El teatro de mi vida
Dramaturgos, directores e intérpretes ponen en valor las salas de fuera de Barcelona en el marco de la campaña Cap Butaca Buida
BarcelonaA menudo, el amor vocacional por el teatro se despierta lejos de la parafernalia de los grandes estrenos. A veces nace de unos padres vertidos en el teatro amateur, otros en una función escolar que deja boquiabierto al alumno más incrédulo o gracias a unos abuelos entusiastas que, en la tarde del día de Navidad, han abandonado los platos para lavar y han decidido llevar a todos los nietos a ver los Pastorets. Son pequeñas historias tras las que se esconde un gran dramaturgo, director o intérprete catalán que vio brotar la semilla del teatro en la sala de su pueblo o ciudad. Estos espacios acumulan una extraordinaria estima por parte del público, pero paradójicamente son los que reciben menos inversiones, menos programación y menos dedicación institucional.
El sábado 21 de marzo se celebrará por tercer año consecutivo la Diada del Teatre con el objetivo de conseguir que todas las plateas de las salas adheridas queden llenas. Y, este año, precisamente, uno de los objetivos de la campaña Cap Butaca Buida ha sido potenciar la descentralización de la iniciativa. Lo han hecho sumando hasta 248 teatros de Cataluña, de la Comunidad Valenciana y de las Islas Baleares, pero también de Andorra y Buenos Aires. En total –a la espera de cerrar los datos definitivos–, la misión será llenar más de 90.000 butacas con 288 espectáculos y 324 funciones, en un día pensado para reivindicar el valor cultural, social y comunitario de las artes escénicas. Siguiendo el espíritu de la fiesta, hemos pedido a dramaturgos, directores e intérpretes de todas partes cuál es la sala que recuerdan con más cariño para visibilizar que, muchas veces, las experiencias más preciadas pasan fuera de Barcelona.
Jordi Casanovas
Teatro Cal Bolet de Vilafranca del Penedès
Fue gracias a las entradas gratis que le daban en un curso de interpretación que el dramaturgo y director Jordi Casanovas (Vilafranca del Penedès, 1978) empezó a visitar con asiduidad el Teatre Cal Bolet. "Allí hice las primeras funciones con los grupos surgidos de ese taller. Representamos Después de la lluvia, de Sergi Belbel, y El ángel exterminador, de Luis Buñuel. Como no encontrábamos el guión, recuerdo transcribir toda la película en casa, e ir poniendo en marcha y deteniendo el VHS", explica Casanovas, autor de espectáculos como Una historia catalana (2013), La danza de la venganza (2019) y Jauría (2024). Tenía entonces 18 años y ya empezaba a tomar conciencia de que su vida profesional pasaría por los escenarios, o al menos que él intentaría que así fuera.
En Cal Bolet, Casanovas sembró también la primera semilla de la compañía que después se transformó en la Flyhard y que acabó abriendo una de las salas más pequeñas (y de mayor éxito) de Barcelona. Antes, sin embargo, movieron Cal Bolet con montajes como Neoburning Generation, que pasaba todo en la platea y situaba al público a cuatro bandas. "Cal Bolet es un teatro pequeño, clásico, a la italiana. Nosotros éramos jóvenes y siempre queríamos cambiarlo todo. Tuvimos que negociar con el ayuntamiento e insistir mucho", relata el dramaturgo. Muchos años después ha vuelto con espectáculos profesionales como Conspiranoya (2024) y Cena con batalla (2021).
¿Qué hace falta, según Casanovas, para mejorar la circulación de espectáculos en Cataluña? "Hay muchos teatros que podrían tener programación de más días, no sólo una o dos a la semana. Hay municipios de más de 100.000 habitantes que podrían tener pequeñas temporadas. El peligro es que se conviertan en monopolios y sólo entren unos espectáculos concretos, pero la ventaja es que se ganaría exhibición", defiende Casanovas. se agotan automáticamente las entradas".
Esther López
Teatro Principal de Palma de Mallorca
El teatro, la ópera, la zarzuela y el Teatro Principal de Palma son inseparables de la niñez de la actriz Esther López (Palma, 1986). "Primero iba mi hermano, con el que nos llevamos diez años. Yo me quedaba en los ensayos cuando no podían recogerme. Y con siete años empecé a cantar en el corazón", señala López, que forma parte de la compañía La Calòrica y ha protagonizado espectáculos como La berrea del venado (2025) y series como Nunca nieva en ciudad (2017). La actriz recuerda con nitidez la primera vez que subió al escenario a cantar: estaba en un montaje de Carmina Burana y lo vivió "como una experiencia muy potente que nunca había oído".
Más adelante, se marchó a Barcelona a estudiar y su vínculo con el Teatro Principal se volvió más difundido, hasta que la trayectoria profesional la recondujo a casa. "No volví a actuar hasta el 2012, cuando llevamos Feísima enfermedad y muy triste muerte de la reina Isabel I con La Calórica. La sala grande la pisé de nuevo en el 2021 con ¿De qué hablamos mientras no hablamos de toda esta mierda", explica López. Ahora se da cuenta de las dimensiones del teatro y de su importancia y aún le da más valor. "Es un pequeño Liceu con más de 800 butacas. Cuando pienso que allí he hecho las obras de final de curso y he pisado ese escenario como si fuera el más importante del mundo, veo que era muy afortunada y que aquella experiencia me preparó para muchas cosas", afirma la actriz. Desde su punto de vista, la gran carencia del circuito escénico de las islas Baleares es la programación. "Tenemos una red muy programada. Hay teatros cerrados, no se ponen dinero, las temporadas son cortísimas y los presupuestos, un chiste. La gente que se dedica a hacer teatro en las islas Baleares son unos héroes", subraya.
Marta Pérez
Teatro Fomento de Juneda
La historia de Marta Pérez (Barcelona, 1966) con Juneda se remonta a los veranos de la infancia. La actriz y miembro de la compañía T de Teatre nació y creció en Barcelona, pero de pequeña, cuando llegaba en junio y hasta septiembre, se instalaba en este pueblo de Les Garrigues, que es el de su familia materna. Allí tiene parte de su familia y también un buen grupo de amigos que mantiene desde la adolescencia. "Pasaba los veranos más maravillosos del mundo", recuerda la intérprete. Durante mucho tiempo, su vocación escénica y el amor por el pueblo siguieron caminos distintos: el primer teatro que pisó fue el Romea, en Barcelona, y no fue hasta varias décadas después de que actuó profesionalmente en Juneda.
"La primera vez que actué en el Teatre Foment fue en el 2024 con El collar de la reina. Me hizo muchísima ilusión. Necesité una dosis de concentración extra y no podía mirar al público, porque estaba lleno de caras de familiares y amigos. Jugaba en casa", señala la actriz. Unos años antes, había empezado el vínculo con el Teatre Foment participando en una serie de talleres para personas con discapacidad y personas mayores. "Fue una iniciativa del gestor cultural y productor Ramon Giné, que está haciendo muy buen trabajo en Foment. El teatro ha fidelizado a un público y se hace una programación estable buenísima. Tener esto es fundamental para el pueblo. Crea público y comunidad", destaca Pérez. En esta línea, la intérprete subraya la importancia de las giras para conseguir espectáculos más longevos y para hacer llegar la cultura por toda Cataluña. "No todos los pueblos tienen a alguien que se dedica a la programación de las salas. Faltaría crear un circuito que potenciara el movimiento de los montajes fuera de Barcelona", dice.
Sergi Belbel
Teatro Regina de Terrassa
Todos los recuerdos de espectáculos durante la infancia y juventud de Sergi Belbel (Terrassa, 1963) tienen un mismo escenario: el Teatro Regina de Terrassa, que actualmente está en desuso pero que durante muchos años acogió un ciclo de programación familiar llamado Risas! El Teatro Regina se encuentra en lo más alto del Centro Social Católico, que tiene también con otra sala más pequeña, El Socialet. "Aquel fue el primer escenario que pisé como actor. Debía de tener 14 o 15 años, éramos un grupo de jóvenes que hacíamos teatro y también formaba parte la actriz Francesca Piñón. Éramos muy gamberros, llegamos a representar El ave fénix de Benet i Jornet en un espacio católico", recuerda Belbel, que desde entonces ha cultivado una amplia carrera con espectáculos como Caricias (1991), Forasteros (2005) y Lali Symon (2023).
El director y dramaturgo cerró el círculo que le une a su ciudad natal en el 2011, cuando le pidieron que inaugurara la remodelación del Teatro Principal de Terrassa. Lo hizo con Un viejo, conocido olor en una coproducción con el Teatre Nacional de Catalunya. "Había hecho a Benet y Jornet de aficionado en Terrassa y volví como profesional. Fue muy bonito", dice Belbel, que lanza elogios hacia el teatro amateur: "Es lo que realmente está descentralizado, y ha sido un bastión y un motivo de resistencia, sobre todo durante la dictadura". Para el director, los teatros fuera de Barcelona tienen una gran asignatura pendiente: convertirse en espacios de creación. "Algunos, como el de Sant Cugat, lo han sido. ¿Por qué no se repite en los demás? Es necesaria una partida destinada a creación para conseguir que la nueva obra de Victoria Szpunberg se estrene en Vic, o que la próxima de La Calórica se haga en Reus", defiende Belbel.
Moha Amazian
Espacio de Teatro y Cine (ETC) de Vic
La primera obra que Moha Amazian (Vic, 1995) vio representada en un teatro era en inglés y en una función matinal a la que acudió con la escuela al Espacio ETC de Vic. "Recuerdo que eran cuatro intérpretes y hacían un montón de papeles. Cuando salieron a saludar me quedé asombrado, creía que habría mucha más gente en el escenario", explica el actor de espectáculos como Calle Robadors (2021), Bonobo (2022) y Mujeres valientes, que estos días está representando en el Teatre Lliure. Para Amazian, el Espacio ETC ha sido una sala muy cercana que le ha visto crecer como intérprete desde las funciones escolares de final de curso hasta uno de sus primeros proyectos profesionales, Moha. "Allí he hecho de todo, pero Moha fue lo que más me marcó. Era un espectáculo sobre los prejuicios que recibe una persona migrante y me hizo enamorar del teatro desde la vertiente más social", subraya el intérprete.
Paralelamente, Amazian ha sido también espectador de la ETC, donde ha visto montajes como Ragazzo, protagonizado por Oriol Pla. Pero la sala de Vic se dejó de programar justo cuando Amazian podía volver de forma profesional, con alguno de los numerosos proyectos que ha estrenado en Barcelona. El actor lo lamenta e insiste en la importancia de mantener vivos estos teatros. "Es necesaria mucha más financiación y que sirvan para que el pueblo se lo sienta suyo, pero que esto no entre en conflicto con la programación. Desde los ayuntamientos intentan amortizarlos al máximo. Muchas veces no se puede programar nada porque se utilizan para otros fines. Hay que habilitar otros espacios para que los teatros puedan hacer de teatro", pide el actor.
Marta Marco
Círculo Católico de Badalona
Ya antes de nacer, el vínculo de Marta Marco (Badalona, 1976) con el teatro existía a través de sus padres, Lluís Marco (también actor profesional) y Neus Viñas. "Ellos se conocieron en el Teatre Viu, en el Centro Parroquial de San José de Badalona, que ya no está en marcha, y después habían hecho mucho teatro en el Círcol Catòlic", recuerda la actriz. De pequeña visitó muchas veces esta sala porque la escuela les traía, y también había pisado el escenario con actuaciones de ballet clásico. "Era el teatro que yo había tocado por dentro y por fuera", señala Marco, intérprete de montajes como Un matrimonio de Boston (2005), La reina de la belleza de Leenane (2019) y La trenza(2022), entre otros muchos.
Cuando su padre se adentró en el ámbito profesional, Marta Marco también fue descubriendo esta escena. "Recuerdo ir mucho al Romea y al Lliure. Me impresionó mucho el Cuarteto que hizo Anna Lizaran", señala la actriz. Tiempo después, el Círcol sigue existiendo en Badalona, pero donde tiene más contacto ahora Marco es con una pequeña sala de Sant Miquel de Balenyà, porque su impulsor es su pareja, el también actor Ernest Villegas. "Debemos poder alimentar a todos estos teatros, también los más pequeños, porque son. Es fundamental que las compañías y productores puedan llevar los espectáculos fuera de Barcelona –reclama la actriz–. Instituciones, ayude y, sobre todo, cuide la cultura, por favor".