'Primera ley de Newton': una magnífica comedia sobre ser estricto o ser permisivo
El espectáculo de Eu Manzanares encuentra el equilibrio con buenas interpretaciones de Sara Diego, Rosa Gàmiz y Dafnis Balduz
- Dirección: Nelson Valente Intérpretes: Lua Amat, Dafnis Balduz, Sara Diego, Rosa Gàmiz, Anna Sahun, Max VilarrasaLa Villarroel. Hasta el 2 de agosto
La primera ley de Newton es el enunciado científico de la inmovilidad de un objeto si no hay una fuerza que lo empuje. Pasa con los objetos y también con nuestras vidas y con la política, porque si no hay quien empuje cambios reales las cosas siguen como están.
Esto es lo que explica Adri (Dafnis Balduz) a su alumno Inza (Max Villanueva) en la nueva obra de una autora, Eu Manzanares (La conveniencia, Cau), que "mira el mundo desde abajo, con ironía, rabia y ternura". Todo esto lo encontramos en esta magnífica comedia sobre los conflictos a los que se ven acostumbrados los profesores de un instituto conflictivo (¿o debemos decir de gran complejidad?) en un barrio conflictivo (¿o debemos decir zona de atención preferente?). Los docentes deberán escoger entre ser estrictos o ser permisivos.
Inza no es un buen estudiante, pero sí que es un muy buen futbolista, y lo quiere fichar un equipo profesional. Para acceder al sueño que podría resolver la vida del chico y de su madre, necesita haber aprobado la ESO. Y lo tiene difícil. Han descubierto que el chico ha copiado los trabajos. La buena disposición del joven y novel profesor Adri, que cree en la camaradería con los alumnos, se confronta con las maneras más estrictas y la sabiduría que da la veteranía de una profesora con treinta años de experiencia (Rosa Gàmiz). También con la preocupación de la directora (Anna Sahun) por cómo puede verse afectado su proyecto educacional innovador, que acaban de premiar. Los tres deben lidiar con la madre del chico (Sara Diego), una superviviente que no entiende de reglas, y con una presunta periodista joven y pija (Lua Amat).
La comedia busca, y encuentra, el equilibrio entre el humor que imprime la viva dirección de Nelson Valente y la seriedad de los conflictos que se plantean. Es un equilibrio que roza el exceso pero que no se sobrepasa, especialmente en el papel de la madre. Sara Diego le da una luminosa vitalidad que recoge aplausos espontáneos del público. También hay que destacar la interpretación de la profesora veterana de Rosa Gàmiz, igualmente aplaudida cuando se pone realista y pesimista. Dafnis Balduz exhibe su meticulosidad y Lua Amat se encarga del papel más patético y más desquiciado, que defiende con absoluta credibilidad. Muy auténtico Max Villanueva exhibiendo rabia. Un éxito, bien seguro, y muy merecido.