Humor

Raquel Hervás: "Sufro ansiedad desde los 13 años pero no lo sabía"

La cómica, que nació en Barcelona pero creció en Murcia, es uno de los nuevos talentos del humor en Catalunya

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BarcelonaRaquel Hervás (Barcelona, 1991) tiene un catalán salpicado de frases hechas y de vez en cuando se pregunta si es más correcto decir vivint o visquent. A pesar de que seguramente le resultaría más fácil saltar al castellano para expresarse, en ningún momento cede a la tentación. "Me da rabia la gente que me critica por los errores que cometo en catalán. Más vale hablarlo mal que no hablarlo, ¿no?", dice la humorista. Su perseverancia con la lengua es poco habitual en una Barcelona llena de castellanoparlantes sin ganas de expresarse en catalán. Ella nació en Catalunya con el castellano como lengua materna y aprendió el catalán en la escuela. Cuando tenía 10 años se mudó a vivir a Caravaca de la Cruz (Murcia) con sus padres, y sus conocimientos del idioma quedaron congelados.

El 2017 volvió a Barcelona y decidió recuperar el catalán. "Tenía el vocabulario de una niña, así que di clases con Ferran Marquina, que me ayudó mucho", explica Hervás. Todavía ahora admite que le da vergüenza hablar en catalán en según qué contextos –"siento que me faltan herramientas", dice–, pero trabajar en TV3 la ha animado a no desistir. Hervás se encarga de las redes sociales, la animación de público y los memes del Està passant, colabora en una sección en La fábrica de Rufián y en el podcast de La Llama School. También gira por el país con su espectáculo de stand-up y el 8 de julio actuará en el Festival Cruïlla.

Un accidente que le cambió la vida

A veces Hervás se pregunta cómo habría sido su vida si a su padre, albañil de profesión, no le hubiera caído una grúa encima que lo dejó con la espalda rota de arriba abajo e inmovilizado en casa. "Aquel accidente lo cambió todo: el lugar donde vivíamos y la manera como mis padres entendían el trabajo. De repente nos habíamos marchado a Murcia y tenía a mi padre cada día en casa sin poder moverse, escayolado de arriba abajo", recuerda la cómica. Instalarse en Caravaca de la Cruz la empujó hacia el humor. "Cuando vivía en Santa Coloma de Gramenet e iba al instituto lo pasé muy mal. En Murcia el humor se convirtió en una herramienta para defenderme. No quería pasar por la misma experiencia", explica Hervás.

Con el tiempo, aquel escudo de bromas graciosas que se ponía para ir a la escuela se convirtió en una manera de ganarse la vida y de hablar de la ansiedad. "Sufro ansiedad desde los 13 años, pero no lo sabía. Le puse nombre cuando vine a vivir a Barcelona, con 25 años. No podía salir de casa, tenía ataques de pánico y sudor frío. Fui a la psicóloga y me dijo que tenía un trastorno de ansiedad generalizada. Poder ponerle nombre fue liberador", explica. "Los milenials somos la generación que ha empezado a hablar de la ansiedad y a decir que esto que nos pasa no es normal. Porque no es normal irte a la cama a las doce y no dormirte hasta las tres pensando que algún día tus padres morirán y todo será caos y destrucción", explica. En Instagram tiene una cuenta hecha de memes que ejemplifican con ironía qué significa vivir cada día con ansiedad. También habla de ello sobre el escenario, porque el stand-up "no ayuda a superar un trauma, pero es catártico". Cuando baja de él se siente "más ligera, aunque el problema continúe".

Desde hace un tiempo, Hervás siente que profesionalmente se encuentra en un espacio prometedor y que ahora solo se trata de salir adelante. No siempre lo ha tenido claro, sobre todo en sus inicios. "Me gusta mucho escribir de forma humorística y siempre me ha hecho feliz hacer gracia a los míos. Pero durante mucho tiempo no me planteaba que el humor pudiera ser una salida profesional", admite. Vivir en un pueblo pequeño de Murcia la hacía sentir "muy limitada" y, además, le faltaban referentes. "No es lo mismo ser un hombre y ver a hombres haciendo monólogos que ser una mujer y ver solo a hombres haciendo monólogos. Esta idea de que no había oportunidades para mí me quedó en el subconsciente", dice. A la hora de elegir carrera primero escogió administración y dirección de empresas y después se decantó por magisterio. Esta carrera incluso la acabó, a pesar de que todavía no ha recogido el título y, hoy por hoy, no se imagina haciendo de maestra.

Contra el auge de la extrema derecha

Hervás se instaló en Barcelona con la esperanza que fuera "la ciudad de las oportunidades", y la vida en Catalunya le ha dado la razón. "Ahora mismo estoy haciendo lo que más me gusta del mundo, y poder decir esto con 30 años me hace muy feliz. Sobre todo porque me he pasado toda la vida perdida y las decisiones me han llegado tarde", dice. Aun así, la humorista no reniega de sus años en Caravaca de la Cruz y reconoce que, en cierto modo, tiene raíces murcianas. Por eso está "muy preocupada" por el auge de la extrema derecha en Murcia y es crítica con la respuesta de todos los partidos políticos.

"Soy una mujer de izquierdas. Veo que Murcia tiene una población envejecida y todo está muy radicalizado. El populismo cala mucho, es fácil vender discurso sin ningún tipo de reflexión", lamenta Hervás, que también cree que parte de la responsabilidad es de la izquierda: "Desde su punto autocrítico y flagelador, los partidos de izquierdas no han sabido acaparar esta masa descontenta que está huyendo –subraya–. No digo que Vox lo esté haciendo bien, sino que la gente de izquierda no lo estamos haciendo lo suficientemente bien. Tendríamos que dar un paso adelante y decir que se nos está yendo todo de las manos". 

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