Eterna dama de las camelias
La Fundación Ópera Cataluña culmina la temporada con 'La traviata'
'La traviata', de Giuseppe Verdi
- Dirección escénica: Carles Ortiz. Dirección musical: Andrés Salado.Intérpretes: Tina Gorina, Antoni Lliteres, Luis Cansino, Tamara Abraão, Laura Obradors, Adrià Mas, Alejandro Chelet, Lluís Vergés, Jordi Serrano-Jové, Oriol Luque, Néstor Corona, Cor d'Amics de l'Òpera de Sabadell y la Orquestra Simfònica del Vallès.Teatre La Faràndula de Sabadell. 22 de abril de 2026.
La víspera de Sant Jordi, la FOC (Fundació Òpera Catalunya) ponía punto final a la temporada 2025-26 con una nueva producción de La traviata, una ópera que la entidad sabadellense ha montado en diversas ocasiones a lo largo de su dilatada carrera. Y aprovecho para sugerir que la FOC cree una fuente de consulta virtual donde consten los títulos y repartos programados desde 1982.En esta ocasión, la ópera de Verdi cuenta con un doble reparto, aunque puede acabar siendo triple si Maria Miró, inicialmente prevista como una de las Violetta anunciadas –la otra es Montserrat Seró–, se incorpora a las funciones previstas dentro y fuera de Sabadell, después de que una afección vocal la haya apartado. En la función de estreno, la soprano protagonista fue Tina Gorina. La cantante de Sant Feliu de Guíxols, que ya había cantado el rol titular en Valencia, desplegó una musicalidad sensacional, especialmente en un segundo acto lucido y con momentos inolvidables, como la manera de articular la frase “Dite alla giovine, si bella e pura”.Buen material, también, el del tenor mallorquín Antoni Lliteres, un Alfredo entregado, con cabaletta incluida en el segundo acto después de resolver con convicción y firmeza De miei bollenti spiriti.Por su parte, el barítono Luis Cansino exhibió muy buen gusto en el fraseo y en el uso de los reguladores en su duet con Violetta y la posterior ária (y también cabaletta) ante Alfredo. La voz es irregular, pero Cansino se las sabe todas y sacó buen partido del material de base.Buen material también el del foso, con una Simfònica del Vallès lucida y con momentos brillantes (también el Cor d’Amics de l’Òpera), aunque la dirección de Andrés Salado no siempre la acertó en la concertación y con alguna entrada en falso que puntualmente despistó a los intérpretes en el escenario.Carles Ortiz es un veterano director, que sabe escenificar muy bien y que cuenta con la complicidad de la concepción espacial de Jordi Galobart y del movimiento de Jaume Sangrà. En este caso, al servicio de un título archiconocido y sobre el cual ya se ha dicho prácticamente todo. Sin embargo, la idea de trasladar la acción original de la ópera (década de 1840) al glamour de la alta sociedad de 1950 no tan solo mantiene vivo y actual el espíritu de la trama original, sino que ayuda a enfatizar la soledad de la protagonista. Todo un acierto.Después de la gira que llevó el espectáculo a Manresa, Vic, Reus, Viladecans, Cornellà, Lleida, Sant Cugat del Vallès, Granollers, Girona, Tarragona y Barcelona, la FOC calienta ya motores para una nueva temporada, con obras como L’elisir d’amore, el binomio Cavalleria rusticana / Pagliacci, Cançó d’amor i de guerra y Aida. Dos de estos títulos, por cierto, también presentes la próxima temporada en el Liceu... ¿no se podrían poner de acuerdo?