La inauguración de la temporada coincidió con el nombramiento de Helena Guardans Cambó (Barcelona, 1960) como nueva presidenta del patronato del Gran Teatre del Liceu, un cargo que en los últimos diez años ha ostentado Salvador Alemany. La trayectoria profesional de Guardans, que desde 2024 presidía el consejo de mecenazgo del Liceu, incluye trabajos como directora de comercio exterior de la Compañía General de Tabacos de Filipinas y directora general del grupo de comunicación Grey. En 1994 fundó la empresa Singular, que presidió durante más de 30 años. En 2019 publicó el libro Todo lo que aprendí de mis hijos y no me enseñaron en la escuela de negocios.
Como es habitual en el inicio del curso operístico, el Liceu contó entre el público con una amplia representación institucional, empresarial y artística. Asistieron el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; la consejera de Cultura, Sònia Hernández Almodóvar; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; el presidente del Parlament, Josep Rull, y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el de Industria y Turismo, Jordi Hereu. También estuvieron presentes los expresidentes Jordi Pujol, José Montilla y Pere Aragonès.
Como protesta por la presencia de Anna Netrebko en el reparto de Aida, unas decenas de ucranianos se concentraron frente al Liceu. “La cantante rusa es una propagandista del imperio ruso” y “Vergüenza para el Liceu, Putin terrorista” fueron algunas de las consignas que se gritaron mientras los invitados entraban al teatro.