Estreno teatral

Claudio Tolcachir lleva al teatro la novela "más conmovedora" de Miguel Delibes

Carmelo Gómez y Miguel Hermoso protagonizan 'Las guerras de nuestros antepasados' en el Teatro Goya

BarcelonaCuando el dramaturgo y director de escena argentino Claudio Tolcachir leyó Las guerras de nuestros antepasados de Miguel Delibes, sintió que la novela hablaba de él. "Es una obra muy española, pero me pareció hablar de mi familia, de mi país", señala Tolcachir, que es un nombre habitual de la cartelera teatral catalana y ha traído espectáculos como L'omisió de la família Coleman (2018) y Próximo (2019). En la novela de Delibes, encontró "grandes reflexiones sobre la humanidad, el tejido social, los mandatos y lo que ocurre a alguien cuando es invadido por las expectativas de los demás". El director se ha propuesto últimamente "solo hacer espectáculos que impliquen una experiencia de vida" y le pareció que Las guerras de nuestros antepasados era el texto ideal y "más conmovedor" de Delibes.

Para trasladarlo al escenario, el director argentino ha contado con el trabajo de Eduardo Galán, que se ha encargado de la adaptación teatral, y de Jesús Cimarro como productor. Para el reparto, dos actores de primera línea: Carmelo Gómez, galardonado con dos premios Goya y con un Ondas, y Miguel Hermoso, que ha aparecido en series como El ministerio del tiempo y La novia gitana. "Aparte del lenguaje de la novela, que me pareció maravilloso, es una obra que me gusta porque no viene a enseñar, sino a abrir espacio para preguntas. Te cuestiona, te obliga a tomar partido y te hace cambiar", subraya Tolcachir. El espectáculo se estrena este miércoles en el Teatre Goya.

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Una farsa terrible

Para Gómez, Delibes "ha escrito una obra para engañar a todo el mundo". El actor dice que "aparentemente es una historia relajada que va de violencia, de paz y de las bondades del hombre", pero en realidad se trata de "una farsa terrible y lo que cuenta es sólo la punta del iceberg". La acción se sitúa en prisión, en el despacho de un psiquiatra (Hermoso) que atiende a un paciente (Gómez). Éste último, llamado Pacífico, está entre rejas por haber cometido un asesinato. "Cuando le condenan, por no volver a matar a nadie, prefiere quedarse en prisión. El psiquiatra intenta convencerle de que es un ser lleno de bondad, incapaz de cometer un crimen. Pero ha cometido uno. Todo ello nos lleva a preguntarnos: ¿somos todos asesinos en potencia?", reflexiona Hermoso.

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La obra se desarrolla a través del humor y la ironía. "El público ríe muchísimo, quizá demasiado, sobre todo de lo más estrambótico. Es una risa que uno mismo se cuestiona, que invita a burlarnos de la propia esencia para comprendernos", señala. "A veces me hace sentir mal que el público se ría tanto", añade. Él comparte algunas características con Pacífico, el personaje que interpreta. "Tiene un conflicto con sus antepasados, que le dicen cómo debe ser. Vengo de un pueblo y me he encontrado, en el sentido de que siempre me he sentido muy fuera de la vida que se daba por buena allá. En esa exclusión me he construido mi propia identidad y he descubierto que puedo construir mis sueños", dice el actor.

Para la puesta en escena, Tolcachir se ha alejado del realismo. La escenografía es ambigua, sobria y abstracta: está hecha de módulos que se van transformando con la iluminación y que permiten representar los diferentes espacios en los que transcurre la acción. El director también descartó el uso de proyecciones para representar los recuerdos y pensamientos del protagonista. "No forman parte de mi lenguaje escénico. Lo que más me interesa es la posibilidad de imaginar en un teatro a través de los sonidos. Añadir elementos a los actores habría ido en contra de la obra y de los espectadores", defiende.

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Las guerras de nuestros antepasados se estrenó en noviembre del año pasado en el Teatro Palacio Valdés de Avilés, en Asturias. Desde entonces ha llenado plateas, ha hecho temporada en Madrid y ha girado por España. Después de pasar por Barcelona, el montaje seguirá haciendo gira. Está previsto que vuelva a Madrid en mayo del 2024 y que acabe el periplo en otoño del próximo año.