Estreno teatral

Àlex Rigola: "Me habría gustado ir a las fiestas de la Factory"

El director sitúa el 'Sueño de una noche de verano' en el espacio creativo que impulsó Andy Warhol en la Nueva York de los años 60

Andy Warhol (Lluís Villanueva) en la 'Factory' de Rigola.
29/06/2026
3 min

BarcelonaÀlex Rigola quería recuperar la magia del Sueño de una noche de verano que estrenó en una macroproducción en Düsseldorf en 2014. La idea era colocar un montaje con un gran reparto en una sala pequeña como el teatro Heartbreak Hotel. "Cuando pienso en el Grec, pienso en un festival, en una fiesta y, por lo tanto, el Grec debería servir para que en las salas de la ciudad pasen cosas especiales", defiende Rigola, que fue candidato a dirigir el festival. Con esta máxima estrena un espectáculo que requiere una entrega especial de todos los participantes, interpretativa y también económica, porque ni llenando la sala salen los números: doce intérpretes actuarán durante todo el mes de julio en un escenario para setenta localidades (que están prácticamente agotadas).

Pero no solo el tamaño del espectáculo es el aliciente, sino también la apuesta dramatúrgica. "Básicamente, son unos enamorados que se escapan y van a parar a un bosque mágico de amor y libertad donde reina el caos. Vaya, acaban en una rave donde hay hadas", resume Rigola. "¿A mí a qué fiesta me habría gustado ir? –plantea el director–. Mi bosque mágico es la Factory de Warhol de los años 60". Por eso, como ya hizo en Alemania, el Sueño se transforma en la Factory y hace encajar los personajes reales de aquel mundo de libertad tan radical como peligrosa con los personajes de la comedia de Shakespeare.

Pero, en un giro más, Rigola ha decidido ahora cambiar la edad de los protagonistas. Los cuatro jóvenes enamorados que huyen no son adolescentes, sino que son ancianos que escapan de una residencia. Así, Muntsa Alcañiz, Toni Sevilla, Francesca Piñón y Oriol Genís se convierten en los protagonistas de la obra, mientras que Lluís Villanueva (un Warhol con peluca pero sin imitaciones), Jordi Oriol, Biel Duran y Jordi Rico son los personajes de la Factory; y los jóvenes Nil Cardoner, Elisabet Casanovas, David Menéndez Boye y Roger Julià son el grupo de artesanos de Shakespeare que aquí representan al grupo The Velvet Underground preparando un concierto y una rendimiento. En la puerta del teatro hay un quién es quién para que el espectador pueda seguir los dos hilos, si le interesa profundizar en las conexiones. Porque tanto está el texto original de Shakespeare (versión Salvador Oliva) como hay un montón de hechos reales que tuvieron lugar en la Factory. El Heartbreak Hotel se ha transformado en un espacio de color plateado, con cuadros pop seriados, botes de sopa Campbell y nubes plateadas. Y todo esto en solo setenta minutos.

"Quería hablar de la posibilidad de ser diferente –avanza Rigola–. La Factory era un lugar donde todo el mundo podía encontrarse, tuviera los gustos que tuviera, también sexuales. Evidentemente, hubo excesos y acabó mal [aquella primera Factory la cerraron por un atentado]. Eran personas muy intensas, es verdad. Pero es que los que nos dedicamos a las cosas creativas somos intensos y extraños. Quería reivindicar el amor en esta rareza, que nos lleva a tener maneras de relacionarnos que no siempre son fáciles", afirma el director. Rigola quería hablar de la libertad y de la potencia creativa del artista, pero el espectáculo acaba hablando de amor cuando hace el cambio de protagonistas. "Cuando los versos de amor pensados para adolescentes los dice una persona de 75 años, desde su sencillez y sus emociones, tienen un peso y una fuerza", dice el director. "Es un cambio magistral", sentencia Lluís Villanueva.

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