Artes escénicas

Jinyeob Lee: "El espectáculo es bastante doloroso, los intérpretes no paran de tragarse agua por la nariz"

'Muljil', de la compañía coreana Elephants Laugh, llega este miércoles a Barcelona después de hacer gira internacional

Un momento del espectáculo 'Muljil'
3 min

BarcelonaCorea del Sur tiene una de las tasas de suicidio más altas del mundo, con 29,1 muertes por cada 100.000 habitantes, según datos de 2025. La directora surcoreana Jinyeob Lee quería llevar esta problemática al escenario y decidió hacerlo inspirándose en una de las prácticas tradicionales más arraigadas en el país: la de las buceadoras de la isla de Jeju, que practican inmersión a pulmón libre para recoger marisco. Partiendo de la técnica del buceo, Lee ideó el espectáculo Muljil, que ha llevado a cabo con la compañía Elephants Laugh y que se podrá ver este miércoles y jueves en el Teatre Lliure, dentro del festival Grec. La obra sitúa cuatro cubículos llenos de agua en el escenario. En cada uno se sumerge un intérprete con el agua hasta la nariz.

El espectáculo, que llega a Barcelona después de haber pasado por el Festival de Aviñón, lleva a los actores al límite a través de una coreografía acuática de apneas y resistencia pulmonar. "Es una manera de simbolizar este umbral entre la vida y la muerte. Las buceadoras renacen cada día, porque el riesgo de morir en el agua es muy grande", señala la directora, que ideó una serie de movimientos "crudos y realistas" que se amplifican gracias al agua. "El espectáculo es bastante doloroso, los intérpretes no paran de tragarse agua por la nariz", subraya Lee. Mientras los actores se mueven, las voces de sus personajes suenan a través de los altavoces del teatro. Cada actor encarna a una persona oprimida en Corea: un trabajador, un transexual, una mujer embarazada y otra mujer que no se siente bien con su cuerpo y no puede parar de operarse.

"Hay muchas muertes entre la clase trabajadora, en Corea. Hay operarios que necesitan más recursos para utilizar maquinaria peligrosa, pero no hay controles y las empresas recortan costes. Algunos mueren porque el entorno laboral no es lo suficientemente seguro", señala la directora. En el escenario también refleja la opresión que viven las personas LGTBIQ+ y las desigualdades que sufren las mujeres coreanas. "Los salarios son desiguales, tienen muchas dificultades para criar y conciliar y para crecer profesionalmente. En Corea cuando una mujer está casada se la deja de nombrar por su nombre", lamenta Lee. El cuarto personaje, el de la mujer adicta a la cirugía estética, quiere mostrar el impacto de las redes sociales entre los jóvenes en relación con su aspecto físico. "Tenemos muchas adolescentes deprimidas por culpa de los cánones de belleza", dice la directora.

Los cuatro intérpretes –Hyun Sung Seo, Kwanghyun Ma, Joonbong Kim y Aeri Lee0 comparten el escenario con cuatro voluntarios que cambian en cada ciudad donde se representa el espectáculo. En Barcelona participarán dos personas del colectivo LGTBIQ+ y dos refugiados. "Los refugiados también están entre la vida y la muerte, y en Corea hay muchos pero son invisibles", explica la directora. Muljil lleva ocho años dando vueltas por el mundo y supone una de las pocas oportunidades para ver teatro coreano en Cataluña.

Bailar contra el cambio climático

De Corea del Sur también llega este martes y miércoles el nuevo espectáculo de la coreógrafa Sung Im. 1 Degree Celsius surgió a raíz de las preocupaciones del hijo de la artista sobre el estado del planeta. "Un día, saliendo de la escuela, le pregunté qué le entristecía. Me respondió que en clase habían estado trabajando el medio ambiente y el cambio climático. Como adulta sentí la responsabilidad de hacer algo ante el planeta que estamos dejando a las próximas generaciones", explica Sung Im. 1 Degree Celsius es un espectáculo con siete bailarines y se representará este martes y miércoles en el Mercat de les Flors, también dentro del Grec.

Un momento del espectáculo '1 Degree Celsius'.

La coreógrafa se aproxima a esta problemática desde la simplicidad. "Correr, saltar, girar el cuerpo, hacer la croqueta. Con estos movimientos ya tienes bastante para transformar el cuerpo. Busco el movimiento en estado puro y pido a los bailarines que dejen de lado la técnica", señala. Los intérpretes reproducen el ritmo trepidante de la ciudad a partir de una música hecha de sonidos urbanos y de un sonido que simula la subida del nivel del mar.

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