrionaria, y este verano está grabando el primer disco con los Molforts. Son cuatro músicos (Ferran Font, Enric Juncà, Joe Robinson y Marc Verdaguer), amigos de Banyoles, que quedan a menudo en un local para improvisar y hacer música juntos sin perspectivas de conciertos o grabaciones. A raíz del proyecto con Ingrid Caven, sin embargo, han tenido que desarrollar una dinámica de ensayos más ordenada y eficiente, así que quieren aprovechar el impulso para traducir sus temas propios en un álbum editado en buenas condiciones. "La intención es capturar este sonido que hasta ahora ha circulado de manera dispersa en los ensayos. Es de justicia propia y poética y creemos que sería bonito que nos hiciéramos este autorregalo", concluye Verdaguer. De momento, ya tienen siete temas en el saco.

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